Conexión mental

El cerebro del bebé y del adulto se sincronizan durante el juego

¿Has jugado alguna vez con un bebé y has sentido una conexión instantánea, como si de pronto "hablarais el mismo lenguaje" aunque ni siquiera hable aún? No es solo una sensación: un reciente estudio ha demostrado que durante el juego el cerebro de ambos se sincroniza.

Un grupo de investigadores de Princeton Baby Lab, universidad en la que los científicos estudian cómo los bebés aprenden a ver, hablar y comprender el mundo, han comprobado mediante un reciente estudio que, durante el juego, se produce una actividad cerebral similar en las mismas regiones del cerebro del adulto y del bebé, por eso tiene lugar esa conexión, ya que ambos se encuentran “en la misma longitud de onda”. En este estudio pudieron comprobar que la actividad cerebral de bebés y adultos aumentó y disminuyó a la vez al compartir juguetes y contacto visual.

Según Elise Piazza, investigadora asociada en el Princeton Neuroscience Institute (PNI), estudios anteriores habían demostrado que los cerebros de los adultos se sincronizan al ver películas o escuchar historias, pero se sabía poco de cómo se desarrolla esa sincronización neuronal durante los primeros meses de vida. Los resultados de esta investigación tienen importantes implicaciones para el desarrollo social y el aprendizaje del lenguaje

Para estudiar en tiempo real la comunicación entre adultos y bebés, cosa que no es nada sencilla, los investigadores necesitaban un método amigable para los bebés, por lo que, gracias a los fondos de la Beca de Tecnología Transformativa Eric y Wendy Schmidt, desarrollaron un nuevo sistema de neuroimagen para medir la sincronía neuronal utilizando un método llamado espectroscopia funcional de infrarrojo cercano que es altamente seguro, lo que les permitió registrar la coordinación neuronal entre bebés y adultos mientras jugaban con juguetes, cantaban y leían un libro.

¿Cómo se llevó a cabo el estudio?

Aunque inicialmente para este experimento se eligió a 42 bebés, finalmente fueron 18 niños, con edades comprendidas entre 9 meses y 15 meses, con los que se llevó a cabo. Se realizó en dos fases: en una un adulto estuvo durante cinco minutos interactuando directamente con un niño, jugando con juguetes, cantando canciones infantiles o leyendo el cuento Goodnight Moon, mientras el niño estaba sentado en el regazo de sus padres. En otra segunda fase, el adulto sentado frente al niño contó una historia a otro adulto mientras el niño jugaba en silencio con sus padres. Al analizar los datos, los investigadores descubrieron que durante las sesiones cara a cara, el cerebro del bebé y el adulto se sincronizaron en varias áreas involucradas en la comprensión y observaron que había sido mayor en la corteza prefrontal, involucrada en el aprendizaje, la planificación y el funcionamiento ejecutivo, lo que supuso un gran hallazgo, ya que se consideraba que esta zona estaba bastante subdesarrollada durante la infancia. Sin embargo, cuando el bebé y el adulto se alejaron e interactuaron con otras personas esa "conexión neuronal" desapareció. 

Otro descubrimiento interesante que ha dejado esta investigación es que el cerebro del bebé no solo recibe información de forma pasiva, también es capaz de "guiar" al del adulto: "nos sorprendió descubrir que el cerebro infantil a veces "guiaba" al cerebro adulto durante unos segundos, lo que sugiere que los bebés no solo reciben información pasivamente, sino que pueden guiar a los adultos hacia lo siguiente en lo que se van a enfocar: juguete para recoger, qué palabras decir, etc", afirmó Lew-Williams, codirector del Princeton Baby Lab.

"El cerebro del adulto parecía predecir cuándo sonreirían los bebés y los cerebros de los bebés anticiparon cuándo el adulto usaría más 'conversación de bebé'. Ambos cerebros rastrearon el contacto visual y la atención conjunta a los juguetes. Por tanto, cuando un bebé y adultos juegan juntos, sus cerebros se influyen mutuamente de manera dinámica", explicó Piazza. 

Nuevas líneas de investigación

Estos hallazgos pueden suponer una puerta a nuevos estudios para tratar de entender cómo esa conexión se "rompe" en casos de niños con un desarrollo atípico, como en niños con autismo, y también puede ayudar a los educadores a optimizar sus enfoques de enseñanza para adaptarlos al desarrollo cerebral de los niños. 

Además, los investigadores siguen analizando cómo esa conexión neuronal puede relacionarse con el aprendizaje de idiomas en edad preescolar. 

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Cristina Cantudo

Soy periodista y mi pasión es comunicar, conectar con la gente y convertir en palabras las ideas. Soy amante de la lectura, la poesía, me encanta viajar, descubrir y aprender. Intentaré compartir con vosotros todo lo que me resulte interesante y emocionante.

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