Coronavirus

¿Deberían poder los niños salir a la calle de manera organizada y controlada durante el confinamiento?

El debate sobre si los niños deberían poder empezar a salir a la calle en España de manera organizada y controlada durante el confinamiento, como ya han establecido algunos países, está en la calle. En Ser Padres queremos saber qué opinan los expertos al respecto.

niños confinamiento
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Si hay un mensaje que nos ha quedado claro a lo largo de esta cuarentena provocada por la expansión del coronavirus en el mundo es que debemos quedarnos en casa. Así nos lo han transmitido una y otra vez desde el Gobierno, han insistido en ello los expertos y las autoridades y la población, en mayor medida, aunque siempre hay excepciones que en este caso no son precisamente honrosas, estamos cumpliendo, porque es lo que debemos hacer y es la forma de protegernos y cuidarnos entre todos. Sin embargo, las semanas van pasando y van pesando y son muchos los padres que empiezan a preocuparse por el efecto que este confinamiento puede tener en los pequeños de la casa y comienzan a preguntarse si no sería conveniente que los niños puedan empezar a salir a la calle de forma controlada y organizada. El debate lleva candente un tiempo, pero ha sido a raíz de que Italia anunciara el pasado 31 de marzo que sus pequeños iban a comenzar a salir a la calle de forma gradual, durante una hora cada día y acompañados de un adulto, cuando la discusión se ha avivado.

Hace unas semanas la pedagoga y psicóloga ambiental Heike Freire lanzaba una campaña en Internet para recoger firmas en la que pedía que los menores pudieran estar al aire libre de manera organizada y por un tiempo limitado, a día de hoy esa petición acumula 41.775 firmas.

Esta semana se ha conocido que el Gobierno está estudiando la posibilidad de que los niños puedan salir a dar paseos cortos "en base a evidencias científicas, siempre". El ministro de Sanidad, Salvador Illa, afirmó este lunes 6 de abril en una rueda de prensa telemática en la Moncloa que se van a analizar una serie de medidas entre las que se encuentra "que los niños puedan salir, en condiciones muy determinadas, de su domicilio para dar paseos cortos". Pero quiso aclarar que no está decidido: "Lo vamos a decidir con mucha prudencia, insisto. En base a evidencias científicas, siempre. Siempre respetando derechos y libertades, y anticipando futuros escenarios", aclaraba Illa.

Lo que se ha mantenido desde el principio es que los niños, generalmente, no acusan la enfermedad COVID-19 de forma grave, pero pueden transmitirla a personas más vulnerables, por eso se recomendaba que los niños no estuvieran en contacto con las personas mayores o de riesgo.

Desde Ser Padres hemos querido abordar este debate desde diferentes puntos de vista y para ello hemos contado con varios expertos especializados en distintas áreas: psicología infantil, pediatría y epidemiología.

Desde el punto de vista psicológico

Hemos querido saber qué aspectos debemos tener en cuenta desde el punto de vista psicológico a la hora de hablar del confinamiento y de la necesidad o no de que los niños comiencen a salir a la calle de forma controlada y organizada. Para ello, la Psicóloga infantil y terapeuta familiar, directora de Psicólogos Pozuelo y coordinadora de la sección de clínica del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, Mercedes Bermejo insta en primer lugar a tener en cuenta las recomendaciones sanitarias: “en este caso lo más importante es tener en cuenta las recomendaciones sanitarias, al final los profesionales especializados son los que realmente saben si pueden o no empezar a salir los niños”, pero también nos habla de que considera que los niños están siendo la población olvidada: “desde mi punto de vista como especialista en la infancia, lo que defiendo es que una vez más, la infancia es la población invisible, es decir, tanto en los políticos de cualquier partido y en todos los debates echo en falta conversaciones acerca de la infancia, que tengan en cuenta los derechos de la infancia, porque parece que a los niños se les ha castigado, se les ha encerrado en casa, haciendo deberes y nadie les ha explicado nada. Creo que es importante por un lado tener en cuenta sus derechos y las necesidades que ellos tienen. Si hablamos de sus necesidades, los niños necesitan salir, necesitan hacer actividad física, estar en contacto con el exterior y no solamente estar confinados dentro de casa, pero obviamente, dentro de unas medidas preventivas sanitarias. Creo que se tendría que tener en cuenta como ya se ha hecho en otros países, como en Austria, en Bélgica o en Francia”.

