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Entrevista

Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia: “La educación sin fronteras es fundamental para potenciar el papel de la mujer en la ciencia”

SerPadres ha compartido unos minutos con Elena García Armada, una de las científicas españolas más prestigiosas y una de las mayores expertas en robótica del mundo, cuyo trabajo de investigación impacta directamente en la infancia.

Foto: Facebook Marsi-Bionics
Foto: Facebook Marsi-Bionics

El 11 de febrero es un día especial para la comunidad científica porque se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Una disciplina que culturalmente siempre ha estado vinculada a los hombres, pero en la que brillan con luz propia científicas como Elena García Armada, que junto al equipo que lidera en Marsi-Bionics, ha desarrollado el primer exoesqueleto pediátrico del mundo, el Atlas 2030, diseñado para que niños aquejados por graves problemas de movilidad puedan hacer trabajo de rehabilitación con él, caminar y mejorar su calidad de vida.

Elena, nacida en Valladolid hace 50 años, es doctora en Robótica e Ingeniería industrial por la Universidad Politécnica de Madrid, científica titular del CSIC y fundadora de este proyecto cuyo objetivo es “transferir a la sociedad los resultados de las investigaciones públicas”, explica, mediante la comercialización del exoesqueleto infantil a centros de terapia especializados y hospitales. Este es un paso que planea dar de inmediato, en cuanto disponga el producto de los últimos certificados pertinentes -Elena espera que sea en abril o mayo-.

Una iniciativa que ayuda a cambiar el mundo, que mejora de forma sobresaliente la calidad de vida de los niños y sus familias y que está liderada por una mujer, ejemplo de lo que representa este Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

Hay un patrón común en las científicas que lideran proyectos tecnológicos: el apoyo familiar que han tenido  desde su infancia”, señala García Armada. Para ella, la clave de que la presencia de la mujer en la ciencia aumente es “la educación sin fronteras, evitando las diferencias de sexo ni plantearse si la ciencia es masculina o femenina porque  es absurdo y limita mucho”, y este es el consejo que ella daría a cualquier padre o madre con una hija interesada en ser científica. “Dejar que los niños y las niñas elijan su camino libremente es clave”, concluye.

Aunque Elena García Armada, miembro del jurado del premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica en sus últimas dos ediciones, explica que cuando ella comenzó sus estudios científicos primero y su carrera después, eran muy pocas las mujeres que se encontró por el camino. Sin embargo, aunque se podría pensar que hoy en día el papel de la mujer en la ciencia ha mejorado mucho, ella no es tan optimista al respecto: “No hay cantera, las chicas no se decantan por los estudios de ingeniería en general, y esa cuenta pendiente no está resuelta para nada”, lamenta García Armada, que considera fundamental que se le dé voz a trabajos como el que ella lidera en Marsi-Biotics para fomentar la vocación científica en las niñas.

Cómo ayuda el exoesqueleto de Marsi-Bionics a los niños

El exoesqueleto ATLAS 2030, evolución definitiva y lista para ser comercializada, es una especie de armadura con largos soportes, llamados órtesis, que se adaptan a las piernas y al tronco del paciente. En las articulaciones, una serie de motores imitan el movimiento del músculo, aportando al niño la fuerza que necesita para caminar. Cuando el pequeño hace el intento de caminar, el robot lo capta mediante unos sensores. 

Al mismo tiempo, en cada sesión de rehabilitación con el exoesqueleto, mediante una tablet conectada a él, el fisioterapeuta -están diseñados para ser manipulados exclusivamente por personal cualificado que recibe además una formación para ello-, puede configurar dos modos de trabajo: en una, el exoesqueleto lleva la mayor parte del peso en el movimiento y una segunda de más dificultad para el niño en la que tiene que aportar la fuerza que el exoesqueleto no da. En ambos casos, a medida que el niño mejora, se puede configurar la fuerza aplicada. Y un valor diferencial del ATLAS 2030 es que trabaja tanto hacia delante como hacia atrás, en los dos sentidos de la marcha. 

De esta manera incide en la calidad de vida del paciente porque mejora su movilidad al ayudarle a fortalecer su debilitado sistema muscular. La mejor prueba del impacto positivo que tiene en los niños es que algunos de los que trabajan con él nunca antes se habían podido poner de pie. 

Actualmente, a punto de empezar su introducción en el ámbito sanitario a gran escala, el exoesqueleto Atlas es el protagonista de un estudio que está en marcha con el hospital Infantil La Paz -la investigadora principal del mismo es la doctora Mercedes Martinez Moreno, Jefa del Servicio de Rehabilitación Infantil del hospital- para profundizar en los beneficios del producto en niños con AME 2 (atrofia muscular tipo 2), miopatías y parálisis cerebral

Como parte de este estudio, Marsi también pone su tecnología al servicio de niños que la necesitan en el centro Marsi Care, un espacio abierto en Arganda del Rey (Madrid), en el Centro de Automática y Robótica del CSIC y de la Universidad Politécnica de Madrid, que la propia Elena García Armada describe como un gimnasio totalmente sensorizado, aspecto fundamental ya que el estudio de la evolución de los pacientes es clave para la investigación clínica.

Elena García Armada espera poder empezar a comercializar en un par de meses el ATLAS 2030, porque la demanda es muy alta. “Estamos hablando de 120 000 niños y 17 millones en todo el mundo que sufren el tipo de patologías en cuya rehabilitación el exoesqueleto tiene un impacto sobresaliente -del 95% según avalan los ensayos clínicos ya concluidos-”.

Marsi-Biotics está en plena ronda de financiación para afrontar con garantías el reto que tiene por delante, ser capaz de satisfacer la demanda de sus productos, y al mismo tiempo mantiene abierto otro crowfunding específico para ayudar a costear la rehabilitación de algunos de los niños que ya están utilizando el exoesqueleto ATLAS 2030 gracias al estudio clínico y al trabajo en colaboración con el CSIC que hemos mencionado anteriormente.

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