Historia viral

El caso de un niño de dos años que ha entrado ya en la pubertad

Según cuentan sus médicos y su madre, ha estado expuesto a esta hormona durante mucho tiempo por un el que utilizaba su padre como parte de un tratamiento.

Un estudio publicado recientemente en la revista Jama Pediatrics alerta del adelanto de los primeros signos de la pubertad. Por ejemplo, señala el estudio, en las niñas, la telarquia o aparición del botón mamario se da un año antes que en sus madres ya que este síntoma se adelanta una media de tres meses por década desde finales de los setenta del año pasado. Sin embargo, lo que ocurría con el niño de 2 años, Barnaby, cuyo tamaño equivale al de un crío de 4 años y medio y síntomas compatibles con el inicio de la pubertad en chicos, no era normal.

Su madre, Erica Brownsell, ha contado la historia de su hijo al medio de comunicación Insider para dar visibilidad a una campaña cuyo objetivo es que se incluyan advertencias en el producto que ha ocasionado, según la mujer, el crecimiento adelantado de su pequeño. Se trata de un gel de testosterona que su padre utilizó durante años, incluyendo los primeros en la vida de Barnaby.

La familia, residente en Brighton, Inglaterra, explica en el citado reportaje que el niño era excesivamente grande, tanto que le llamaban “Sansón” o «vikingo». «Pesaba 11 kilos con 1 año y aumentó casi un kilo cada mes entre los 12 y 18 meses. No era grasa, solo músculo», explica su madre. Pero no fue hasta que apareció vello púbico en su pene de gran tamaño para su edad cuando Erica tuvo la certeza de que algo estaba ocurriendo con la salud de su hijo. «Tenía erecciones masivas y sostenidas y su altura y peso estaban fuera de lo común», confiesa a Insider. 

Entonces, decidió llevar a Barnaby al endocrino Tony Hulse, trabajador del Hospital Infantil Evelina London, en la capital inglesa. Los análisis a los que fue sometido el niño demostraron que Barnaby tenía un nivel de testosterona anormalmente alto, similar al de un hombre adulto, muy por encima de lo que debería tener en una edad donde el valor de testosterona es casi insignificante en el cuerpo masculino. 

El causante: un gel de testosterona

El doctor Hulse no dio con la tecla hasta que un compañero le sugirió que el niño podría haber estado expuesto a un tratamiento de larga duración con testosterona. Para comprobarlo, mandaron a Erica un cuestionario, y entonces cayó en la cuenta de que su marido “había estado usando gel de testosterona durante varios años» debido a que esté, Peter, nació con una condición testicular compleja. El objetivo de utilizar este el, de la marca Testogel en el Reino Unido, en su piel era corregir su deficiencia de testosterona, todo lo contrario de lo que le ocurría a su hijo. 

Al parecer, según explica a Insider Benjamin Udoka Nwosu, jefe de endocrinología pediátrica del Centro Médico Infantil Cohen en Nueva York, cuando una persona como Barnaby está expuesto durante mucho tiempo a la testosterona a través del el de su padre, esta “entra en el torrente sanguíneo”, y lo hace incluso con ropa. «Los estudios han demostrado que incluso si se cubre el sitio con ropa, se puede transferir del 40 al 48% de la hormona», dice el médico. 

Si la exposición se prolonga mucho en el tiempo, la cantidad de testosterona que pasa al torrente sanguíneo puede ser muy dañina para un niño de la edad de Barnaby, ya que puede causar que aparezcan síntomas compatibles con la pubertad mucho antes de lo que debería. Acné, vello púbico y axilar, además de órganos reproductivos de gran tamaño son algunas de las posibles consecuencias. 

Afortunadamente, al haber detectado el origen del problema de salud del pequeño, su padre ha cambiado el tratamiento. Ahora se inyecta testosterona, de manera que su hijo ha dejado de estar expuesto a la misma. Por ello, los niveles de la hormona en su cuerpo volverán poco a poco a la normalidad y «Barnaby dejará de crecer tan rápido», explica a Insider el doctor Hulse. Solo el tiempo dirá si deja consecuencias o secuelas a largo plazo en el niño. «Esperemos que no haya causado ningún daño a largo plazo», concluye en el reportaje el médico que ha tratado a Barnaby en Londres. 

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