Covid-19

La eficacia de los test de antígenos en niños, en duda según un estudio

La investigación recopila información publicada en otros 17 estudios ya publicados y confirma lo que en realidad ya sabíamos, que los antígenos no son una garantía.

Cada vez son más familias las que tienen la mosca detrás de la oreja con la eficacia de los test de antígenos. En los niños no es fácil tomar bien las muestras y ya es sabido, porque así lo dice la ciencia, que no tienen la eficacia de una PCR ni son capaces de detectar la enfermedad tan rápido.

Esto, unido a los datos de incidencia acumulada de la COVID-19 en la población en general y en los menores en particular, parecen suficientes argumentos para aceptar que estos test nasales no son herramientas excesivamente útiles con los peques. Pues bien, a estos argumentos hay que sumar nuevas evidencias científicas que apuntan en la misma dirección. 

Por un lado, los resultados de los dos primeros estudios completados (con muestras pequeñas, eso sí) que comparan la eficacia de los test nasales con los test de saliva. Ambos, tanto el realizado en Sudáfrica como el llevado a cabo en Estados Unidos, concluyen que son más eficaces en la detección de la variante ómicron los test de saliva

Y, por otro lado, en las últimas horas se suma un nuevo estudio concluido y publicado, en este caso en la revista BMJ Evidence-Based Medicine, que pone en duda la eficacia de los test de antígenos en la población pediátrica. 

Baja sensibilidad diagnóstica

El estudio en cuestión, afirma que los test de antígenos en los niños no cumplen los criterios mínimos establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los organismos reguladores de dispositivos de Estados Unidos y el Reino Unido. "El rendimiento de los test de antígenos actuales en poblaciones pediátricas en condiciones de la vida real varía ampliamente. Solo se identificaron datos relevantes para muy pocas pruebas de antígenos en el mercado. Además, los usos más comunes de estas pruebas en niños (autoevaluación en las escuelas o padres que evalúan a sus niños pequeños) aún no se han abordado en los estudios de rendimiento clínico. La baja sensibilidad diagnóstica observada puede afectar el propósito planificado de la implementación amplia de los programas de pruebas", concluye este proyecto de investigación teórica, cuyo trabajo ha consistido en rastrear en los estudios científicos ya publicados que comparan la eficacia de los antígenos y las PCR. 

En total, los investigadores buscaron estudios publicados entre 2020 y mayo de 2021 que tuvieran este objetivo y encontraron un total de 17 con información de relevancia. 12 de ellos publicados en revistas revisadas por pares y 5 más denominados estudios ‘pre-print’ (como los dos recién publicados sobre la eficacia de los test de saliva). Estos últimos no han sido revisados todavía por pares, lo que significa que serán quedan a expensas de ser revisados para publicarse formalmente como un trabajo académico definitivo. 

En total, entre los 17 estudios contemplados por este proyecto de investigación de reciente publicación, participaron 6.355 niños que fueron sometidos a pruebas de antígenos de 8 pruebas de 6 marcas distintas. De las evaluaciones estudiadas, en 11 se recogieron muestras de la garganta y la nariz y en 6 solo de la nariz. Además, en 16 de los 17 las muestras fueron tomadas por personal capacitado para ello y solo en 1 estuvieron supervisadas.  

Resultados de los estudios

Para entender los resultados del estudio científico liderado por la doctora de la facultad de Biología, Medicina y Salud de la Universidad de Manchester e investigadora del Institute for Quality and Efficiency in Health Care (IQWiG) de Colonia, Alemania, Naomi Fujita-Rohwerder, es necesario saber qué son los conceptos de sensibilidad y la especificidad de una prueba diagnóstica.

La sensibilidad, según la define la institución médica Iberoamerican Cochrane Centre, “es la capacidad de la prueba para detectar la infección e identificar los verdaderos positivos (porcentaje de verdaderos positivos del total de positivos)” mientras que la especificidad “es la capacidad de la prueba para identificar los individuos sanos o verdaderos negativos (porcentaje de verdaderos negativos del total de negativos)”.

Dicho esto, el estudio recién publicado concluye que entre los niños sin síntomas, sobre un total de 2.439 niños en 10 estudios, la sensibilidad diagnóstica combinada algo más del 56%, mientras que la especificidad diagnóstica combinada superó el 98,5%. La diferencia es abismal, lo cual demuestra, en opinión de los investigadores, que ambas características analizadas no son inherentes a la prueba. Los antígenos, según los investigadores, "tienen el precio de una menor precisión diagnóstica, sobre todo una menor sensibilidad diagnóstica, lo que aumenta el riesgo de pasar por alto casos, incluidos aquellos con infección presintomática que aún no han entrado en el periodo más infeccioso". 

Además, afirman los científicos responsables del estudio que "Las estimaciones de sensibilidad de las pruebas de antígenos variaron ampliamente entre los estudios y fueron sustancialmente inferiores a las comunicadas por los fabricantes". Esto complica si cabe más la vida a las familias, que suficiente tienen con encontrar test de antígenos en las farmacias cercanas de casa y conseguir hacérselos bien a sus hijos. Como para tener que estar al día de qué marcas son las más fiables en el diagnóstico…

Por todo ello, la conclusión no varía: debemos seguir las recomendaciones médicas vigentes en cada momento y tener en cuenta que los antígenos no son garantía de nada. Sí lo son las PCR y también medidas como el aislamiento en caso del inicio de síntomas tanto en niños como en adultos.

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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