Nuevo tratamiento

El Gobierno dará a toda la enseñanza infantil, de cero a seis años, un nuevo tratamiento común

Será la primera vez que se regule la enseñanza del primer ciclo de infantil, para darle un nuevo enfoque después de que se le diese una mayor relevancia en la trayectoria educativa.

Por primera vez, el Ministerio de Educación va a regular la enseñanza del primer ciclo de Educación Infantil, la que abarca a niños de cero a tres años. El objetivo de la iniciativa es darle un enfoque educativo a esta etapa.

El proyecto de decreto para regular este periodo educativo establecerá la obligación de que los equipos docentes de tal ciclo y los del siguiente (de tres a seis años) se coordinen para una buena transición de los alumnos, según asegura El País que ha podido tener acceso a él.

Con este cambio se reforzaría la primera escolarización, a la que durante mucho tiempo se le ha atribuido una función de “cuidados”, pero que los especialistas ahora tienen en consideración porque la destacan como muy importante para la trayectoria futura de los niños; especialmente, para aquellos que viven en entornos no muy favorecidos socioculturalmente.

“Una etapa educativa única, con identidad propia, organizada en dos ciclos que responden ambos a una misma intencionalidad educativa”, así es como este decreto califica a la Educación Infantil. Y es que, en las regulaciones previas, el ministerio solo ponía su mirada en el segundo ciclo de infantil, dejando la regulación del primero a las comunidades.

No obstante, hace unos días, el Gobierno remitió la primera versión de este nuevo decreto a las autonomías, las que, a su vez, tendrán que hacer sus alegaciones.

Tal y como índica Álvaro Ferrer, coordinador de un informe que Save The Children dedicó a la situación de esta etapa educativa: “Uno de los problemas del primer ciclo de infantil es que, al no estar plenamente integrado en el sistema educativo, ha quedado históricamente en un limbo”.

Según como aparece en el texto, el contenido del decreto debe aplicarse a todos los cursos, adaptándose a la edad de los alumnos.

De esta forma, lo que se busca es que, además de educar en temas como: “gestión emocional, el movimiento, la comunicación, el lenguaje, las pautas elementales de convivencia y relación social y el descubrimiento del entorno y de los seres vivos que en él conviven”, también se adquieran habilidades en “autonomía personal y elaboren una imagen de sí mismos positiva, equilibrada e igualitaria, libre de estereotipos sexistas o discriminatorios”.

Asimismo, también se está analizando la situación de la matriculación de los niños en este primer ciclo, la que, en los últimos años ha aumentado mucho (aunque es cierto que en el último año ha sufrido una gran caída debido a la pandemia).

No obstante, teniendo esto en cuenta, Ferrer advierte de que además de continuar ampliándose, también es de urgencia que se refuerce la calidad de la atención educativa que reciben los menores.

Por eso, este nuevo decreto habla de que los métodos de trabajo en este periodo educativo deberán basarse en “experiencias de aprendizaje emocionalmente positivas” y en el juego, aplicados en un ambiente “de afecto y confianza para potenciar su autoestima e integración social y el establecimiento de un apego seguro”, asegurando “desde el primer contacto una transición positiva desde el entorno familiar al escolar”.

Así, este nuevo decreto fijará la llamada educación mínima de infantil, que equivale a la mitad del currículo de la etapa. El resto lo completará cada comunidad autónoma para su ámbito territorial dejando una parte a las propias escuelas para que se adapten a los niños a su realidad socioeducativa. Este nuevo formato de currículo empezará a aplicarse en septiembre del siguiente año, en el curso escolar 2022-2023.

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