Ahorro energético

Cómo ahorrar luz en la nueva factura con niños en casa

Tras los cambios en la factura de la luz saber cuáles son las franjas horarias más económicas es muy útil. Pero también lo es conocer algunos consejos útiles que te permitirán ahorrar luz y energía eléctrica cuando tienes niños en casa.

Cómo ahorrar luz en la nueva factura con niños en casa
Foto: Istock

Desde hace algunas semanas no hay otro tema de conversación: la nueva factura de la luz, con franjas horarias establecidas en las que existen tramos más baratos o más caros, que ha hecho que muchas familias se planteen las franjas horarias en las que poner electrodomésticos tan básicos y cotidianos como la lavadora o el lavavajillas.

Como ya te hemos comentado en un momento anterior, y con la finalidad de mejorar la eficiencia energética, la nueva factura establece una discriminación horaria repartida en un total de tres tramos: punta, que comprende 10:00 de la mañana a 14:00 y de 18:00 a 22:00 horas, de lunes a viernes no festivos; llano, que comprende de 8:00 a 10:00 horas, de 14:00 a 18:00 y de 22:00 a 00:00 horas de la noche; y valle, que comprende de 00:00 a 8:00 horas en días laborales y las 24 horas los fines de semana y festivos.

Además, también se han llevado a cabo cambios en la potencia energética, de forma que los consumidores pueden contratar dos modalidades distintas: una específica para los períodos relativos al tramo punta y otra para los períodos valle.

Pero, ¿cómo podemos ahorrar luz y energía para poder rebajar al máximo el coste de la nueva factura? Y, sobre todo, ¿cómo hacerlo cuando tenemos niños en casa?

Adoptando buenos hábitos en la cocina

¿Sabías que cocinar representa una media de entre un 5 a un 7 por ciento del gasto energético de los hogares? Sin embargo, distintos consejos pueden ser de mucha ayuda a la hora de reducir, sin esfuerzo, el consumo de energía en la cocina.

En un primer momento, es conveniente tapar las ollas y cacerolas y usar las placas de la vitrocerámica adecuadas en función del tamaño del utensilio donde estemos cocinando, lo que nos permitirá un ahorro importante.

También es muy interesante adaptar los utensilios a los hábitos culinarios. Por ejemplo:

  • Al hervir agua. Es conveniente usar un hervidor eléctrico, en lugar de hacerlo con una cacerola en la placa de vitrocerámica. Consumirá menos energía.
  • A la hora de recalentar platos. Es más recomendable usar el microondas en lugar del horno convencional.
  • A la hora de cocinar verduras. La olla a presión, usada de forma segura, puede ser muy útil para reducir el consumo de energía, al ser hasta un 60 por ciento más económica que las cazuelas.

Del mismo modo, si tenemos por costumbre usar con cierta frecuencia las placas de cocción, durante períodos cortos de tiempo, es más recomendable optar por la cocción por inducción. Dado que las placas de inducción se calientan de forma más rápida, proporcionan un ahorro de corriente de alrededor del 30 por ciento, en comparación con las superficies vitrocerámicas, y del 50 por ciento en comparación con las placas convencionales.

¿Sueles preparar muchos postres y dulces al horno para la familia? Si es así, también debes saber que es más aconsejable usar un horno de convección, útil para cocinar varios platos al mismo tiempo. Además, un horno combinado (es decir, horno + microondas), también ayudará a disminuir el consumo de electricidad entre un 66 a un 75 por ciento.

Duchas más cortas

Aunque bañarse con los niños puede ser muy divertido, por el medio ambiente, las duchas son preferibles a los baños. Pero ojo: este cambio en nuestros hábitos solo tendrá cierto impacto en la factura de la luz si nuestras duchas no duran una hora.

Todos conocemos el placer de pasar largos minutos bajo el chorro de agua caliente. Pero tienen un problema: afectan al contador de energía, lo que significa que, cuanto más largas sean las duchas, más se usará el calentador de agua (o termo eléctrico). Es más, la factura acaba duplicándose si el calentador es eléctrico.

Para reducir la factura entre 50 a 100 euros al año, debemos controlar los tiempos que permanecemos en la ducha.

Limita el consumo de las lavadoras

Lavadoras
Foto: Istock

Todos los electrodomésticos relacionados con la limpieza de la casa tienden a representar alrededor del 30 por ciento de la electricidad específica que consumen los hogares con secadora, además de la lavadora y el lavavajillas.

Por ejemplo, se estima que la secadora consume entre el 17 y el 18 por ciento de la electricidad específica gastada. Por lo que, para reducir la factura eléctrica, y siempre que sea posible, es aconsejable dar prioridad a secar la ropa al aire libre.

Eso sí, cuando esto no sea posible, es preferible optar por un aparato equipado con una sonda de humedad que se detenga o se ponga en espera automáticamente tan pronto como haya terminado el proceso de secado, y centrifugue correctamente la ropa antes de colocarla ahí. 

Incluso aunque la lavadora consuma poca electricidad, aún es perfectamente posible limitar la parte de nuestra factura al no recurrir sistemáticamente a la opción de prelavado, la cual suele ser innecesario, favoreciendo con ello los programas a baja temperatura.

Por último, no olvides limpiar periódicamente tanto las juntas de las lavadoras como los filtros, lo que ayudará a conseguir un óptimo funcionamiento.

¿Y el lavavajillas?

Aunque el lavavajillas tiene fama de ser más económico que lavar los platos a mano (al no dejar correr el agua), este debe rellenarse sistemáticamente antes de cada uso. Eso sí, es aconsejable usar el programa “eco”, capaz de reducir el consumo hasta en un 45 por ciento. 

A la hora de usar dispositivos multimedia

Para limitar el gasto de electricidad de este tipo de elementos, tan comunes en una casa con niños, es fundamental seleccionar opciones mucho más económicas.

Por ejemplo, los televisores LCD y LED consumen menos energía. Además, también es aconsejable usar ordenadores portátiles, que requieren entre un 50 a un 80 por ciento menos de energía que los ordenadores de sobremesa, además de impresoras de inyección de tinta que no necesitan precalentamiento, y requieren comúnmente entre 5 y 10 W, frente a los 200-300 W de las impresoras láser.

Por lo general, los dispositivos multifunción son de enorme utilidad a la hora de consumir menos que la suma de todos los dispositivos que reemplazan. Por ejemplo, una impresora que combine fotocopiadora, fax y escáner necesitará un 50 por ciento menos de energía que todos estos dispositivos usados individualmente.

Además, también es recomendable desconectar todos los dispositivos que permanecen en standby (modo espera), como ocurre con la televisión, el ordenador o el teléfono. De hecho, ¿sabías que su consumo puede llegar al 11 por ciento si no tenemos cuidado? Lo más aconsejable: desenchufar o apagar estos dispositivos por completo cuando ya no los necesitamos. Representará un ahorro de alrededor de 80 euros al año.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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