Entrevista con "7 pares de katiuskas"

Paloma Blanc: “Ser madre me ha supuesto encontrar una forma de amar que no se puede comparar a ninguna otra cosa”

Paloma Blanc, más conocida como "7 pares de Katiuskas" nos cuenta su experiencia como madre de familia numerosa, sus consejos para organizarse en casa y repasamos muchos más aspectos de la maternidad desde un punto de vista práctico y sin que falte el humor. ¡No te pierdas la entrevista!

Entre libros, así es nuestro encuentro con Paloma Blanc, madre todoterreno de nada menos que ocho hijos, enamorada de Asturias, autora del blog "7 pares de Katiuskas" y todo un referente en Instagram, donde comparte con sus miles de seguidores consejos de maternidad, anécdotas, experiencias y humor, porque a Paloma el humor no le falta, es algo que lleva por bandera, al igual que su sonrisa y su naturalidad. Ahora ha querido compartir su sabiduría en “La maravillosa aventura de ser madre. Cómo gestionar las emociones y los calcetines de tus hijos” (Plaza&Janés), un libro desenfadado, divertido y muy práctico. Como dice Paloma en su libro, ¿te tomas un café mientras descubres más sobre ella?

¿De Dónde viene el nombre de 7 pares de Katisukas?

"Pues mira, viene de que soy asturiana y en Asturias todo el mundo tiene su par de katiuskas en la puerta de su casa sabiendo que lo van a necesitar muchos días. Mis padres tenían una casa muy grande donde cabíamos todos los hermanos, con los hijos y con todos mis sobrinos, hermanos y tal juntos somos como 50, entonces en su puerta siempre había un montón de pares de katiuskas y al pasar por allí yo siempre decía siete de estas son de mis hijos, luego tuve una octava...y bueno, de ahí viene el nombre...la octava ya no ha entrado en el nombre, pero es la mimada de la familia y nos lo perdona".

¿Qué ha supuesto para ti ser madre?

Ser madre me ha supuesto conocer una nueva Paloma que está aprendiendo todo el día y que me gusta bastante. Ha supuesto encontrar una nueva forma de amar, por decirlo así, que me parece que es inigualable, no se puede comparar a ninguna otra cosa.

¿Siempre tuvisteis claro que queríais tener una familia numerosa?

Sí, teníamos claro los dos que queríamos familia numerosa, porque los dos venimos de familia numerosa, lo que pasa es que no tan numerosa...(risas)…esto ya fue que nos vinimos muy arriba…pero bueno, siempre habíamos dicho que cinco, pero luego ya lo de ocho ha sido porque realmente nos ha entusiasmado este tipo de vida.

Dices en tu libro “La maravillosa aventura de ser madre. Cómo gestionar las emociones y los calcetines de tus hijos” que al principio la desorganización, el estrés y los gritos eran frecuentes. ¿Qué fue lo que te hizo cambiar?

Me hizo cambiar la necesidad. Había una necesidad tremenda de que hubiera un cambio en mi casa. Yo siempre hablo de la rueda de hámster en la que vamos corriendo…la velocidad de la rueda es como la vida que nos impone que vayamos siempre corriendo a todas partes y esa rueda no te deja, quizá, pensar en las cosas que no van bien, que no funcionan. La naturaleza es sabia, yo estaba embarazada de mi cuarta hija y tuve que frenar porque me ordenaron un reposo absoluto, porque yo iba llenando mi rueda de demasiadas cosas, mi familia no estaba bien atendida, yo no era feliz y no me daba cuenta hasta que, por ese reposo, frené, me puse a pensar y me di cuenta de lo que había alrededor: no me gustó lo que vi, no me gustó la madre que yo era en ese momento y tomé la decisión de cambiar de actitud, porque al final fue eso, no fue que las circunstancias cambiaran, fue que yo decidí cambiar. Fue una decisión y ahí es donde entra la actitud y en la actitud es donde me parece que está el 95% del resultado.

¿Crees que el desorden es infelicidad?

