Maternidad

Madre y mujer: ¿cómo ha cambiado la visión de la maternidad en los últimos años?

La ONU declaró en 1975, el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. ¿Cómo ha cambiado a lo largo de los años el concepto de la mujer, la familia y la maternidad? ¿Qué falta aún por conseguir? Varias mujeres y madres responden a esta y más cuestiones.

"Para la mayor parte de la historia, Anónimo, era una mujer". Así aludía Virginia Woolf, una de las personas más influyentes del modernismo anglosajón y del feminismo internacional, en el siglo XX a la invisibilidad de la mujer en la sociedad. Y es que la historia, en sus múltiples variantes, ha relegado a la mujer a un segundo plano en el ámbito político, laboral y social. Y han sido ellas, las mujeres, quienes han tenido que luchar para cambiar el lugar que les había asignado un mundo creado por y para hombres. 

Gracias al empeño, esfuerzo y sacrificio de grandes mujeres con mentes brillantes como Mary Wollstonecraft precursora de la filosofía feminista y de defensa de las mujeres, Clara Zetkin y Olimpia de Giouges, pioneras en pedir la revalorización de los derechos de las mujeres, Kate Sheppard y en España María Espinosa de los Monteros y Clara Campoamor, entre otras sufragistas que lograron el voto femenino y una extensa lista de nombres que pasaron a la historia y otros tantos que reinaron entre el más hondo desconocimiento, la ONU declaró en 1975, el 8 de Marzo como el Día Internacional de la Mujer.

A lo largo de estos años, el feminismo entendido como el movimiento social que persigue la igualdad entre hombres y mujeres, ha logrado libertades y derechos como la anulación del permiso marital (1975) o la aprobación de la Ley del Aborto (1981), pero también ha levantado una veda que ha mejorado el nivel de bienestar y de satisfacción de sus protagonistas.

Son muchos los cambios que ha experimentado la sociedad en el plano de la mujer, particularmente en un campo que las concierne de manera especial: la maternidad. Las madres han vivido una transición desde la salud y el trabajo entendido como experiencia personal femenina, a su institucionalización como derecho y campo de previsión social. Además, el parto deja de ser parte de la esfera privada y familiar para convertirse en un tema público y estatal. Desde Ser Padres, queremos aprovechar este día para dar voz a diferentes mujeres que son también madres para que cuenten cómo y de qué manera ha cambiado la visión de la mujer en torno a la maternidad y qué falta aún por conseguir en relación a su experiencia personal.

¿Ha cambiado el feminismo la concepción de la mujer y la visión de la maternidad?

Ana Marta Alonso es miembro de la Asociación madres Solteras por Elección. Fue madre a los 43 años y se define como una mujer reivindicativa que educa a su hija en parámetros de respeto e igualdad necesaria para derribar las barreras de género. Considera que la evolución del feminismo no le ha hecho cambiar su concepción sobre ser mujer, siempre se ha sentido decidida y ha peleado por lo que quería, así que según su punto de vista, ha sido la sociedad la que "ha ido cambiando su visión sobre nosotras, las mujeres".

En cuanto a la maternidad, Ana Marta repara en que la transformación ha afectado a la edad para ser madres, en su caso a los 43 años, y que esta diferencia ha provocado que lo sean de un modo mucho más consciente: "La incorporación de la mujer al ámbito laboral y el querer desarrollar una carrera hace que retrasemos el dar este paso. Creo que al tener más edad, somos mucho más conscientes de lo que es, lo vivimos de una forma más "elegida" y con crianzas mucho más informadas".

Para Soledad Guinea Díaz, la maternidad cambió no solo su vida sino también su profesión; dejó a un lado su trabajo como enfermera para especializarse en el acompañamiento como doula de las futuras mamás durante el embarazo. Atendiendo a los cambios dentro de la maternidad y la vida de la mujer no tiene dudas, antes ambos eran temas invisibilizados por la sociedad. "Ahora hemos empezado a ser vistas. Se le ha puesto nombre a la conciliación, a la soledad del puerperio, a la dualidad de querer crecer profesionalmente y seguir siendo madre a tiempo completo".

Sin embargo, la maternidad sigue siendo un conflicto, expone Guinea Díaz. Hay diferentes mujeres a las que algunos sectores de la sociedad siguen estigmatizando y mirando con recelo; es el caso de aquellas que no quieren ser madres, las que lo han sido pero se arrepienten (aunque evidentemente amen a sus hijos), las que no quieren renunciar a la vida profesional y las que han renunciado porque así lo prefieren, las que quieren ser madres y no lo consiguen... Antiguamente, la salud y los deseos de las mujeres "estaban fuertemente mercantilizados" pero ahora parece que, en determinados momentos y entre las propias mujeres, se perpetúan estos estereotipos nocivos, "las mismas madres juzgamos a otras mujeres que no lo hacen cómo nosotras"  o, ¿a alguna mujer le resulta extraña la frase "se te va a pasar el arroz"?

¿Hemos logrado la igualdad real? ¿Qué falta por conseguir?

