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Salvajismo en las aulas: chalecos con arena para niños con TDAH

En Alemania apuestan por poner chalecos con arena en las escuelas a los niños con TDAH para conseguir que se concentren en las tareas.

Chalecos con arena

En Alemania existe un nuevo tratamiento para niños con Trastorno por Déficit de Atención y para niños inquietos en general: ponerles un chaleco lleno de arena.

Existen modelos en varios colores y con pesos que oscilan entre 1,2 y 6 kilos, dependiendo de la altura y el peso del niño. Cuestan entre 80 y 170 euros.

Las opiniones con respecto a este tratamiento son muy divididas pero, sin duda, ganan por goleada las contrarias a ellos. Están abaladas en todo momento por pediatras y psicólogos alemanes que se mantienen firmes en el pensamiento de que esto lo único que hace es dificultar el desarrollo del pequeño.

El producto en cuestión es distribuido por la empresa Beluga y forma parte de su colección “Terapia con arena” donde, además de este producto, encontramos otros especialmente diseñados para trastornos como la demencia, el autismo o el coma vegetativo. En la página del chaleco alegan que es un tratamiento muy efectivo que ayuda mucho a la concentración del pequeño. Lo presentan como “la pieza central y el pilar básico de la terapia Beluga Sand”.

Además, siguen describiéndolo como “un producto que distribuye el peso y presión a través de los sensores musculares y de ejercicio, lo que lleva un aumento significativo en el rendimiento cognitivo”. En otras palabras, ayuda a los pequeños con la concentración porque pesa y pierden libertad de movimiento.

El revuelo causado por la noticia ha llevado a la marca distribuidora de los chalecos a hacer una aclaración en su propia web: “estos chalecos de arena logran excelentes éxitos en niños con trastornos perceptuales propioceptivos. Todos los niños naturalmente inquietos no necesitan un chaleco de arena”.

Por su parte, existen un montón de opiniones en contra de ellos. En aclaraciones a El País, Cordula Lasner-Tietze, directora de la Agencia de Protección al Menor en Alemania, asegura que “imponen una restricción física al niño, que en principio no debe ser prescripta por un pedagogo” alegando que, de tenerse que usar, debería ser recetado por un terapeuta.

El portavoz de los pediatras en Alemania, Hermann Josef Kahl también ha hablado diciendo que no existe una evidencia médica que asegure que esta terapia favorece la concentración en niños con TDAH.

Esta práctica se une a los ya tan criticados pupitres bicicleta, usados en un colegio de Canadá. Se trata de unas mesas aparentemente normales que llevan pedales por debajo para que los niños más inquietos pedaleen durante 15 minutos y se tranquilicen.

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