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Una niña de tres años sobrevive a la hepatitis gracias a un transplante de parte del hígado de su padre

Alan, padre de Lola-Rose, ha compartido la dramática historia familiar que vivieron el pasado mes de marzo. Afortunadamente, ha tenido final feliz.

El brote de hepatitis infantil aguda de origen desconocido que afecta a casi 170 niños en 12 países europeos diferentes, es una de las máximas preocupaciones médicas y sociales en la actualidad para las autoridades sanitarias competentes. No en vano, en algunos de los pacientes infantiles la enfermedad tiene consecuencias muy graves. Es el caso de Lola-Rose Raine, a la que un trasplante de hígado le ha salvado la vida. El donante ha sido su padre.

La historia de la pequeña de tres años, cuyo caso es uno de los 108 que se han detectado de hepatitis en niños desde enero en el Reino Unido, de tres años la ha compartido su progenitor en Sky News. Cuenta Alan Raine que el pasado 13 de marzo detectaron los primeros síntomas de que algo no iba bien con la salud de su hija. Primero, vómitos, y al día siguiente, el cambio de color en sus ojos. “Si Lola te miraba directamente, no podías verlo, pero cuando movía los ojos hacia un lado mientras mantenía la cabeza quieta, podías ver el cambio de color”, relata. 

Tras contactar con el teléfono de emergencias, la familia acudió a urgencias del Hospital Gravesend. Después de un traslado y sin poder diagnosticar qué ocurría, fue trasladada de nuevo al King's College Hospital de Londres, hospital de referencia en fallos hepáticos en la población infantil.

En este centro siguió monitorizada mientras era sometida a más pruebas y su estado empeoraba paulatinamente. El día 21 de marzo los médicos descubren un adenovirus en la pequeña, causante de su fallo hepático. El día 25, su hígado dice basta. Lola-Rose entra en cuidados intensivos, el día 26 de marzo se le induce el coma y ese mismo día entró a formar parte de la lista urgente de pacientes que requieren un trasplante. “Cuando un médico te dice que tu hija necesita un trasplante, de lo contrario podría morir, eso no es lo que ningún padre quiere saber”, afirma el padre de la niña, que describe el momento como “completamente inesperado” y “desgarrador porque nos enfrentamos a la posibilidad real de perder a nuestra hija", señala en su testimonio publicado en Sky News.

En cuidados intensivos, inducida al coma para limitar los riesgos de un probable fallo multiorgánico y enchufaba a un ventilador para respirar, Lola-Rose esperó a su donante. Sus padres se ofrecieron una vez se pudo iniciar el proceso de urgencia. La madre, Jane, no era compatible con su hija “pese a tener el mismo grupo sanguíneo”, dice Alan, pero él sí. Por ello, se puso inmediatamente en marcha el operativo y se programó la cirugía para la mañana del 30 de marzo. 

Un transplante con éxito

Padre e hija estuvieron 6 y 7 horas respectivamente en el quirófano hasta ser trasladados a la UCI. Durante ese tiempo, los médicos trasplantaron el segmento lateral izquierdo del hígado de Alan al cuerpo de su hija Lola-Rose. “Después de su trasplante, el color de Lola volvió muy rápido. Dentro de las 48 horas, sus resultados de sangre casi habían vuelto a la normalidad”, expone su padre.

Apenas tres días después, la niña tuvo que entrar de nuevo en el quirófano de urgencia durante tres horas más para retirarle un coágulo de sangre detectado en su vena porta, que transporta sangre desde el tracto gastrointestinal, la vesícula biliar, el páncreas y el bazo hasta el hígado. Afortunadamente, según narra su padre, salió bien y desde entonces la pequeña Lola-Rose ha ido mejorando cada día.

Desde entonces sigue recuperándose en el hospital londinense, donde realiza sesiones intensas de fisioterapia y el pasado día 22 de abril, fecha en la que se hizo pública su historia por el relato de su progenitor, ya estaba cerca de recibir el alta hospitalaria y poder marcharse casa con sus padres y su hermana mayor. 

Peligroso aumento de casos de hepatitis

El final feliz del caso de extrema gravedad de Lola-Rose es una de las pocas notas de alegría en un contexto que preocupa mucho a los especialistas médicos en pediatría ante él incremento sobresaliente de casos graves de hepatitis en niños en este comienzo de año. "Ver ocho trasplantes en los primeros tres meses de este año no está sincronizado con lo que normalmente veríamos. Eso es más de lo que veríamos normalmente en un año promedio en esta edad”, reinicio a Sky News en la misma noticia la Dra. Susan Hopkins, asesora médica en jefe de la UK Health Security Agency (UKHSA).

El Dr. Tassos Grammatikopoulos, especialista en hígado pediátrico que trató a Lola-Rose, también aportó su testimonio a Sky News, donde dio su opinión al respecto del aumento de casos de hepatitis en niños. Él considera que puede deberse a una menor inmunidad al adenovirus por las restricciones sociales fruto de la pandemia: "Los confinamientos más recientes y la pandemia probablemente han influido en esto porque los niños no han estado expuestos a patógenos comunes, a infecciones comunes como lo hubieran hecho si hubieran estado en la comunidad", concluye. 

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