Coronavirus

Cómo construir "burbujas sociales" para la familia de forma segura

Los conocidos como "grupos burbuja" han pasado a convertirse en elementos indispensables en el comienzo de las clases en todo el país. Y algunos expertos abogan también por la creación de distintas "burbujas sociales", especialmente en la familia.

Ahora que ya ha comenzado oficialmente el nuevo curso escolar en la mayoría de las Comunidades Autónomas, aunque es cierto que en el resto empezarán a lo largo de los siguientes días, mucho se está hablando acerca de los conocidos como grupos burbuja, puesto que consisten en grupos de convivencia estable contemplados principalmente para los cursos escolares de niños de menor edad, entre los que principalmente se encuentran la Educación Infantil y la Educación Primaria.

No en vano, la primera vez que se habló oficialmente de ello fue en el mes de junio, cuando el Ministerio de Educación hizo público un documento donde se hacía referencia a los grupos de convivencia estables, y en el que establecía una serie de medidas de prevención, higiene y promoción de la salud en los diferentes centros educativos de nuestro país, frente a la actual pandemia de coronavirus

Pero, ¿sabías que los especialistas también aconsejan construir burbujas sociales para la familia. Se convertiría, de hecho, en una opción única y segura de disminuir el riesgo de contagio al máximo.

¿Qué es y en qué consiste un grupo burbuja?

Los grupos burbuja, también conocidos técnicamente bajo la denominación de grupos de convivencia estable, son grupos contemplados fundamentalmente para aquellos cursos con niños de menor edad, Infantil y Primaria.

Serían grupos de un máximo de entre 15 a 20 alumnos y un tutor. Los niños pertenecientes a un mismo grupo burbuja podrían socializar y jugar entre sí sin ser necesario el mantenimiento de la distancia interpersonal de manera estricta (que debemos recordar se ha mantenido en 1,5 metros), pero no podrían interactuar con niños de otros grupos de convivencia.

En este sentido, la teoría indica que esta medida ayudaría a minimizar el número de contactos, por lo que se reduciría el riesgo de contagio y, además, se conseguiría que la labor de rastreo fuera más sencilla en caso de que, en ese mismo grupo burbuja, se registrara algún caso positivo por COVID-19.

Estos grupos burbuja estarán presentes en todo momento en cada una de las actividades organizadas por el centro educativo, y se hará especial hincapié en las entradas y salidas del colegio, para reducir al máximo el riesgo de aglomeraciones. Por este motivo, también se han establecido otras medidas útiles, como organizar turnos, para evitar así que un grupo pueda tener contacto con otros. Por ejemplo, que la hora de entrada para los grupos burbuja de mayor edad sea anterior al de los grupos burbuja menores, separados entre sí por al menos 10 o 15 minutos.

¿Y las burbujas sociales? ¿En qué consisten y por qué pueden ser tan útiles?

Lo cierto es que la idea de grupos burbuja no es nueva, ni ha nacido en plena pandemia de coronavirus. La idea fue introducida por primera vez en Nueva Zelanda, y de acuerdo a algunos estudios, como el publicado recientemente en Nature Human Behavior, algunos tipos de burbujas sociales podrían ayudar a retrasar los brotes de COVID-19.

Cada uno de estos grupos de burbujas sociales tendrían como objetivo disminuir las interacciones y conexiones entre las personas, aumentando por tanto la separación entre los individuos que no formen habitualmente parte de ese grupo la mayor parte del tiempo. 

Según ese estudio, la finalidad es aumentar los grados de separación entre los individuos sanos y los infectados por COVID-19, creando para ello grupos sociales diferentes. Si nadie se adhirió a un grupo social, y acabó mezclándose con quien quiso, sería de esperar que las infecciones por COVID-19 se propaguen libremente. Ya sabemos que las infecciones tienden a propagarse por todas partes a medida que las personas entran en contacto con las personas cercanas a su domicilio, sus círculos familiares, sus círculos sociales y su propio lugar de trabajo.

Dentro de esa estrategia, los investigadores aconsejan tres tipos de redes que ponen más grados de separación entre los individuos de una comunidad. Se crearían pequeñas “microcomunidades”, para limitar el contacto con los que están más lejos. Esto significaría que, en origen, veríamos verdaderamente a muy pocas personas, pero tendríamos la posibilidad de verlas tanto como queramos. De esta forma, si se produce una infección, esta no llegará demasiado lejos.

Es lo que ocurriría con la burbuja social, especialmente si la establecemos en la familia. Esto significa que, por ejemplo, podríamos crear una primera burbuja social con 10 miembros de la familia a los que veamos mucho. Una vez creada, es posible pasar tiempo sin ser necesario mantener la distancia social, de la misma manera que los grupos de convivencia estables en el colegio, ya que estaremos seguros de que todos y cada uno de los pertenecientes a nuestro grupo social seguirán las medidas de protección adecuadas fuera del mismo.

Aunque es cierto que también podría ser posible con otros grupos de familias. De esta forma, es posible pasar el tiempo juntas, a menudo sin tener en cuenta el distanciamiento social. Sin embargo, fuera del grupo, es esencial seguir las reglas recomendadas de distanciamiento social.

Sería, como opinan los expertos, encontrar una forma de socializar de manera segura.

Eso sí, los expertos con claros: independientemente del enfoque de burbuja que se decida adoptar, es fundamental crear el grupo de manera reflexiva, teniendo en cuenta las necesidades. Por ejemplo, quizá sea más sencillo tener burbujas geográficas si vivimos en un vecindario con niños de la misma edad que nuestro hijo/a, para que así puedan jugar juntos. Y también es imprescindible estar dispuestos a hablar sobre nuestros hábitos diarios con el grupo, para así asegurarnos de que todos se sienten cómodos asumiendo el mismo nivel de riesgo.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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