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Si tienes 33 años, te pareces a tu madre más de lo que piensas

Un estudio realizado en Reino Unido revela que a partir de los 33 años las mujeres empiezan a adoptar comportamientos muy similares a los de sus madres

Cada día te pareces más a tu madre”. Estas son palabras que en muchas ocasiones solemos escuchar. Y aunque no lo queramos admitir, lo cierto es que es una realidad. Un estudio afirma que a partir de los 33 años las mujeres empiezan a “transformarse” en sus madres. Y no hablamos solo de genética.

Seguro que debes estar pensando que tú eres la excepción a la norma, pero la verdad es que a lo largo de la vida, tanto hombres como mujeres empiezan a tomar actitudes similares a las de sus padres. Así lo ha confirmado una encuesta realizada por el cirujano Julián De Silva del centro médico Harley Street en Londres. Una muestra que ha contado con la participación de 2.000 personas, incluyendo hombres y mujeres.

En ella se les preguntó a qué edad habían empezado a sentir que se parecían a sus padres y cómo se habían dado cuenta de ese cambio. La principal conclusión a la que se llegó con las respuestas es que más de la mitad de las mujeres acaba actuando como sus madres a partir de la treintena. En torno al 26% respondió que más bien entre los 35 y los 40 años se veía más parecidas a ellas y el 10% entre los 40 y los 50.

En ese comportamiento similar a las madres del que se hablaba, se incluía acabar diciendo los mismos dichos, ver los mismos programas de televisión o tener las mismas aficiones. En el caso de los hombres, también se descubrió que estos se transforman en sus padres a una edad similar. A alrededor de los 34 años empiezan a sentirse atraídos por los mismos gustos musicales y comienzan a coincidir en los puntos de vista políticos.

Una de las posibles causas de que este proceso empiece a ser más visible aproximadamente a los 30, podría ser porque coincide con la edad media en la que las mujeres deciden convertirse en madres. Y es que, las mamás primerizas suelen tomar como modelo su ejemplo más cercano, y que mejor que sus propias madres. Además, esta época de nuestra vida suele ser una etapa de especial maduración, muy similar a la de nuestros padres cuando éramos niños.

Todo esto nos lleva a pensar en la gran importancia que tiene el tipo de educación que transmiten los padres a los hijos. Y es que la manera en que hemos sido criados va a reflejarse directamente en nuestros pequeños.

En algunos casos y, especialmente, entre adolescentes, no suele ser muy aceptado este pensamiento por la sencilla idea de que parecerse a sus padres les causa molestia. Pero esta etapa de negación suele ser pasajera, al final todos tenemos en nuestro destino acabar imitando los gustos, hábitos y costumbres de nuestros progenitores.

Según ha afirmado el propio doctor De Silva a medios como Daily Mail “todos nos convertimos en nuestros padres en algún momento de nuestras vidas y eso es algo que debemos celebrar”.

Pero… ¡Calma! esto no significa que te obsesiones con ello. Puedes ser quien quieras ser con independencia de tus padres… Mi madre seguirá teniendo que mejorar sus habilidades culinarias y a mí me encantará la gastronomía. Aunque eso sí, seguramente las colchas de las camas hayan quedado perfectamente colocadas antes de salir de casa.

Lo que quiere decir que, con o sin las mismas manías que tiene mamá, siempre es un buen momento para mejorar y pensar en uno mismo… ¡Conviértete en tu mejor versión! Tus hijos y… tus nietos te lo agradecerán.

foto claudia

Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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