  • Apoyo y orientación

La psicóloga infantil va más allá de las salidas y reclama más mecanismos e iniciativas de orientación y apoyo a las familias en esta situación excepcional: “echo en falta una línea telefónica, por ejemplo, o un punto de orientación a padres y madres de cómo gestionar el confinamiento cuando tienen menores en casa. Los psicólogos infantiles y familiares estamos recibiendo muchas llamadas y consultas de padres que están muy desorientados y que tienen muchos problemas dentro de lo que es la dinámica familiar”.

Hay otro tema muy preocupante: la Fundación ANAR publicó la semana pasada que detectaron en una sola semana 173 casos graves de violencia contra menores en el marco de esta situación de confinamiento, situaciones en las que los niños están conviviendo con sus maltratadores: “son maltratadores físicos, psicológicos y en muchos casos también abusadores, por eso es importante tener en cuenta esta población. Falta una perspectiva de infancia en nuestra sociedad, el tener en cuenta que los niños no son adultos en miniatura, sino que tienen una serie de necesidades y que tienen que ser cubiertas en la medida en que, por supuesto dentro de lo que son las medidas sanitarias, se puedan cubrir. Yo pienso además que el confinamiento tiene un sesgo social, es decir, que hay familias que viven en pisos muy pequeños, donde hay muchos menores, en los que el espacio vital, el espacio que uno tiene, está siendo invadido y eso genera más estrés y angustia, por eso creo que con las familias que tienen menos recursos convendría tomar alguna medida relacionada con lo que yo llamo el buen trato hacia la infancia: tenerles en cuenta, apoyarles, acompañarles o incluso ver cómo ciertas familias o colectivos de familias sí puedan salir, pero quiero aclarar que la solución no es que salgan, no es que con salir media hora se solucione el problema, es ver cómo están esas familias a nivel emocional y ver cómo se las puede apoyar, no solamente a través de las salidas, si no de iniciativas y medidas reguladas que se tengan en cuenta desde el Gobierno”.

Mercedes es partidaria de revisar en qué condiciones se podrían hacer estas salidas reguladas y controladas, pero sobre todo de buscar de qué manera se podría ayudar a las familias: “siempre teniendo en cuenta las medidas sanitarias, pero que desde el Gobierno se tenga una perspectiva de infancia, siempre he defendido que los menores son una población invisible y en situaciones de crisis siempre son los grandes olvidados. Si estamos viendo que estamos teniendo un incremento en los casos de violencia en menores y en violencia de género que se está haciendo extensiva hacia los menores, es importante que puedan buscar una forma, donde, a través del Gobierno, haya una protección, bien sea a través de una línea de teléfono, bien sea a través de mayores recursos tecnológicos o digitales a través de redes sociales para poder acercarnos a ellos. Yo por ejemplo intento ayudar, en Clan y TVE hemos hecho un cortometraje de recomendaciones para padres y niños pequeños donde se recoge emocionalmente cómo se sienten, qué es el coronavirus, se les da recursos y herramientas para tener día a día un mejor ambiente familiar, es decir, se trata de poner al alcance de familias que estén en situaciones más vulnerables medidas que les ayuden a subsanar esta situación de crisis que están viviendo a nivel intrafamiliar”, explica la psicóloga.

  • Problemas que pueden aparecer en los niños por el confinamiento

Otro de los aspectos que más preocupa a muchos padres y madres es qué consecuencias psicológicas puede tener el confinamiento en los niños y a este respecto la psicóloga infantil ha querido señalar que se están produciendo algunos efectos positivos, pero que también pueden aparecer efectos negativos: “creo que es importante en este sentido destacar un punto positivo y es que tenemos constancia de un alto porcentaje de familias que, como consecuencia del confinamiento han mejorado la relación intrafamiliar, a pesar de los estresores externos que pueden estar viviendo. Esta crisis también esta siendo una oportunidad única para conocerse, para compartir, donde no hay tanto estrés del día a día. Teníamos muchos niños en consulta que estaban muy estresados por la falta de conciliación de sus padres, por la presión, por la exigencia…yo creo que en estos días y en esta situación se activan los sistemas de apego ante el miedo a la enfermedad, ante el miedo a la pérdida de un ser querido…esto hace que muchas familias hayan reestructurado sus prioridades y le han dado a la familia el espacio, el tiempo y el protagonismo que se merece”.

