Entrevista a Beatriz Millán, escritora y crítica de literatura infantil

"Si tuviera que elegir un solo consejo, sería lee con ellos cada día"

Escritora y madre de dos hijas de 8 y 5 años, Beatriz Millán aborda en su último libro ‘Una madre en la ciudad’ lo necesario que es para las mujeres que se estrenan en la maternidad rodearse de otras madres para luchar contra la soledad y ganar en autoestima.

Licenciada en Filología Hispánica y Publicidad y Relaciones Públicas, Millán también aconseja aprender a escucharse a una misma y a no dejar de lado la máxima de que inevitablemente todo el mundo opina lo que debes hacer pese a que cada familia, cada madre y cada bebé es un mundo. Defensora a ultranza de la amabilidad y de los libros clásicos, esta también bloguera aboga por que los niños sepan que en el entretenimiento hay un abanico de posibilidades que va mucho más allá de ver la tele gracias a la música o a los audiolibros. Un entretenimiento que, a su juicio, también se encuentra en la lectura. De ahí que si tuviera que dar un solo consejo sería el de leer con los pequeños cada día.

¿Cómo has logrado hacerte con tu tribu para dejar de “sentirte sola”?

Ahora que mis hijas ya tienen 8 y 5 años quizá la necesidad de “tribu” es menor, pero cuando nacieron fue súper importante contar con un círculo de madres al que poder acudir cuando surgían dudas, y también para compartir mi propia “soledad” e incomprensión social. Tuve la suerte de tener un grupo de apoyo a la crianza a dos calles de mi casa y pasé allí mi primera baja maternal, con un grupo de madres maravilloso con el que aún tengo contacto. En mi segunda maternidad ya estaba más “curtida” en estos temas y la seguridad en mi misma estaba elevada a la enésima potencia, pero aun así siempre he intentado rodearme de mujeres madres, y estar en contacto con ellas bien organizando reuniones con ellas o teniendo nuestra propia “salita de estar virtual”.

A todas las madres que sienten la punzada de la soledad en su primera maternidad les diría que no duden en abrir su propio grupo de apoyo, bien en una cafetería, en el centro de salud, en el parque de su barrio o en su propia casa. Tejer redes entre nosotras nos vuelve poderosas y aumenta nuestra autoestima, lo que a su vez disminuye el riesgo de tener una depresión postparto.

¿Qué ha sido lo más duro para ti de la maternidad?

Sin lugar a dudas el hacer frente a mis propias creencias preestablecidas y reconsiderar todo de nuevo. Me explico. Antes de ser madre veía la lactancia materna como algo utópico que funcionaba o no según la suerte que tuvieras, y en realidad depende del apoyo familiar, de la pareja y de lo actualizado que esté tu pediatra en cuanto a evidencia científica.

En más de una ocasión me sugirieron desde el centro de salud recomendaciones totalmente obsoletas como introducir los sólidos a los 4 meses (¡estoy hablando de hace 8 años!) o destetar porque según ellos mi leche estaba produciendo “obesidad” a mi hija. Esto no tiene ningún rigor científico y gracias a que confié en mi instinto y en mi capacidad para alimentar a mis hijas, tuve dos lactancias exitosas.

Como este ejemplo hay muchos más, porque inevitablemente todo el mundo opina sobre lo que deberías hacer y lo que es mejor para tu bebé, acallando poco a poco esa voz interior que tenemos todas las madres y que para mí es la mayor verdad de todas.

¿Cómo has logrado llegar a vivir la maternidad de manera relajada?

Precisamente en el momento en el que decidí que por encima de todas las opiniones estaba la mía, y que yo (y mi pareja) éramos los únicos responsables de las decisiones que tomábamos respecto a la crianza de nuestras hijas. Aprendí a escucharme a mí primero y a asentir con la cabeza y sonreír cuando me dijeran algo con lo que no estaba de acuerdo en lugar de enzarzarme en una discusión defendiendo mi postura.

Cada madre, cada bebé, cada familia es un mundo, y lo que me funciona a mí puede no ser compatible con lo que le funcione a otro, por eso mi consejo siempre es el mismo: haz lo que te haga sentir bien. Cuando eso ocurre, los “ruidos” externos te dan igual y sientes que lo estás haciendo bien, porque estás haciendo lo que te dicta tu corazón.

Decisiones como amamantar, dormir con nuestras hijas, o no seguir las pautas de papillas/purés si no apostar por el baby led weaning han hecho que nuestra vida sea más sencilla y por ende, más relajada.

¿Qué te ha supuesto que tus hijas hayan dejado de ser bebés?

Ay… por una parte la nostalgia es indiscutible… cada víspera de sus cumpleaños la paso casi en vela viendo fotos y vídeos de cuando eran más pequeñas y echando mi lagrimita, pero también reconozco que estamos en un momento muy dulce como familia en el que todo gira al son de las rutinas, podemos hacer planes con ellas de todo tipo, y a nivel personal y de pareja volvemos a recuperar nuestro tiempo.

