Enfermedad de Kawasaki

Un mal diagnóstico de la Enfermedad de Kawasaki deja a este niño postrado en una cama

Hugo tiene 14 meses y en marzo de 2020, justo cuando comenzaba la pandemia, su mamá notó que su estado de salud empeoraba. Tras las recomendaciones de los médicos, el pequeño mejoró. Hasta diciembre, mes desde el que no ha vuelto a ser el mismo. ¿El diagnóstico? No supieron ver que estaba sufriendo la Enfermedad de Kawasaki.

Todo empezó el pasado mes de marzo: mientras nosotros os contábamos que se habían reportado varios casos de niños que, tras sufrir la COVID-19, habían desarrollado una enfermedad conocida como Enfermedad de Kawasaki, el pequeño Hugo, un bebé murciano de cuatro meses, estaba sufriéndolo en sus carnes y nadie se estaba dando cuenta de ello. Aquello ahora ha estado a punto de costarle la vida.

Su madre, María Jesús, ha sido la encargada de contar su historia a través de redes sociales para que todo el mundo se haga eco de ella. Como decimos, todo empezó en marzo, cuando María Jesús observó que su pequeño, que entonces tenía cuatro meses, estaba empezando a desarrollar una especie de conjuntivitis en los ojos y eritemas en la piel, acompañados de fiebre. “Llamamos al consultorio y el médico dijo que no fuéramos, que cualquier caso de fiebre se consideraba COVID-19, que le diese un antitérmico para que le bajase”, afirma en Instagram.

Pero, no conforme con la conversación que había tenido por teléfono con el centro de salud, decidió hacer uso de la sanidad privada para llevar a su hijo a un pediatra, visto que los síntomas no remitían. “Este pediatra nos dijo que el niño tenía un virus, pero que no podían saber si era COVID porque el gobierno todavía no había comprado los tests de detección”. Así que, con un tratamiento a base de antibióticos, el niño vuelve a casa y la mejoría empieza a ser notoria hasta que, pasados 20 días, todo vuelve a la normalidad.

Un verano completamente normal

A partir de entonces, Hugo vuelve a jugar, a saltar y a llevar una vida totalmente normal. Como cualquier niño que ha superado cualquiera de los virus típicos en los primeros años de la infancia.

Así ha pasado nueve meses. Hasta que todo se tornó a peor justo unos días antes de finalizar 2020.

Hugo llega en parada al hospital

Tal y como su madre ha contado en una entrevista con la televisión autonómica de Murcia, Canal 7, el pasado 27 de diciembre comenzó a notarle raro: “ese día le di de merendar varias piezas de fruta y, por la noche, no quiso cenar”, explica. Al contrario, vomitó: “yo pensaba que le habían sentado mal las uvas, ya que era la primera vez que las tomaba”.

Al ver que el peque no lo estaba pasando bien, su madre decidió meterlo con ella en la cama y, sobre las dos, llegó la alarma final: “suspiró y se quedó como un muñeco de trapo en mis brazos”, cuenta en Instagram.

Así que, corriendo, pidió ayuda a su vecina (ya que su marido estaba trabajando) y tardaron apenas 8 minutos en llegar al hospital, donde consiguieron reanimarlo y trasladarlo a la UCI de otro hospital de la Región de Murcia. “En el nuevo hospital averiguan que tiene unos aneurismas (coágulos de sangre) gigantes en el corazón”, cuenta María Jesús en Instagram. Además, especifica que, tras decir a los médicos todos los síntomas que había observado en Hugo, incluido aquél episodio de marzo, los profesionales llegan a la conclusión de que el pequeño había sufrido a los cuatro meses la Enfermedad de Kawasaki. Una enfermedad que, de ser detectada a tiempo, se cura con un simple tratamiento pero que, en el caso de Hugo, no ha sido así.

¿Qué secuelas le han quedado a Hugo?

“Dieron por hecho que era COVID, o un simple virus y ahora su corazón está controlado por un stent y hay que luchar por las secuelas que ha provocado en él la falta de oxígeno en el cerebro”, narra María Jesús.

Además de ellas, su madre ha explicado que el niño conecta y desconecta; que, aunque creen que escucha, no han sido capaces de que vuelva a mirarles a los ojos, ni a reír, ni a llorar, ni siquiera a sostener su cabeza o mover sus extremidades.

El bebé, que ahora tiene 14 meses, recibirá el alta médica, previsiblemente, el próximo jueves y a partir de ahí comenzará un tratamiento intensivo de rehabilitación para conseguir remitir las secuelas.

Pulseras solidarias

Con el fin de recaudar fondos para costear el tratamiento, que tal y como comentan los padres de Hugo asciende a, más o menos, 1.600 euros mensuales, han puesto a la venta unas pulseras solidarias donde se aprecia el latido del corazón del pequeño.

Gracias a ellas, que se pueden conseguir por 5 euros a través de su perfil de Instagram @hugo_cree_en_ti, han conseguido recaudar, de momento, más de 15.000 euros.

Marta Moreno

Marta Moreno

La responsable de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo. Es graduada en Periodismo y en Publicidad y Relaciones Públicas con máster en Marketing Digital, Comunicación y redes sociales.

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