Sin embargo como decíamos, también pueden producirse efectos negativos a corto, medio y largo plazo: “el confinamiento puede tener una serie de consecuencias en la salud mental de la infancia, desde alteraciones del estado de ánimo hasta síntomas de estrés postraumático, alteración del sueño, alteraciones en trastornos de conducta alimentaria, también, síntomas psicosomáticos en aquellos niños que no están pudiendo verbalizar y expresar su malestar, porque muchos niños están viendo a sus padres preocupados y angustiados, no están entendiendo bien, no están pudiendo elaborar ese duelo y eso parece que ellos no lo sufren o no lo viven, pero de alguna manera eso se lo están “comiendo” y lo están reprimiendo y puede que eso derive luego en otro tipo de problemas de conducta, también problemas de adicción a la tecnología como forma de desconexión, etc.”

La experta también hace una reflexión sobre la visión negativa que está recayendo en los niños y en su papel en toda esta situación: “son vistos como bombas biológicas de contagio, yo no entro dentro del terreno médico y sanitario, pero sí que hablo desde los aspectos emocionales y psicológicos de los niños, que como sociedad, no les tenemos en cuenta, Yo no digo que sí o sí los niños tienen que salir a la calle porque tenemos que confiar en los profesionales que hablan de los riesgos de contagio, lo que digo es que los niños no están siendo tenidos en cuenta, que la presión y la frustración en muchas ocasiones estamos viendo que se está traduciendo en agresividad y violencia contra los más frágiles, que hay veces que puede ser contra la mujer, ya que se ha visto un aumento en la violencia de género, pero también se ha visto un aumento en la violencia con los menores. Esto poco a poco como sociedad vamos a pagar por ello, esto va a tener una serie de consecuencias graves que van a revertir en la salud mental de la infancia, por eso sí que es importante buscar medidas preventivas, que eviten el contagio y que tengan en cuenta desde planificación de la vida familiar y puntos de asesoramiento para padres, hasta una forma de que puedan salir de manera medida y que se evite el contagio”.

  • ¿Y qué pasa con los adolescentes?

Hablamos de cómo lo llevan los niños, cómo lo viven los adultos y ¿qué pasa con los adolescentes? ¿Deben ser tenidos en cuenta en las medidas que se vayan adoptando de cara a posibles salidas? Bermejo explica: “cuando hablo de todas esas medidas y esas necesidades hablo de toda la etapa infanto -juvenil. Hay que ver en qué medidas se pueden facilitar las salidas y en qué medida se puede facilitar la calidad y el bienestar dentro de la dinámica intrafamiliar. Los adolescentes están en una etapa en la que sus referentes son sus iguales y la falta de contacto con ellos también les está generando mucho malestar, aunque afortunadamente la tecnología está facilitando mucho la comunicación y está ayudando a que puedan estar en contacto con sus iguales”. Además, la experta matiza: “en el caso de la infancia, siempre decimos que sus referentes son sus progenitores, sus cuidadores, pero ¿qué ocurre en aquellas familias en las que estamos viendo que hay un incremento de la violencia en menores, que se encuentran en una situación de desprotección y desamparo? No es más relevante en unas edades que en otras, sino en toda la etapa infanto-juvenil, pero sí creo que hay que hacer un análisis de aquellas familias que, como consecuencia de este confinamiento de sesgo, tienen características que puedan requerirlo más”.

Desde el punto de vista pediátrico

niño en ventana
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Hemos querido abordar también este tema desde un punto de vista pediátrico y para ello hemos contado con la opinión del Dr. Pedro De León Molinari, director de Asistencia Integral en Pediatría y miembro de Top Doctors.

El experto asegura que el confinamiento está repercutiendo en la salud física y psíquica de todas las personas y eso incluye también a los niños: “aunque la percepción es que esta población pediátrica lo está llevando fenomenal (probablemente nadie pensaba que lo iban a hacer tan bien) creo que a medida que pasen los días pueden ir apareciendo problemas de salud en los niños”, asegura.

