Covid-19

Dos estudios científicos concluyen que los test de saliva son más fiables que los nasales

Son muestras pequeñas, por lo que la lectura de sus resultados se ha de hacer con cautela, pero son los primeros que abordan un rayo de luz e información a este respecto.

Los estudios científicos sobre la COVID-19 se van sucediendo a marchas forzadas, a medida que la enfermedad evoluciona y la medicina y la sociedad necesitamos respuestas para poder combatirla de forma más eficaz. El último reto para la ciencia está siendo el de conocer mejor la variante ómicron, que ha vuelto a poner en jaque a la población mundial en la sexta ola de la pandemia.

Son muchas las variables que se están estudiando relativas a la COVID-19 en la actualidad en centros de investigación de todo el mundo; entre ellas, por ejemplo, el impacto de la vacuna en la menstruación. Pero la última novedad en este sentido tiene que ver con la eficacia de los test de saliva en comparación con los nasales para detectar la información. 

Que estos últimos no están siendo muy fiables es una percepción ampliamente extendida entre la opinión pública, y la ciencia así lo corrobora. De hecho, las instituciones sanitarias y políticas reiteran una y otra vez que el nivel de eficacia de los antígenos caseros no permite dar por bueno su resultado como sí ocurre con el de una PCR. 

Por este motivo, y porque también resulta mucho menos molesto de hacer, los test de saliva se han convertido poco a poco en una alternativa cada vez mas demandada. Faltaba por saber, en cambio, un detalle decisivo: su eficacia para detectar la variante ómicron. Y por fin disponemos de hasta dos fuentes científicas que aportan algo de luz al respecto de esta cuestión. 

¿Son eficaces?

Por un lado, un estudio realizado en Sudáfrica por virólogos y microbiólogos de la Universidad de Cape Town que han comparado las pruebas de diagnóstico de 382 pacientes con COVID-19. Como ves, antes de darte los resultados, es una muestra pequeña, por lo que debemos ser cautos en su lectura, pero ya es mucho más de lo que teníamos hasta la fecha. 

Dicho esto, las conclusiones del estudio, cuyo resultados se publicaron a finales de año en la plataforma de preprints MedRxiv, son positivas porque afirman que en pacientes con ómicron los hisopos de saliva detectaron el 100% de los casos por el 86% que detectaron los nasales. Ocurre lo contrario con la variante delta de la COVID-19, ya que según este mismo estudio la eficacia de los test nasales es del 100% mientras que los de saliva pierden efectividad al detectar tan solo el 71%.

A este primer estudio publicado se suma un segundo proyecto de investigación liderado por Blythe Adamson, médico e investigadora de la Universidad de Washington, EEUU, publicado en la misma plataforma hace unos días. Adamson y su equipo coinciden con los investigadores sudafricanos al afirmar que la nueva variante del coronavirus se detecta antes a través de los test de antígenos por saliva que los realizados en una prueba nasal.

Concluyen los firmantes del estudio que al producir el virus un aumento de los síntomas de dolores de garganta, es «mejor detectado por saliva que con hisopos nasales». Esta afirmación de los investigadores se basa en las pruebas de control realizadas a 30 personas durante el mes de diciembre del año pasado para comparar la eficacia de los test de saliva y los nasales. 

Según se refleja en las conclusiones de la investigación. Todas las pruebas rápidas de antígenos por vía nasal dieron negativo en los primeros días de la infección pese a que 28 de los participantes en el estudio presentaban carga viral infecciosa de ómicron. Sin embargo, el test de saliva sí marcaba la presencia del virus desde uno o dos días antes en las personas objeto de seguimiento. 

De nuevo, la muestra es muy pequeña, por lo que insistimos en la cautela a la  hora de extrapolar sus resultados. 

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