El impacto de las pantallas en los menores

La verdadera influencia del ejemplo

Suele saberse que el ejemplo de los padres educa a los hijos. Pero es preciso matizarlo. El ejemplo educa, aunque puede fingirse y el hijo subconscientemente lo sabe.

Es concretamente dentro de los ejemplos, en las reacciones (cómo actúan padres y madres, espontáneamente, sin intención de educar) en donde la memoria educativa de los hijos graba la mayor parte de escenas y más aprenden de sus padres. Es decir, el hijo o hija aprende sobre todo de cómo reacciona su padre y madre cuando se enfada, alegra, pone triste o teme; y por qué.

En la última década hemos conocido mucho sobre las neuronas espejo y cómo imitamos los más pequeños gestos que se nos ponen enfrente. Así, buena parte de nuestros modos de actuar llegará hasta nuestros nietos: porque nuestros hijos replicarán lo aprendido con sus propios hijos.

Al mismo tiempo, es importante no preocuparnos por no ser siempre un buen ejemplo, porque por un lado el padre perfecto es el imperfecto, el que se puede superar, y por otro, porque en la educación entra en juego también el hijo, que con su inteligencia y bondad completa lo que falta al padre. De modo que incluso un mal ejemplo, un defecto de una madre o padre, hace superarse a los hijos, disculpándole y compensando los errores, aprendiendo incluso qué no deberán hacer cuando sean ellos padres: que también es educación.

Desarrollarse en el escenario digital

Como la educación consiste en enseñar a los hijos a desarrollarse en cualquier escenario, los padres de hoy hemos de enseñar a lograrlo también en el escenario digital; que se ha convertido en una herramienta idónea para enseñar austeridad, horarios, gestionar emociones, muscular voluntad cuando tiene que dejar un videojuego o instagram, gobernar la naturalidad equilibrada con la prudencia o testar su libertad.

Hemos de intentar por ello que nuestro ejemplo y reacciones ante lo tecnológico sean educativas: no entrando en casa con el móvil pegado a la oreja sin saludar a quienes están, no dormir pegados a la Tablet, siendo prudentes…; y aprendiendo algunos consejos que palian los posibles efectos negativos de la tecnología en nuestros hijos, como asegurarnos que quedan mejor en casa que fuera (podríamos decir, asegurando que tenga más likes de su padre y madre que de ningún otro); ayudarles a no necesitar el contacto sensorial con los dispositivos (que no lo tenga en el bolsillo o a la vista, aun cuando tenga acceso a ellos); fomentarles ejercicios de concentración; escucharles en todo lo que digan, sin juzgarles; aumentar su vocabulario aumentando el que utilizamos ante ellos para expresar emociones, estados de ánimo, describir la realidad… y fomentar que conozcan reacciones saludables ante los conflictos de la vida mediante buenas películas y libros con héroes imitables. En definitiva, aprovechando la vida digital para enseñarles a vivir.

Recomendaciones de empantallados

La verdadera influencia del ejemplo. Ejemplaridad ¿Quién tiene más problemas?

Recomendaciones de Empantallados:

  • Traza una separación entre el tiempo de trabajo y el tiempo familiar. A veces, un simple gesto, como no dejar el móvil a la vista, puede contribuir a tu desconexión.
  • Establece momentos de atención exclusivos para tu familia: por ejemplo, recibe a tu hijo a la salida del colegio sin estar mirando el teléfono, o entra en casa libre de aparatos.
  • Sé el primero en liberar de móviles y otros dispositivos la mesa de las comidas. Trata de ‘olvidar el teléfono’ durante eventos familiares y excursiones. 
  • Ve por delante, y fíjate tareas o planes a realizar antes de volver a coger una pantalla: ordenar el armario, lavar el coche, hacer un puzzle… antes de ver la serie… Comparte con tus hijos ese reto.
  • Obsérvate cuando ves la televisión, y vigila si coges otras pantallas a la vez.
  • Dejad vuestros móviles cargando fuera de la habitación o alejados de la cama.

Fuente: El impacto de las pantallas en la vida familiar, Empantallados y GAD3. 

Artículo elaborado por Fernando Alberca, escritor, profesor y orientador educativo. Experto en Educación, Psicología y Neuropsicología. Es autor de más de diez bestsellers, como “Guía para ser buenos padres de hijos adolescentes”, “Todos los niños pueden ser Einstein”, “Nuestra mente maravillosa”, o “Cómo entrenar a su dragón interior”, sobre el control de las emociones. Está considerado uno de los mayores expertos en motivación, creatividad, conducta del niño y del adolescente y el éxito escolar. Fernando Alberca es además colaboradora del estudio El impacto de las pantallas en la vida familiar elaborado por Empantallados y GAD3. 
 

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