A la hora de definir el feminismo, Claudia Pariente Rossells directora de Entremamás, acude a la cita de Cheris Kramarae, una académica especializada en género y educación ampliamente conocida por la publicación de ‘A Feminist Dictionary’: "El feminismo es la idea radical de que las mujeres somos personas". Es decir, en palabras de la fundadora de la institución "las feministas buscamos la igualdad de oportunidades y de derechos".

Claudia fue madre a los 18 años de edad, pasó veinte estudiando las temáticas de la mujer, maternidad e infancia y lleva trabajando este campo once largos años. Como madre joven y feminista su cometido fue siempre "visibilizar la maternidad" por lo que orientó su vida laboral a la creación de espacios de debate, reunión de recursos y de información para facilitar a otras madres la conciliación y velar por la protección de la infancia. Asegura que "las madres estamos vetadas en muchos espacios". Así que para ella, dar voz al colectivo es importantísimo para que las políticas públicas se adecuen a sus necesidades.

El movimiento de la mujer ha regalado a la maternidad un poder con el que antes no contaba, el poder de decisión. Aunque la mejora es evidente, hay que seguir trabajando para que la mujer sea plenamente capaz de decidir por sí misma sin represalias porque será lo que le haga ser libre.

Todas nuestras madres entrevistadas coinciden, el terreno de la maternidad no ha llegado a un punto de igualdad real. "La carga mental sigue siendo para las mujeres" dice Claudia. Soledad está de acuerdo, explica que si la igualdad real es aquella en la que la pareja asume sus obligaciones y sus derechos, aunque haya hogares de España en los que se haya llegado a ese punto, solo hace falta echar un vistazo a los números y las estadísticas. "Los porcentajes de mujeres que tienen reducción de jornada, que van a las reuniones del cole, que llevan a los niños al pediatra, etcétera, siguen siendo significativamente mayores".

Distintos modelos de familia

Entre los muchos cambios que ha experimentado la maternidad, uno de los más llamativos compete directamente a las propias familias. Hoy en día hay muchos tipos diferentes de familias; monoparentales, familias dobles formadas por padres y madres divorciados y casados de nuevo, constituidas por dos padres o dos madres y familias de estructura incluso más complicada que se aviene a las distintas circunstancias y a las preferencias de los implicados.

Mariluz Vallecillos, madre soltera a la edad de 40 años, pide "una ley estatal sobre familias monoparentales". Evidencia que no hay conciliación alguna con respecto a su modelo de familia, por lo que necesita que el gobierno tome cartas en el asunto. También Ana Marta, que explica que la conciliación "se deja en manos de las familias cuando debería ser un tema de estado" y para tratarlo solicita la racionalización de los horarios de trabajo.

Es importante visibilizar todos los modelos de familia para normalizarlos y que de esta manera los hijos tengan la misma protección que el resto de niños. Para ayudar con estas labores hay asociaciones que crean un lugar seguro al que acudir para establecer contacto con otras madres y tejer redes de apoyo que ofrezcan amparo en situaciones diversas.

¿Es posible compaginar la maternidad, el trabajo y otras actividades?

La supresión de la idea de que los hijos deben ser exclusivamente un asunto de madres así como el reparto de tareas en casa ha posibilitado no solo la inserción de la mujer en el mundo laboral, sino también en otras actividades tanto de ocio como de acción social para hacer del mundo un lugar mejor. Este último es el caso de Yetta Aguado, arquitecta y componente de Madres por el Clima. Para Yetta, además de hacer frente a un problema que le preocupa de primera mano, la emergencia climática y ecológica, es además una fuente de renovación personal y profesional: "En mi caso, el activismo ha supuesto un gran revulsivo para atravesar mi particular crisis de los 40".

"La maternidad se ha convertido en una especie de competición que te va poniendo a prueba continuamente" dice Yetta. Y, aunque la corresponsabilidad en la crianza cada vez es mayor, la educación sigue siendo necesaria y el pilar fundamental para desarrollar una mentalidad no sexista y de conciencia social con temas de vital importancia como el cambio climático. Es importante educar en la empatía y "compartir información a nuestras hijas e hijos de la igualdad y la defensa de un planeta habitable”.

En definitiva, el camino hacia la igualdad es largo e intrincado, pero las voces femeninas están cada vez más presentes en la sociedad. La maternidad ha experimentado una transformación que ha liberado gran parte de los tabúes encerrados durante la historia. Además, día a día se suman a la lucha más mujeres, pero también muchos hombres comprometidos con la causa, conscientes de la importancia del feminismo, que no es otra cosa que buscar la igualdad entre hombres y mujeres y así conseguir equidad y justicia en la vida privada, laboral y social que haga de este mundo un lugar pacífico, próspero y sostenible

Foto Carla

Carla SMG

Soy periodista y algún día también seré escritora. Me gusta jugar con las palabras para crear mundos y derribar muros, para contar historias, informar, concienciar, emocionar e inspirar. Vivo de atardeceres líquidos, escapadas al monte y recuerdos en hojas de papel.

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