Vídeo de la semana

Noticia viral

Una niña de 8 años, hermana mayor y matrona

Esta niña de 8 años decidió asistir a los dos partos posteriores que tuvo su mamá. Pero, en el último, además ayudó más de lo que se podría imaginar.

Llamamos bebé arcoíris a ese bebé que permite que salga el sol después de la tormenta. El que llega después de que la mamá haya sufrido un aborto. Esta familia de Arizona tuvo que vivir varios abortos hasta que, por fin, vieron salir el sol de la forma más bonita posible.

Cuando la hija mayor, Brooke, tenía tres años, su mamá y su papá le anunciaron que sería hermana mayor en unos cuantos meses. Según cuenta su madre, Kelsey Davis, a Love What Matters, la cara de la niña se iluminó de emoción. Kelsey decidió anunciar su embarazo a toda la familia a través de ella: le puso un poco de rubor en la cara, se fueron a un espacio abierto en medio de la naturaleza y le entregó una pizarra en la que ponía “¡Voy a ser una hermana mayor!”. Desgraciadamente, un par de semanas después de ese momento, Kelsey perdió el bebé.

Ella misma comenta que la pequeña quedó muy afectada ante la pérdida del bebé y lo único que la consoló fueron las palabras de su madre: “Le dije que Dios había decidido mantener al bebé con él y que el bebé era demasiado valioso para la Tierra. Eso pareció ayudarla a buscar consuelo ante la pérdida”.

Después de aquel aborto involuntario, Kelsey sufrió dos más, de los cuales la pequeña Brooke no se enteró. Por suerte, en 2015, su madre volvió a quedarse embarazada y muy poco antes de la fecha del parto (con el fin de cerciorarse de que todo iría bien) decidieron darle la noticia a la niña. “Le explicamos a Brooke cómo serían las cosas, de dónde vienen los bebés y que sentiría algo de dolor, pero que todo es normal. Ella decidió quedarse en la habitación durante el parto para ver nacer a su hermana y el vínculo entre ellas fue inmediato”.

Después de que naciese la pequeña Ellie, en 2017, Kelsey volvió a quedarse embarazada y, cuando estaba en la recta final, su hija mayor decidió que quería volver a estar en la habitación durante el parto pero, esta vez, quería ayudar a cortar el cordón umbilical. “En la siguiente cita con la matrona, me llevé a Brooke y ella le dijo que, además de eso, podría ayudar a entregarme y tapar al bebé. ¡La sonrisa que se dibujó en la cara de Brooke fue pura emoción!”.

Después de un parto de más de 36 horas en el que la pequeña ayudó masajeando los pies y la cabeza a su mamá, llegó el momento de empujar y, tal y como Kelsey cuenta, la sonrisa que se dibujó en el rostro de la niña al ver asomar la cabeza de su hermana fue puro amor. “Después de que pusieran a Summer sobre mi regazo, vi a Brooke llorando y, después de preguntarle si estaba bien, me dijo que sí, que su hermana era perfecta”.

Sin duda, una historia que demuestra que, después de la tempestad, siempre llega la calma. ¡Y menuda calma tan bonita!

También te puede interesar:
Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

Continúa leyendo