¿Qué tipos hay?

Tipos de flujo vaginal: ¿qué indica cada uno?

Si alguna vez has prestado atención a tu flujo vaginal, te habrás dado cuenta de que, según el momento, su color o incluso su consistencia es diferente. Debes saber que estos cambios son completamente normales y por eso decimos que existen varios tipos. Descubre aquí cómo puede ser esta secreción y lo que puede estar indicando sobre tu salud.

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Fuente: iStock

El flujo vaginal de la mujer es completamente natural, y es signo de que tu vagina está lubricada, por lo tanto, que a veces encuentres tu ropa interior algo manchada es normal. Lo que debes saber es que ese flujo o secreción tiene diferentes componentes y que cambia según el momento del ciclo menstrual en el que te encuentres, por eso decimos que hay varios tipos de flujo. Conocer las distintas fases te ayudará a entender mejor tu cuerpo y a identificar la existencia de algún posible problema con mayor facilidad.

 

¿De qué se compone el flujo vaginal?

La secreción vaginal es, realmente, cualquier fluido no menstrual que sale de la vagina, cuya función es mantenerla limpia y protegerla de posibles infecciones, además de conservar la flora vaginal.

La composición de este flujo es variada, en él encontramos multitud de componentes como: lubricación vaginal, fluido de excitación, flujo cervical (uno de los “ingredientes” principales), células muertas del epitelio vaginal y el cuello uterino, e incluso, un gran número de bacterias que no implican ser todas malas.

El flujo vaginal, al fin y al cabo, está compuesto en gran medida por agua, moco y células del organismo de la mujer.

Para entender mejor los términos y como curiosidad, fíjate en que el flujo vaginal y el de excitación no son lo mismo, sino que este último se debe al aumento del riego sanguíneo y se produce tanto en la vagina como en la vulva. Asimismo, otro dato que debemos tener en cuenta es que, en realidad, el que cambia a lo largo del ciclo menstrual es el flujo cervical.

 

 

Tipos de flujo cervical y su significado según el ciclo menstrual

Más propiamente hablando, el flujo cervical (uno de los componentes del flujo vaginal) es el que cambia según el momento del ciclo menstrual en el que estés y de la etapa de la vida en la que te encuentres. Estos cambios son resultado de las variaciones hormonales -especialmente de la acción del estrógeno- y su fin es dificultar o facilitar el paso de los espermatozoides del cuello uterino al útero.

¿En qué puede verse alterado? Si observas bien, el flujo cambia de color, olor, consistencia y cantidad.

  • Con la menstruación: en esta fase no se producirá mucho flujo y, de hecho, no lo notarás con tu periodo.
  • Justo después del período: es seco.
  • Antes de la ovulación: es pegajoso, blanco, cremoso.
  • Alrededor de la ovulación: es como una clara de huevo, resbaladizo, transparente, elástico.
  • En la fase lútea: es fibroso, viscoso y finalmente, seco.

¿Qué significa cada uno?

  • Blanco. Es el más habitual y no hay motivo de preocupación.
  • Transparente y elástico. Aparece unos días antes de que la mujer tenga la regla por lo que es señal de que se acerca el período.
  • Cremoso. También puede aparecer antes de la menstruación.
  • Tipo clara de huevo. Significa que la mujer está a punto de ovular y se encuentra en sus días más fértiles.
  • Pegajoso. Puede aparecer después de tener la regla, indica que no se es fértil todavía.
  • Acuoso. Puede indicar un problema de salud como el herpes.
  • Amarillo o verde. Podría ser síntoma de tricononiasis.
  • Marrón o con sangre. Puede ser señal de vaginosis bacteriana.
  • Con grumos. Este caso podría estar indicando una candidiasis.

¿Cuándo es indicativo de alguna enfermedad?

El flujo es su apariencia habitual es blanco o transparente, es inodoro y su consistencia puede ser espesa, pegajosa, escurridiza y elástica. Consulta con un especialista si percibes tu flujo con estas características:

  • Color: amarillento o verde, gris verdoso y espumoso o amarronado y con sangre.
  • Olor: metálico, parecido a pescado.
  • Cantidad: cuantiosa, o fuera de lo normal.
  • Consistencia: acuosa o muy espesa.
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Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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