Salud

El virus del Nilo: ¿qué es, cómo afecta a los niños y a qué se debe el brote en España?

El SARS-CoV-2 es el virus que nos está trayendo de cabeza este año por la situación de alerta sanitaria que ha provocado, pero no es el único que está causando preocupación: el virus del Nilo también está generando miedo en algunas zonas de España.

picadura mosquito
Foto Istock

El virus del Nilo Occidental, ese gran desconocido para la mayor parte de población hasta ahora, está compartiendo las portadas de algunos periódicos y ocupando espacios de muchos informativos junto a la COVID-19. La aparición de casos de afectados por el virus del Nilo comenzó este verano en el sur de España, principalmente en la provincia de Sevilla, aunque ya se conocen otros casos en Cádiz y Extremadura. El responsable del contagio de humanos por este virus es un insecto tan popular y tan odiado como el mosquito.

¿Qué es el virus del Nilo y cómo se contrae?

El virus del Nilo tiene su origen en África y se encuentra especialmente en este continente, pero también en Oriente Medio, y Asia Occidental, sin embargo, hay casos en Europa y Estados Unidos, tal y como hemos podido comprobar por los sucesos que se han producido en España.

Para que un ser humano se contagie con este virus es necesaria la acción de dos “animales”, o, mejor dicho, de un insecto y de un ave: "Este virus infecta a los seres humanos, los caballos y otros mamíferos mediante un ciclo que incluye la transmisión entre aves y mosquitos. Concretamente el mosquito 'Aedes japonicus' transporta el virus, pero no todos los mosquitos están infectados y no todas las personas que son “picadas” por un mosquito infectado contraerán el virus. La infección del ser humano proviene de la picadura del mosquito en aves infectadas. El virus se alojará en las glándulas salivares del mosquito y cuando piquen a los seres humanos o a los animales se lo transmitirán, multiplicándose y causando enfermedad”, explica el Dr. Manuel Baca Cots, pediatra especialista en Neumología y miembro de Top Doctors.

¿Cuáles son sus síntomas y consecuencias?

En la situación en la que estamos viviendo, este virus está provocando también quebraderos de cabeza y prestar atención a sus síntomas es importante, aunque se pueden confundir, por la similitud de los mismos, con otras patologías, aunque los expertos advierten de que en muchos casos la enfermedad cursa de forma leve: “Muchas personas infectadas no desarrollarán ninguna enfermedad. En general, los síntomas aparecen entre 3 y 14 días después de la exposición. Se estima que el 20% de las personas que se infectan con este virus contraerán la Fiebre del Nilo Occidental y desarrollarán síntomas leves similares a los de la gripe: fiebre, dolor de cabeza, vómitos o erupciones cutáneas. Por otro lado, en menos de un 1% de las personas infectadas, el virus provoca una infección neurológica grave: encefalitis o meningitis. En estos casos, los síntomas son más serios y los signos de alarma serán fiebre elevada, dolor de cabeza, rigidez de nuca, temblores, convulsiones, debilidad muscular, parálisis o incluso coma, tal y como detalla la OMS. En muchos casos, los síntomas son tan leves que pueden pasar inadvertidos”, detalla el experto.

¿Cómo afecta a los niños?

Ya hemos visto cómo suele ser el desarrollo de la enfermedad y cuáles son los indicios de una posible infección, sin embargo, es lógico preguntarse si afecta de igual modo a los adultos y a los niños, ante lo que el Doctor Baca hace un llamamiento a la calma: “Los niños no son un grupo de especial riesgo de severidad de la enfermedad, pero sí de especial posibilidad de contraerla por la forma de vida del niño y su exposición ambiental”.

Evitar posibles picaduras, sobre todo en las zonas geográficas en las que el brote está provocando más casos, es una forma de protegernos frente a este virus: “Es fundamental la evitación, donde la infancia adquiere un rol muy destacado: evitar jugar al aire libre temprano por las mañanas o al atardecer y en las primeras horas de la noche, cuando es más probable que haya mosquitos y por lo tanto haya más posibilidades de que te piquen. Además, hay que evitar las actividades innecesarias al aire libre.  Al jugar al aire libre, se recomienda usar mangas largas y pantalones largos; asegurarse de que se ha aplicado al niño repelente para insectos; nunca jugar cerca de agua estancada, como arroyos o estanques y en el caso de los más pequeños proteger el cochecito con un mosquitero”, recomienda el pediatra.

¿Por qué se está produciendo un aumento de casos ahora en España?

Los expertos aseguran que no es la primera vez que este virus circula por España y que ya se han producido algunos casos anteriormente. Este año, la primavera ha sido muy lluviosa, factor que se considera una de las causas de la aparición del brote que hay actualmente en España, pero no es el único motivo, ya que el confinamiento, un posible menor número de tratamientos de control de mosquitos y las consecuencias de la epidemia de la COVID-19 también han influido: “La población no ha podido cuidar el campo al estar confinada. Esto ha supuesto que se acumulara agua en muchos lugares donde no se acumularía o que se vaciaría muy rápidamente, como son los depósitos destapados de agua. Ese agua acumulada ha generado criaderos de mosquitos, lo que unido al incremento de mosquitos este verano ha llevado a un aumento del riesgo”, aclara Baca.

¿Cabe esperar que el virus desaparezca con la llegada del frío?

Tal y como hemos explicado, esta enfermedad la provoca la picadura de un mosquito y sabemos que los mosquitos suelen cesar su actividad con la llegada del frío, por lo que el invierno puede ser un aliado en la lucha contra este virus: “El virus del Nilo Occidental aparece entre fines del verano y comienzos del otoño en zonas templadas, y solo se desarrolla durante todo el año en los climas más calurosos. Aunque tenemos aún aspectos parcialmente desconocidos como son las especies locales de mosquitos que intervienen en la transmisión y que servirán de «puente» entre las aves y las personas, si parece plasmarse una presencia de enfermedad, según los patrones conocidos a nivel mundial, con más presencia entre los meses de junio a septiembre”, concluye el experto.

Esperemos que así sea y el frío, al menos, sí ponga freno a este virus.

foto firma

Cristina Cantudo

Soy periodista y mi pasión es comunicar, conectar con la gente y convertir en palabras las ideas. Soy amante de la lectura, la poesía, me encanta viajar, descubrir y aprender. Intentaré compartir con vosotros todo lo que me resulte interesante y emocionante.

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