Maternidad

La maternidad no es fácil

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Todas nos hemos sentido desbordadas en algún momento viviendo nuestra maternidad y ver en las redes sociales a "perfectas" mamás con el pelo perfecto y unos hijos guapos, arreglados y super obedientes... seamos sinceras, no ayuda.

No, ser madre no es fácil. Da igual lo mucho que la sociedad se esfuerce en romantizar la crianza de los pequeños, es duro.

A los hijos se los quiere con locura pero eso no significa que no surjan mil dudas sobre si las decisiones que se toman son las correctas o si, por el contrario, son una metedura de pata garrafal. ¿Está bien alimentado o su dieta no es todo lo variada que debería? ¿Su escuela es la mejor que le podemos ofrecer? ¿Está suficientemente estimulado? Y eso que no hemos entrado a hablar de las rabietas.

Cuando los niños cumplen dos años entran en una época en la que las rabietas se convierten en algo más habitual de lo que ninguno deseara nunca que ocurriera y, de repente, parece que sin venir a cuenta, te encuentras a tu hijo convertido en un gremlin malo corriendo por el supermercado, abriendo y cerrando puertas, llorando desconsolado porque, yo qué sé, a lo mejor no le has dejado atropellar con la silla de paseo a su hermano, qué sé yo... Locuras de los peques.

Muchos adultos cuando se suceden estos numeritos en lugares públicos, en lugar de tirar de empatía y comprensión, se dedican a recriminar con la mirada a unos padres que, desbordados por la situación, poco más pueden hacer por controlar a sus pequeños. Esto justo es lo que vivió Aly Brothers, una joven mamá soltera que vive en West Virginia, Estados Unidos. La diferencia entre esta mujer de 22 años y cualquier otra situación vivida por los demás es que ella se armó de valentía y lo publicó en redes bajo un texto en el que explica lo dura que puede ser la maternidad.

"Así es la maternidad.

Sin filtros bonitos ni buena iluminación, sin pintalabios. Es tener el pelo despeinado y húmedo por la lluvia, es llevar el maquillaje de ayer porque esabas muy cansada para lavarte la cara, y lágrimas. La maternidad es DURA. Ser madre soltera es DURO. Estas lágrimas me acompañaron desde la caja de Giant Eagle y durante todo el camino a casa en coche. Lágrimas que se pasaron a mi hijo mayor, sentado en la parte de atrás, porque no le gusta ver a su mamá llorar. Ya sabemos lo mucho que nuestros chicos quieren a sus madres.

Veréis, mis dos rubitos, de ojos azules y cara angelical no han sido nada angelicales hoy. Eran las ocho de la mañana y no teníamos leche. Hicimos una pequeña excursión a la tienda (...) pero no lo estaban viendo claro. El más pequeñolloró casi todo el rato que estuvimos en la tienda. No quería sentarse en el carro, no quería ponerse la protección, quería coger todos los alimentos en su regazo. Estaba con una rabieta. Tiró un zapato, tiró mi cartera, tiró todas las cosas que tenía en su regazo. Y lloró. Y la gente se quedó mirando. No importaba, puedo manejar esas cosas. Mi hijo de tres años quería ser superman y estar de pie en el carro de la compra. Está bien, agárrate fuerte y no te muevas, le dije. Y no lo hizo y se calló tirando algunas cosas. Así que le dije que caminara conmigo (...) Y entonces vieron los globos. Les encantan los globos. Querían uno de los grandes que cuesta ocho dólares. Me comprometí con ellos. Tendrían un globo y lo compartirían. Estuvieron de acuerdo. Ellos dijeron "compartimos" y sonrieron mientras yo cogía el globo más grande de Mickey Mouse. Pero cuando estábamos ya saliendo decidieron que no querían compartir. Gritaron, lloraron, se pelearon. Cogí el balón y se lo di a la cajera mientras ellos gritaban aún más alto. El pequeño apretó varios botones de la caja y el mayor cogía unos caramelos. La gente por detrás me fulminó con la mirada. La cajera me fulminó con la mirada. Los ojos de todo el mundo estaban sobre mí diciendo "no puedes controlar a tus propios hijos". Un señor mayor suspiró "es demasiado joven para tener dos hijos" y me derrumbé. La cajera me dio mi recibo y comencé a llorar. La gente no me conoce. Ellos no me conocen como madre. No conocen a mis hijos. No saben que estaba casada antes de comenzar mi familia. No saben que salí de ese matrimonio debido al abuso, sabiendo que sería duro siendo madre soltera. Es duro. Las miradas fulminantes y los susurros y juicios son duros.

A veces controlo a mis hijos y hay veces que no puedo. A veces me escuchan y otras no. A veces lo aguanto todo y otras me derrumbo. Sé que estos días pasarán, las lágrimas pararan, la lucha cesará y mis bebés crecerán. Y eso será duro también. Así que si véis a un padre pasándolo mal, si veis a un niño tirando algo, si véis a una madre al borde de las lágrimas... por favor, decidle algo bonito. No la fulminéis con vuestros juicios". 

Estos dos preciosos niños son sus hijos

Tras publicar el post, la gente se ha volcado en las redes sociales

Tras armarse de valor y publicar su escrito, esta mamá ha recibido multitud de apoyo en forma de comentarios y mensajes privados que le han animado y han puesto de manifiesto que, a veces, los padres necesitamos empatía y comprensión y no tantas miradas juzgadoras.

Etiquetas: educación, familia, madre, rabietas

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