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Cáncer Infantil

Un niño de cinco años toca la campana después de tres años de lucha contra el cáncer

Tocar la campana es uno de los momentos más felices y esperados por los pacientes de cáncer. En este caso le ha tocado a James, que con solo cinco años ha pasado la mayor parte de su vida entre las paredes de un hospital.

niño tocando la campana
Fuente: Video

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer es una de las principales causas de mortalidad entre niños y adolescentes en todo el mundo; cada año se diagnostica cáncer a aproximadamente 300.000 niños de entre los 0 y los 19 años.

Uno de los tipos más comunes en los niños y niñas es la leucemia, en los países que gozan de un buen nivel de vida, el pronóstico es favorable, más del 80% de los niños afectados de cáncer se curan, sin embargo, en muchos países de ingresos medianos y bajos la tasa de curación se reduce hasta aproximadamente el 20%.

Toca la campana

James Locker nació hace cinco años en Truro, Cornwall, Reino Unido y, cuando tenía tan solo doce meses, fue diagnosticado de leucemia. Desde ese momento y hasta ahora, ha pasado su vida a caballo entre las habitaciones de los hospitales y las visitas a su casa. Eso sí, James no ha estado solo, en estos momentos tan difíciles encontró apoyo, cariño e incluso diversión en sus padres y en el maravilloso equipo de médicos del hospital.

Ahora, el pequeño ha recibido el alta y ha llegado ese ansiado momento para todos los pacientes de cáncer: tocar tres veces la campana, un gesto que ya se ha instaurado en muchos hospitales de todo el mundo como símbolo de victoria. Una acción que simboliza mucho más que el final del proceso de curación, ese sonido es el que mejor describe la alegría y la felicidad de una familia que se va a casa después de ganar la batalla al cáncer.

En el vídeo podemos ver a James junto a su padre tocando la campana y esa alegría compartida por todo el equipo médico en forma de vítores y aplausos. Después, el pequeño esconde su emoción en los protectores brazos de su padre y juntos, por fin, marchan a casa.

Su madre, Hannah de 37 años y su padre, John de 34 años, acudieron con él al médico por un inhabitual síntoma de respiración ruidosa. Después de muchas pruebas y de un exhaustivo seguimiento por parte del personal sanitario, les comunicaron el diagnóstico. Pero, una vez encontrada la enfermedad, los dos se mantuvieron fuertes y optimistas para transmitir esa fuerza a James, que ahora puede disfrutar de una vida sana alejada de las batas blancas y las camillas hospitalarias.

Foto Carla

Carla SMG

Soy periodista y algún día también seré escritora. Me gusta jugar con las palabras para crear mundos y derribar muros, para contar historias, informar, concienciar, emocionar e inspirar. Vivo de atardeceres líquidos, escapadas al monte y recuerdos en hojas de papel.

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