Yo he empezado a hacer deporte, algo que he tenido abandonado toda la vida, y podemos escaparnos un fin de semana en pareja cada x meses gracias a los abuelos, y a que ellas se quedan estupendamente con ellos.

¿Cómo gestionas la culpabilidad, mal endémico de casi todas las madres?

La culpa, ese “regalo” envenenado que te dan con el carnet de madre… La verdad es que es inevitable, al igual que las nuevas redondeces de tu cuerpo o las lavadoras que se acumulan infinitas, así que simplemente he decidido “abrazar” esa culpa y preguntarme por qué me siento así o si podría hacer las cosas de otra manera.

La culpa materna es principalmente “culpa” de la sociedad anti maternal y anti niños en la que vivimos y es algo que no está en nuestra mano cambiar, pero sí podemos dar pequeños pasos en nuestro entorno y dirigir una mirada de amabilidad a esa madre que vemos en el autobús intentando calmar el llanto de su bebé, u ofrecer unas palabras de aliento a la madre que se siente desbordada por no haber dormido en toda la noche y se siente engañada por la idea que tenía de la maternidad.

Creo firmemente en el poder de la amabilidad, de la ayuda desinteresada y del apoyo entre mujeres, sea cual sea su circunstancia. Entre todas podemos hacer de esta sociedad un entorno más bonito para las familias.

¿Cómo es criar sin tele y qué respondes si tus niñas te piden ver algún dibujo del que les hablan?

“Criar sin tele” en nuestro caso significa que no hay pantallas de lunes a viernes, sea la época del año que sea (también en vacaciones). Los fines de semana solemos ver alguna peli en familia si el plan es lluvioso y de frío, y algunos sábados por la mañana ponen las aventuras de ladybug para, según ellas, “dejarnos dormir un poco más” (como todos los niños, da igual el día que sea que ellas a las 8 están arriba, si no antes).

Pero esto no es una prohibición, hay programas súper interesantes en la tele que nos encanta ver, bien por ser educativos o por ser simplemente entretenidos (a mi hija mayor y a mí nos encantan los de reformas, por ejemplo); es más el hecho de que tengan presente que hay todo un abanico de posibilidades además de sentarse a ver la tele.

Podemos hacer yoga con algún video de youtube, o escuchar la discografía de los Beatles, o poner un audiolibro mientras doblamos la colada… el entretenimiento “audiovisual” va mucho más allá, y “limitar” las horas de televisión es una manera de que vean y disfruten del resto de opciones. Pero de nuevo, cada familia es un mundo y esto es sólo la opción que le funciona a la nuestra.

Eres una apasionada de la literatura infantil, si tuvierais que elegir 5 títulos favoritos ¿cuáles serían?

Uy qué complicado… pero venga, me voy a mojar con clásicos que seguro triunfan y que valen para todas las edades:

Dónde viven los monstruos por su estética, su sonoridad y el mundo maravilloso que recrea en sus páginas”

El Grúfalo, por lo divertido que es, su lectura en rima que engancha y la moraleja tan fantástica que deja.

Rosa caramelo por ser uno de los primeros libros que hablan de sexismo a las niñas y niños con un lenguaje clarísimo que se entiende a la perfección a cualquier edad.

La colección De la cuna a la luna, 8 libros de pequeño formato que siempre recomiendo para bebés pero con un recorrido muy amplio en la infancia. Son libros que pueden cantarse, con ilustraciones muy llamativas, texto sencillo pero muy sonoro, y escrito en mayúsculas ¡fantástico para practicar la lectura!

Siempre te querré pequeñín porque es un libro que me trae muchísimos recuerdos de cuando Martina era pequeña y lo leíamos casi cada noche. Por su ternura y por reflejar tan maravillosamente bien esa relación madre/hij@ en tan pocas palabras.

¿Algún consejo para fomentar el amor por la lectura?

Foto: Web Beatriz Millán

¡Muchos! Tengo un curso online en la escuela bitácoras, en el que doy varias claves y recomendaciones lectoras por edades y por temática, pero si tuviera que elegir un solo consejo sería lee con ellos cada día.

¿Cuáles son tus lugares family friendly favoritos de Madrid?

Con el tiempo me he dado cuenta de que somos nosotras, las familias, las que hacemos de la ciudad friendly o no. Reivindico la “ocupación” de espacios aunque no estén originalmente pensados para niñ@s, porque es la única manera de que determinados organismos se pongan las pilas (por ejemplo los museos).

Últimamente han surgido varias iniciativas por parte del ayuntamiento como Espacio abierto en la Quinta de Torre Arias, con cafetería y zonas de juegos para niñ@s y adolescentes, que merece y mucho la pena visitar.

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