Ganas de vivir

El bebé más prematuro del mundo cumple un año, tenía un 0 % de posibilidades de sobrevivir

En contra de todo pronóstico, el bebé más prematuro del mundo ha celebrado su primer cumpleaños. Está claro que este pequeño tiene grandes ganas por vivir.

Les dijeron a sus padres que tenía un 0 % de posibilidades de sobrevivir, pero ahora este auténtico luchador ha cumplido su primer año y forma parte del Libro Guinness de los récords como el bebé más prematuro del mundo que sobrevive. Y no solo eso, para sumarle mérito, el pequeño lo ha hecho en plena pandemia mundial por COVID-19.

Su nombre es Richard Hutchinson y nació a las 21 semanas y 2 días. Su madre se puso de parto 4 meses antes de lo previsto y por eso los médicos advirtieron desde el principio que las posibilidades de supervivencia del pequeño eran inexistentes. De hecho, no existen apenas investigaciones sobre cómo sacar adelante a un bebé de tan solo 21 semanas.

Esto fue un duro golpe porque los padres del niño habían pasado un año buscando el embarazo e incluso ya habían tenido una pérdida anterior.

Normalmente, tal y como explica el centro hospitalario donde la familia fue atendida, casi todos los hospitales resucitan a los bebés que nacen a partir de la semana 22, pero dados los deseos de los padres, pese a ser extremadamente pequeño, los especialistas lucharon por la vida de Richard.

Por suerte, la realidad es que les ha sabido demostrar su gran fortaleza, pues este pequeño ya tiene un añito, consiguiendo entrar así en el conocido libro de los récords y siendo el bebé más prematuro del mundo en sobrevivir.  

Al conseguir el nuevo récord, Richard ha superado al que había ostentado hasta entonces James Elgin Gill. El que lo había mantenido durante 35 años desde que nació en Ottawa (Canadá) el 20 de mayo de 1987 a las 21 semanas y 5 días. Solo unos días más que Richard.

El nacimiento tuvo lugar unos 131 días antes de la fecha probable de parto, lo que supuso que Richard fuera tan pequeño que solo pesara unos 340 gramos. Sus padres podían sostenerlo en una sola palma de mano.

Debido a su estado, tuvo que recibir unos cuidados muy concretos y estuvo medio año en la UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos de Neonatos). Para los padres fue una situación complicada, no solo por la salud de su niño, sino también porque viven a una hora del hospital. No obstante, recorrieron diariamente varios kilómetros para ver a su pequeñín.

Por eso, cuando por fin le dieron el alta en diciembre de 2020 y pudo ir con su familia a casa, fue un día increíble, solo hay que pensar en la alegría que pudieron sentir tanto familiares como médicos, que nunca pensaron que pudiera superar unas circunstancias tan difíciles. Sus padres lo llevaron a su nuevo hogar, aunque aún allí tuvo que alimentarse con una sonda de alimentación y recibir oxígeno.

Sin embargo, el pasado 5 de junio el bebé y su familia han podido celebrar su primer cumpleaños. Y aunque los médicos todavía no saben si en el futuro tendrá que recibir algunos cuidados o tratamientos más, está claro que es un niño con muchas ganas de vivir. ¡Felicidades!

Continúa leyendo