Depende de por qué sea el desorden. Me parece que el desorden en una casa puede significar que ha habido juegos, meriendas familiares o de amigos. El desorden puede significar mucha felicidad, pero un desorden por falta de organización que genere estrés puede traer mucha infelicidad.

¿Cuáles son las claves para organizarse en casa?

Creo que las claves las tiene que encontrar cada uno y adaptar las claves a su vida, pero un poco de planificación es necesaria, no digo excesiva, hay gente que cree que yo soy de disciplina militar, pero para nada, he aprendido a relajarme, de hecho creo que eso es fundamental: ser realista y tratar de planificar un poquito para bajar los picos de estrés, creo que ahí está la clave, en estudiar los picos de estrés que tienes al día para intentar reducirlos.

En casa se puede conseguir el orden, aunque parezca mentira, con unas poquitas ideas: por ejemplo, es importante tener lo que se necesita, no tener más. Menos es más: tener pocas cosas, pero las útiles, porque somos muy dados a acumular. También es clave tener un sitio para cada cosa, esta frase tan típica que nos han dicho toda la vida, se cumple: en cuanto hay un sitio para cada cosa, está etiquetado y en la medida de lo posible, a la altura de los niños, para que sea algo que les favorezca a ellos poder ser autónomos en el orden, se nota. Con un orden material hay más paz en casa, eso desde luego. Como contaba antes, hubo una época en la que la que no tenía la actitud que había que tener, no porque no quisiera si no porque por mi falta de organización y mi caos interior (porque yo nací caótica), tenía muchas ganas de hacer un montón de cosas, pero sin orden y no iba bien. Entonces, en el momento en que decidí cambiar de actitud me cambió la vida completamente. Creo que ahora, me pongan lo que me pongan por delante, voy a poder con ello, pasándolo peor o no tan mal, pero desde luego buscando cómo mejorar las cosas, ahí es donde yo he cambiado porque siempre estoy pensando cómo mejorar los procesos de casa: las lavadoras, la ropa acumulada, cosas que se pueden ir mejorando, pero que al final por dejadez o por la falta de tiempo no hacemos, pero desde luego, tomarse la vida con humor te cambia la vida.

En el libro dices que tu vida cambió cuando empezaste a ser realista, ¿por qué?

Pues porque yo era de esas que a las 17:15 había quedado con amigos y a las 17:05 seguía durmiendo la siesta y pensaba “nada, en diez minutos arreglo al personal y nos vamos”, y eso me generaba unos estreses…porque, además, mi marido es puntual y yo no, así que ya suponía una pelea entre nosotros. Cuando me di cuenta de que para llegar a las 17:15, a las 16:30 había que empezar a prepararse, ahí es donde la cosa empezó a mejorar (risas). A veces es mejor decir que no a algunas cosas, yo soy de las que no saben decir que no, pero es mejor en vez de ponerte cinco planes en un día, ponerte dos y hacerlos bien, llegando tranquila, sin peleas…hay que luchar contra la “irrealistitis” crónica y aguda que nos persigue a algunas personas (ríe de nuevo).

¿Cómo es un día normal en casa de Paloma Blanc?

Es muy rápido, vamos todos como a cámara rápida (risas). Es un día en el que hay bastante rutina, hay organización aunque quizá a simple vista no se note tanto…yo hay días que pienso “uff, esto es un desastre”, pero luego digo “bueno, no ha salido tan mal”. Es un día donde cada uno tiene que entender que, o pone de su parte o es imposible. Hay que delegar un poco, los niños tienen mucha capacidad y nosotros no les dejamos desarrollarla. Ahí está la clave también: delegar, enseñarles y que lo hagan aunque se equivoquen. Intento que no tengan más responsabilidad de la que les corresponde por su edad, pero tienen que entender que esto es un equipo y en un equipo todo el mundo tiene que echar el resto.

foto firma

Cristina Cantudo

Soy periodista y mi pasión es comunicar, conectar con la gente y convertir en palabras las ideas. Soy amante de la lectura, la poesía, me encanta viajar, descubrir y aprender. Intentaré compartir con vosotros todo lo que me resulte interesante y emocionante.

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