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"Odio el móvil de mi mamá": El demoledor mensaje de un niño que te hará reflexionar

A veces nos cuesta darnos cuenta de que no podemos quitar la vista del móvil. En ocasiones, descuidamos a nuestros hijos. Esto es lo que ellos tienen que decirnos.

Si tuviéramos que nombrar un invento que ha cambiado la vida de todo el mundo en los últimos 10 años, sin duda, a todos se nos vendría a la cabeza el teléfono móvil. Y más que él, los llamados “smartphones”: esos móviles que incluyen internet.

Ese compañero de viaje que no se separa de nosotros ni cuando dormimos. Ese terrible objeto que puede llegar a provocar una adicción más común y presente en nuestras vidas de lo que podríamos llegar a imaginar. Ese pequeño ser inerte que se ha encargado de que cambie la educación que damos a nuestros hijos, de que, en ocasiones, sean ellos mismos los que se sienten desplazados. El culpable de que, muchas veces, nos olvidemos de nuestros pequeños y centremos toda nuestra atención en una vibración, en una notificación.

Ha llegado la hora de que los pequeños se reivindiquen contra esto. Que reclamen el tiempo que el teléfono móvil les ha robado para que sus papás atiendan todas las necesidades. Y parece que, aunque todavía no tienen el uso de razón totalmente desarrollado, se dan cuenta desde muy pequeños de que algo no anda bien cuando su padre se pasa más tiempo mirando a una pantalla que mirándole a él a los ojos.

Como ejercicio de clase, Jen Adams, una profesora estadounidense de niños de segundo grado, pidió a sus alumnos que escribieran una breve historia describiendo aquél invento que creían que no debería haber existido nunca.  Para su sorpresa, cuatro de los 21 alumnos describieron el móvil de sus padres pero, en especial uno, se metió más en materia.

Si tuviera que hablarte sobre una invención que no me gusta, te hablaría del teléfono móvil. No me gusta el teléfono móvil porque mis padres están con él a todas horas. Es un mal hábito. Odio el móvil de mi mamá y me encantaría que ella nunca tuviera uno. Es un invento que no me gusta.”

Al texto añade, además, el dibujo de un teléfono móvil tachado junto a una carita triste simbolizando cómo se siente cuando su madre se pasa todo el rato con él.

Quizás nos cuesta darnos cuenta por nuestra propia cuenta del daño que hacemos a nuestros hijos cuando desatendemos nuestras obligaciones como padres por estar con el móvil pero, si son ellos mismos los que nos expresan su malestar, la cosa cambia.

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