Duelo

Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez: cómo afrontar la muerte de un hijo

¿De qué forma podemos afrontar la muerte de un hijo? Ya sea en el embarazo o después, la pérdida es difícil de superar para muchos padres.

La muerte de un hijo es una experiencia vital muy dolorosa y traumática para los padres. No importa si la muerte sucede al nacer o durante el embarazo, la pérdida resulta devastadora en cualquier momento. De hecho, se trata de uno de los duelos más difíciles de afrontar que existen.

Duelo y muerte de un hijo
Foto: Istock

Los padres que pasan por la muerte de un hijo tienen una profunda sensación de pérdida, pero también un sentimiento de fracaso o culpa por no haber podido proteger a su hijo. Se trata de una gran crisis que altera todas las áreas de la persona, e incluso también puede verse afectada la relación de pareja.

Entre progenitores puede haber diferencias en la forma de afrontar lo ocurrido y esto a veces deriva en tensiones que debilitan el vínculo de la pareja.

Es importante conocer cuáles son las fases del proceso de duelo y también entender que cada persona necesita un tiempo diferente para procesar sus propias emociones. Por ello, cada progenitor tendrá su propio proceso de duelo y deberá comprender y respetar el de su pareja.

¿Qué emociones se sienten al perder un hijo?

Estas son las fases características de un proceso de duelo:

1. Negación

En esta fase tienes una sensación de aturdimiento y bloqueo, piensas que eso no te puede estar pasando a ti. Se trata de un mecanismo de defensa o supervivencia que provoca que te muestres menos sensible a lo sucedido.

2. Ira

A continuación, es posible que sientas una etapa de frustración o ira, en la que luches entre lo racional y lo emocional. Quizás piensas “tengo que seguir adelante”, pero a la vez también sientes “no puedo vivir con ello”. También es posible que te centres de manera obsesiva en encontrar la causa de la muerte, repasando una y otra vez todas tus conductas (si previniste que sucediera o si hiciste lo suficiente).

El tiempo por sí solo no cura nada. Son los esfuerzos que haces por superar el duelo. Permítete sentir las emociones que acompañan al duelo, pide espacio cuando necesites soledad y rodéate de gente querida cuando necesites compañía. Es un proceso que va de dentro hacia fuera.

3. Negociación

En esta fase comienzas a asimilar lo que ha sucedido y empiezas a integrarlo. Sientes una profunda tristeza y piensas mucho en él, pero ese malestar ya no será un dolor tan destructivo. Seguirás teniendo días muy malos, a la vez que vendrán poco a poco días más llevaderos.

4. Aceptación

Esta etapa final es de integración total de lo sucedido, de sosiego y recuerdo. Sentirás que los momentos de angustia son cada vez menos frecuentes. Finalmente, conseguirás convivir con la experiencia de esa pérdida.

¿Cómo puedo afrontar la pérdida de un hijo?

A continuación, te presento 4 pautas que te ayudarán a afrontar la pérdida de un hijo, o al menos, a transitar por esta experiencia de la mejor manera posible. Recuerda que no hay una única forma de afrontar el dolor, ni un camino preestablecido que debas recorrer. Pero sí hay algunas cosas que pueden ayudarte:

1. Date un tiempo para recuperarte

Es imprescindible que te tomes un tiempo y un espacio para que puedas llorar tu pérdida. Te puede ser de ayuda realizar algún ritual a modo de despedida (escribirle una carta, visitar el cementerio o su habitación).

2. No bloquees tus emociones

No hay emociones malas o negativas, solo dolorosas. Sin embargo, aunque sean emociones desagradables, forman parte del proceso de duelo. Necesitas experimentar el dolor y todas sus emociones relacionadas para poder atravesar ese dolor y conseguir salir de él.

Afrontar la muerte de un hijo
Foto: Istock

3. Busca apoyo y soporte emocional

La soledad es necesaria en ciertos momentos, pero evita aislarte en demasía. Rodéate de personas que te quieren (pareja, familia, amigos), que te comprenden y que te acompañarán en tu tristeza.

4. Busca apoyo psicológico profesional

En ocasiones la elaboración del duelo por la pérdida de un hijo se vuelve complicada. Por ello, puede ser beneficioso contar con el apoyo de un profesional experto. Un psicólogo te ayudará a desarrollar las habilidades necesarias para que comprendas y afrontes de forma correcta lo sucedido.

Es muy común escuchar que “el tiempo lo cura todo”, sin embargo, no es así en el caso del duelo por la muerte de un hijo. El impacto dura años y la herida nunca se cierra, lo único que sucede es que el dolor se va atenuando hasta que logras vivir con él.

Además, si se trata de una pérdida perinatal, existe un duelo silenciado socialmente, poco comprendido y muchas veces ninguneado, lo que hace más complicado y doloroso el proceso, pues la persona siente que su dolor no es validado por el entorno.

Aunque la pérdida del hijo se produzca durante el embarazo, los padres ya habían establecido un vínculo de apego con el bebé. Lo hacían cada vez que pensaban en él, le buscaban nombre o acariciaban la barriguita.

Lo hacían cuando les caía la baba viendo una ecografía borrosa o cuando escuchaban su latido. Establecían el vínculo cuando le hablaban, le atribuían carácter, le compraban ropita o le pintaban la habitación. Es ese vínculo de apego el que permite que ames a tu hijo profundamente ya antes de nacer, y no solo la explosión de oxitocina que se produce durante el parto. Tú ya le venías queriendo desde que le deseaste por primera vez.

Por eso su pérdida duele tanto, aunque no le hayas sostenido ni una sola vez en tus brazos.

Úrsula Perona

Úrsula Perona

Úrsula Perona es psicóloga infanto juvenil y mamá de 3 hijos. Lleva más de 15 años tratando a pacientes de todo el mundo, estando especializada en psicopatología en infancia y adolescencia. El asesoramiento a padres es otra de sus pasiones, pues concede especial atención a la impronta que los padres dejan en los hijos. Es colaboradora habitual en medios de comunicación nacionales de prensa y televisión. Docente universitaria, traslada su experiencia en el campo clínica a los estudiantes de psicología de la Universidad Católica de Murcia. Ha escrito dos libros de divulgación para padres: 'Hijos de Alta Demanda,' y 'Niños altamente sensibles'.

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