Adopción

¿Cómo prepararse para adoptar a un niño mayor?

Aunque dar el paso para adoptar a un niño suele ser un momento muy complicado y difícil, cuando se trata de un niño mayor, en ocasiones puede ser más difícil de gestionar.

Tomar la decisión de adoptar a un niño/a, especialmente después de tantos intentos infructuosos de embarazo y / o pérdidas, tiende a ser muy difícil. Independientemente de la edad que tenga, no es una página en blanco en la que los padres adoptivos pueden escribir. Tiene su propia historia, y, a menudo, tiende a ser dolorosa.

Violencia, abandono, maltrato, duelo… los nuevos padres deben mostrar más aceptación y flexibilidad cuando el niño es mayor, en comparación con la adopción de un niño muy pequeño.

Contrariamente a la creencia popular, el idioma no tiende a ser necesariamente una barrera cuando el niño viene del extranjero.

La preparación es esencial para los padres que desean adoptar

A la hora de conseguir que el apego se materialice, el niño, al igual que los futuros padres, debe desarrollar una historia tanto personal como familiar. De ahí que la preparación para la adopción sea algo esencial, fundamental e imprescindible.

Por parte de los padres, que tienden a ser más conscientes de ello, y aunque se cumplan todas las condiciones legales, es necesario determinar si son psicológica y emocionalmente capaces de hacer su trabajo, comprendiendo que se trata de un hijo que no nace de ellos y que, sobre todo, ya tiene su propia historia de vida en otro lugar. 

También se hace necesario ayudarlos a superar el hecho de no haber conseguido el embarazo, o de los abortos que se han podido producir con anterioridad a la llegada del momento de la adopción.

En lo que respecta al niño, también es recomendable determinar si el niño es capaz de (re)iniciar un vínculo afectivo con otros padres, y formar una nueva familia. Básicamente, el psicólogo debe también ayudarlo a reconstruir el rompecabezas de su propia historia.

¿Cómo forjar los vínculos entre padres e hijos en el momento de la adopción?

La pregunta es, ¿cabe la posibilidad de generar lazos de filiación y relaciones paternofiliales tan profundos, efectivamente arraigados, duraderos e inquebrantables, con hijos ya mayores justo en el momento de la adopción, de la misma manera que podemos hacerlo con niños pequeños o con bebés cuando son adoptados?

Es necesario tener en cuenta que, para el niño, el sentimiento de pertenencia a una nueva familia no puede ser establecida tan inmediatamente, ya que tenderá a tejerse y crearse de forma gradual, a lo largo de una larga historia.

Adopción de niños mayores
Foto: Istock

Los nuevos padres, por otro lado, también deben mostrarse abiertos al niño y tener interés por el contexto cultural y por las vivencias que el pequeño pudo tener al comienzo de su vida. Esto implica conocer su historia y saber si ha pasado o no por momentos complicados y difíciles. 

Especialmente si el niño/a es de otro país, al decir “sí” al hijo adoptado, los padres también le están diciendo “sí” a sus orígenes, su historia y su propio entorno cultural, lo que puede convertirse en un enriquecimiento mutuo. 

Eso sí, a la hora de facilitar la transición a la adopción, los expertos recomiendan a los padres conocer los hábitos que el niño/a puede haber experimentado en el orfanato, o en su familia de origen. Por ejemplo, “¿está acostumbrado a dormir solo en su cama? ¿A que lo abracen?”.

Aunque pueda parecer muy complicado, en realidad adoptar a un niño más grande también puede tener sus ventajas. Y es que, por ejemplo, puede hablar de sus miedos y contar su propia historia. Y, como sabemos, el diálogo permite resolver muchos problemas.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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