Está claro que la capacidad de adaptación y de resistencia de los niños nos está dando una gran lección a todos y nos está dejando un gran aprendizaje, pero Molinari considera que quizá haya llegado el momento de plantear un cambio: “los niños están soportando la actual situación de una forma excepcional; pocos creíamos que fueran tan disciplinados, pero puede que haya llegado el momento, como está ocurriendo en países de nuestro entorno, de permitir un cierto desahogo, dejando que los menores de 18 años puedan salir acompañados de forma controlada”.

El experto alude a razones físicas y psicológicas para empezar a estudiar este cambio de escenario: “por un lado están las posibles alteraciones que puedan producir en esta población tanto confinamiento, tanto uso de pantallas, tanta información triste que reciben, ya que ellos se dan cuenta. Sin embargo, también hay una repercusión física, sobre todo por la falta de actividad física, con el riesgo de sobrepeso, y con la menor absorción de vitamina D por la falta de rayos solares”, argumenta el pediatra.

Esto no implica que no haya que valorar el confinamiento llevado a cabo como algo necesario y hace un llamamiento a la prudencia y la responsabilidad: “no debemos olvidar que los niños, como sucede con otras enfermedades víricas, son transmisores de la enfermedad, aun sin tener síntomas o con síntomas comunes que se pueden achacar a otras enfermedades. Por tanto, pensamos que se podría empezar a dejar salir a los niños, siempre que vayan acompañados por un adulto, salir de uno en uno (aunque haya varios hermanos en la familia), durante un tiempo prudencial y sin tener contacto estrecho con otras personas. Evidentemente, no es la mejor forma de que un niño salga a la calle, pero pensamos que hay que ir con cautela”, concluye.

Desde el punto de vista epidemiológico

Consideramos que es fundamental tener u punto de vista desde esta perspectiva, por eso hemos recurrido al saber y experiencia de Daniel Orts, Médico Preventivista y Divulgador Científico.

Orts reconoce que este debate sobre las salidas a la calle de los niños es difícil de abordar, ya que hay que hacerlo “en la delicada balanza entre las sacrificadas medidas de Salud Pública para la contención del virus y las inabarcables situaciones personales de cada núcleo familiar”.

El experto considera que no es sencillo ni lo más acertado compararse con otros países, ya que la situación de cada uno de ellos es única y hay que tener en cuenta las cifras de infectados y el peligro de contagio en el momento o la situación en la que se produce este debate.

Para Orts el confinamiento ha demostrado ser más que efectivo y hacer un cambio respecto a esta medida debe ser muy meditado y cada familia debe ser responsable de cómo llevarlo a cabo: “en mi opinión profesional, contravenir en estos momentos una medida tan efectiva como el confinamiento debe estar justificada, y queda en la responsabilidad de cada familia valorar el grado de necesidad, y de riesgo-beneficio de una posible salida breve, limitada y con precauciones”. Sin embargo, también aclara que con las precauciones necesarias el riesgo de contagio debería ser limitado: “si se hacen las cosas bien, no debería haber un riesgo grande de contagio, y el beneficio de un paseo corto puede superar los perjuicios de una estancia domiciliaria inquebrantable”, matiza.

El médico preventivista y divulgador también explica que hay que tener en cuenta que el riesgo de contagio no se debe solo al contacto entre personas, también hay que tener en cuenta lo que tocamos:“el mayor peligro es el contacto con otras personas que puedan ser contagiosas (con síntomas o sin ellos), pero especialmente el contacto con las superficies contaminadas y el llevarse después las manos a las mucosas”, por eso, incide en que es necesario tomar precauciones.

Debemos ser conscientes también de que una cosa es que los niños puedan salir a dar un pequeño paseo acompañados por un adulto y otra diferente es socializar y hacer las cosas mal. Además, también es necesario explicar a los más pequeños la situación para que puedan entender mejor cómo actuar: “hay que evitar grandes desplazamientos y quedadas con amigos, y habría que educar al niño primeramente en qué es el virus, qué sentido tiene el confinamiento, y cuál es el objetivo de salir brevemente con las precauciones indicadas (especialmente intensificar la higiene de manos)”, aclara.

El experto concluye apelando a la responsabilidad individual, a la lógica y al civismo: “lógicamente, mis recomendaciones pueden chocar con la tolerancia de las autoridades locales y la vigilancia de cada lugar. Mientras no sea algo de lo que se abuse (como estamos viendo, de personas que sacan en exceso a sus perros a pasear o fragmentan las compras para realizar más salidas), considero aceptables las salidas controladas, por el bienestar físico, mental y emocional de todos los niños.

