Familia

Cómo crear rutinas exitosas por la noche para ir por la mañana a la escuela

Aunque no lo creas, las rutinas para cuando nuestro hijo/a va a la escuela por las mañanas deben empezar desde por la noche. Te ofrecemos algunos consejos útiles.

Acaba de salir el sol, es otro día hermoso más… El mayor está jugando en el suelo y el segundo no quiere desayunar. Miramos el reloj y nos agobiamos, ninguno de los dos está vestido y se acerca la hora de ir a la escuela.

Es posible que esta se trate de una imagen muy común en muchos hogares de nuestro país cada día, especialmente ahora que ya han acabado oficialmente las vacaciones navideñas. 

Y es que hay que decir que, por lo general, el tiempo no tiende a jugar a nuestro favor. Y es posible que nuestra mala organización, o nuestras propias limitaciones como adultos, nos empujen a apurar a los niños, cuando ellos, por el momento, aún no son conscientes de lo que significa llegar tarde a la escuela (o, en definitiva, a cualquier otro lugar).

La crianza de nuestros hijos es complicada y, en ocasiones, también puede llegar a ser bastante desordenada, además de estresante. Muchos intentamos encontrar la manera de hacer nuestras vidas más fáciles. Y, por suerte, ya sea que llevemos a nuestro hijo/a a la guardería o a la escuela, es cierto que hay formas de garantizar que la transición sea todo lo perfecta que en realidad nos gustaría.

Y la realidad es que la rutina matutina empieza desde por la noche, ya que crear una rutina nocturna exitosa puede acabar marcando la diferencia entre tener una mala escolar tranquila y libre de estrés; o todo lo contrario.

La importancia de establecer una buena base con una alimentación sana

Cuando nos despertamos con prisas, es bastante probable que optemos por desayunos rápidos y originalmente poco nutritivos y saludables, como un vaso de leche y un paquete de galletas

Además, si nos aseguramos que nuestro hijo/a tiene una nutrición adecuada, podría ayudarle a dormir más, y más profundamente. En este sentido, es necesario empezar la rutina nocturna escogiendo alimentos nutritivos tanto para la merienda como para la cena, antes de acostarse.

Es conveniente escoger proteínas y grasas saludables, y también fruta. En este sentido, se ha encontrado que las proteínas de calidad, incluidas en la cena, pueden ayudar a mejorar la calidad del sueño. Y un buen ejemplo lo encontramos en los pescados grasos, como el salmón, o en el pavo.

Evidentemente, se deben evitar los alimentos azucarados, además de aquellos que puedan contener cafeína, como el chocolate.

Creando rutinas con los niños
Foto: Istock

Por otro lado, también se ha demostrado que los frutos secos, como las nueces, o frutas como los kiwis y las cerezas pueden ser de cierta utilidad a la hora de ayudar a conciliar el sueño. Y, mejor aún, son opciones nutritivas y saludables para el postre.

La leche también podría ser útil, ya que se ha demostrado que contiene triptófano, el cual podría ayudar a dormir. Así, un solo vaso con la cena, o antes de irse a acostar, como parte de la rutina nocturna, puede ser de cierta ayuda.

Cómo crear una rutina nocturna

Como indican los expertos, crear una rutina y un horario es esencial para que los niños se sientan especialmente cómodos y seguros. Y es que la investigación muestra que las rutinas familiares que se mantienen en casa apoyarían un desarrollo tanto social como emocional saludable.

Aunque conseguir que nuestro hijo/a se relaje puede acabar siendo una tarea complicada, los rituales y rutinas son importantes, y conducen a un mejor sueño.

También es importante mantener una hora constante tanto para irse a la cama como para despertarse a la mañana siguiente. Y esto incluye igualmente los fines de semana, ya que ayudará a establecer un ciclo de sueño constante, en especial para los más pequeños.

En el caso de los niños pequeños, es muy útil empezar con un baño, a ser posible siempre a la misma hora (o, al menos, intentar que la hora se aproxime siempre cada día). Luego de vestirlo, cepillarle los dientes y escoger y leerle algún cuento. Es conveniente leerle en una habitación con poca luz, en su cama o en una mecedora. En caso de que utilices un dispositivo de ruido blanco, encenderlo mientras leemos podría ser una señal para indicarle que es la hora de irse a dormir.

Dado que muchos niños pequeños intentan resistirse a la hora de irse a la cama, es conveniente mantener una lista de verificación o de cosas por hacer antes de acostarnos. En este sentido, marcar las cosas puede ayudar a enfocar al niño pequeño, y mantener las cosas a un ritmo constante.

Dormir temprano

Aunque acostarse temprano, y a la misma hora todos los días, puede ser de muchísima ayuda, no debemos agobiarnos si nuestro hijo no está en la cama a una determinada hora, porque podríamos entrar en pánico y sería mucho peor.

También es posible intentar encontrar las señales que nos puede indicar que nuestro hijo tiene sueño. Por ejemplo, se frota los ojos o empieza a bostezar. Además, no debemos olvidarnos de algo importante: los niños muy cansados tienden a ponerse quisquillosos y suelen luchar contra el sueño, por lo que es ideal intentar encontrar el punto óptimo.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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