Salud

Un niño emociona a sus compañeros de clase al contarles que tiene autismo

La profesora del menor, llamado Rumari y de 9 años de edad, grabó el momento en un vídeo y lo ha compartido en redes sociales.

Cursa cuarto grado en Estados Unidos, tiene nueve años y su valiente confesión ha impresionado y emocionado no solo a sus compañeros de clase, a su maestra, a su escuela y a sus padres, sino también al mundo entero gracias a que su profesora se ha hecho eco de su hazaña en las redes sociales.

El niño del que hablamos se llama Rumari y a su corta edad ha sido capaz de ponerse delante de sus compañeros de pupitre y decir alto y claro que tiene Trastorno del Espectro del Autismo (TEA).

Un comportamiento que su profesora Lisa Moe –docente en el colegio Chino Valley, de California- ha compartido con sus seguidores a través de su cuenta de Instagram. El contenido –sincero y emocionante de su post- ha hecho que la historia de Rumari traspasase las fronteras y que hoy millones de personas la conozcan.

La acción de Rumari ha coincidido en el tiempo con la celebración en su colegio del mes del #autismawareness (concienciación sobre el autismo). Una acción que pedía a cada clase del campus decorar una pieza de puzle –símbolo del TEA– y colgarla en las paredes de las aulas.

“Cuando le tocó a mi clase, mis alumnos ya estaban familiarizados con el autismo”, dice en su cuenta de Inatagram la profesora. “Lo que no sabían”, continúa, “es que en nuestra clase estaba presente el autismo, en uno de sus compañeros de pupitre. En Rumari. Rumari se ha enfrentado a desafíos que nosotros no podemos entender. Pero hoy se ha puesto enfrente de toda su clase y les ha mostrado que no existe muro o barrera que no pueda superar. Y que era un niño con autismo. Con todo el conocimiento, les explicó en qué consistía el TEA y qué sentía cuando no le entendían”, concluye. 

El TEA en cifras

De hecho, una de las principales reivindicaciones de organizaciones, familias y personas que padecen autismo es su inclusión real en la sociedad. Una inclusión que –recuerdan- requiere información verdadera que proporcione un conocimiento. El autismo o Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) hace referencia a un conjunto amplio de condiciones que afectan al neurodesarrollo y al funcionamiento cerebral dando lugar a las personas que lo padecen a sufrir dificultades en la comunicación e interacción con los demás, así como en la flexibilidad del pensamiento y de la conducta de la persona que lo presenta.

Según la Organización Mundial de la Salud uno de cada 160 niños tiene un TEA y sus síntomas suelen comenzar en la infancia y persistir hasta la adolescencia y la edad adulta. Otras estimaciones hablan de que puede afectar a uno de cada 68 niños en edad escolar.

En este post, subtitulado en francés, Rumari dice lo siguiente: "Durante mucho tiempo no habéis sabido que era autista. Pensábais que era raro cuando hacía esto (el niño hace un gesto con sus dos manos). Es algo que me gusta hacer, y soy autista". Tras los aplausos de sus compañeros, Rumari dice "Gracias". Al segundo una compañera le pregunta si le puede dar un abrazo, a lo que Rumari responde yendo hacia ella y dándoselo. Acto seguido da un abrazo a otros dos compañeros para después decir "¿alguna pregunta?" Pregunta a la que una compañera responde diciéndole que "cuando tú haces ese gesto con las manos yo no pienso que seas raro'. Otra dice, "opino lo mismo" y otra que "poco importa si parece raro lo que la gente haga; lo importante es que la gente es así y así está bien". 

Datos en España

Según las cifras de Confederación Autismo España, en España tienen TEA más de 450.000 personas (también hay niños), y más de medio millón y medio si se tiene en cuenta el impacto que esta discapacidad tiene en las familias de los que lo presentan.

Ese impacto tiene mucho que ver con el hecho de que el TEA acompaña a la persona a lo largo de toda su vida. Actualmente se sabe que el TEA se manifiesta fundamentalmente en dos áreas de desarrollo: comunicación e interacción social y flexibilidad del pensamiento y de la conducta. De ahí que en muchos casos el diagnóstico sea tardío. En los niños cerca de la mitad de los casos se descubren pasados los cinco años de edad. 

De hecho, al TEA le le conoce por ser una discapacidad invisible ya que no lleva asociado ningún rasgo físico diferenciador. Si bien es cierto que este trastorno presenta unas características específicas, éstas se manifiestan de manera distinta en cada persona, por supuesto también en cada niño que lo tiene. Razón más que de sobra para que los afectados de TEA requieran de apoyos individualizados, especializados y basados en la evidencia científica.

Actualmente, la prevalencia del TEA es de un niño por cada 100 nacimientos.

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