El debate en la calle

Como decíamos al principio este acalorado debate está en la calle y entre los padres hay disparidad de opiniones. Por un lado, los que defienden la necesidad de empezar a hacer estas salidas con los niños de forma controlada y organizada y, por otro, los que consideran que sería mejor seguir con el confinamiento. Vamos a recoger algunas opiniones:

- Victoria es mamá de una niña de dos años y medio y admite que se está haciendo bastante duro, sobre todo los últimos días y que empiezan a ver necesario, tanto para ellos como para su hija, salir a la calle a desfogar. Reconoce que su peque aunque no tiene tanta necesidad de socializar como, quizá, niños de otras edades, sí echa de menos el parque y el cole con sus amigos. Sin embargo, considera que hay que seguir las recomendaciones y tiene dudas sobre cómo poder gestionar esas salidas a la calle, sobre todo en las ciudades, sin que unos niños coincidan e interactúen con otros. “Espero que en las próximas semanas podamos empezar a salir a pasear con nuestros hijos. Es muy difícil estar con los niños dentro de casa, pero me parece razonable que hasta ahora no se nos haya dejado salir a la calle ni a pasear un poco”. También considera que hay que ver la situación con la tranquilidad de pensar que “los niños están en un refugio seguro que es su hogar, con sus padres, que somos su figura de apego principal y, además, nos estamos esforzando mucho estos días por hacer todo lo posible para que a ellos esto se les haga más ameno”.

- En Redes sociales también hemos visto muestras de este debate con distintas opiniones. Por ejemplo, en este post de Instagram del perfil de Malas Madres se hablaba de las posibles consecuencias de este confinamiento en los niños y en comentarios podían leerse opiniones en las que alababan la entereza y lo bien que lo están llevando algunos, pero también otros comentarios que decían lo contrario:

"Mis hijos están siendo un ejemplo para nosotros", "La mía tiene 3 años y desde el primer día se lo explicamos e igual es una campeona, lo entiende perfectamente", "Tienen una capacidad de adaptación que me ha sorprendido y lo sumo a las lecciones que está situación me está dando", puede leerse entre algunos de los comentarios, pero también otros hablan de que muchos niños lo están llevando bastante mal: "Mi hijo lo lleva fatal, me dice siempre que quiere salir a la calle y a mí se me rompe el alma, solo rezo y espero que de esto no le quede ningún trauma", "Los niños se amoldan peor al confinamiento porque viven intensamente los sentimientos de sus padres, también el estrés, la ansiedad, los nervios.... Y volviendo a recordar que están en continua evolución y necesitan aire libre, luz solar, hacer deporte... De modo que sí, les afectará. A algunos nada, a otros un poco, y a otros muchísimo".

Los mensajes anteriores hablan en cuanto a las consecuencias, pero en un post de esta misma cuenta de hace unos días se recogía también el debate de si deben empezar dejar salir a los niños a la calle o no, a raíz de la noticia de que en Italia empezaba a hacerse y en los comentarios, de nuevo, posturas enfrentadas:

- “La necesidad de salir a la calle de nuestros niños no es nada comparada con la necesidad de tener progenitores sanos que los cuiden. Saliendo a la calle aumentan las probabilidades de que sus padres enfermen, y se contribuye a propagar un virus que puede matar a sus abuelos. Yo lo tengo claro: mis hijos no salen, y nosotros y sus abuelos, sólo lo mínimo. Nos necesitan más que a un paseo”.

- “Creo que se está demonizando a los niños y si los adultos son responsables porque no van a poder dar un paseo de la mano. Me parece muy fácil tener una casa muy bien acondicionada y no tener la necesidad de sacar a los niños, pero no estamos pensando en todos y menos en ellos.

Estas son algunas de las opiniones que pueden leerse en redes sociales estos días.

El debate está en la calle, los expertos opinan, los padres buscan orientación y los niños, mientras tanto, resisten en casa como han hecho hasta ahora, ajenos a debates y dando toda una lección.

foto firma

Cristina Cantudo

Soy periodista y mi pasión es comunicar, conectar con la gente y convertir en palabras las ideas. Soy amante de la lectura, la poesía, me encanta viajar, descubrir y aprender. Intentaré compartir con vosotros todo lo que me resulte interesante y emocionante.

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