La ciencia lo demuestra

El insomnio suele perdurar en la edad adulta en quienes lo sufren en la infancia

Un estudio recién publicado de la Universidad de Pensilvania concluye que “Los síntomas de insomnio en la niñez tienen muchas más probabilidades de persistir en el tiempo de lo que creíamos anteriormente”.

Un estudio recién publicado por la American Academy of Pediatrics que ha llevado a cabo un equipo de investigadores médicos de la Universidad de Pensilvania concluye que los niños que sufren insomnio en la infancia tienden a sufrir este problema del sueño también en la edad adulta.

El estudio, titulado Trayectorias de los síntomas del insomnio desde la niñez hasta la adultez temprana, es el primero que describe a largo plazo la evolución del sueño desde la infancia hasta la edad adulta. Para ello, lógicamente, la investigación es de largo recorrido. No en vano, dio comienzo en el año 2000. Desde entonces, se ha analizado una población total de 502 personas, con y sin problemas de insomnio cuando se empezó la investigación.

Entonces, cuando se inició este estudio, tenían una media de edad de 7,4 años. La evolución de su sueño se siguió durante la adolescencia, a los 16 años de media, y 15 años después del inicio del estudio, cuando todos eran adultos con una edad media de 24 años. “Debido a que hasta el 25 % de los niños, el 35 % de los adolescentes y el 45 % de los adultos jóvenes sufren síntomas de insomnio, nos interesaba saber cómo evolucionan estos síntomas con el tiempo», cuenta  Julio Fernández-Mendoza, científico que ha encabezado la investigación de la prestigiosa universidad norteamericana. 

Problemas derivados de trastornos del sueño

Para identificar trastornos del sueño y avanzar en la investigación, el equipo científico recurre a la  polisomnografía, que puede identificar la apnea del sueño y otros indicadores como la cantidad y la calidad del sueño. «Los trastornos del sueño, especialmente la apnea del sueño y el insomnio, están relacionados con una peor salud cardiovascular y mental”, señala Julio Fernández-Mendoza. 

Los resultados obtenidos después de años de investigación son muy interesantes porque muestran que el 43% de los niños con síntomas de insomnio continuó sufriendo problemas de sueño durante la adolescencia y en la edad adulta. “Entre los niños con síntomas de insomnio, la trayectoria más frecuente fue la persistencia (43,3%), seguida de la remisión (26,9% desde la infancia, 11,2% desde la adolescencia) y un patrón de altibajos (18,6%)”, refleja las conclusiones del estudio recién publicado. 

En aquellos que, por el contrario, no tienen síntomas al iniciarse el estudio, “la trayectoria más frecuente fue la persistencia (48,1%), seguida del desarrollo de síntomas de insomnio (15,2% desde la adolescencia, 20,7% en la edad adulta) y un patrón creciente y menguante (16,0%)”, refleja la investigación. Por lo tanto, solo el 15% de los niños desarrolló síntomas de insomnio en la transición a la adolescencia y se mantuvieron en el paso a la edad adulta.

La conclusión al respecto de la evolución del insomnio con la edad es para el equipo científico de la universidad de Pensilvania es muy llamativa a nivel estadístico, ya que “Las probabilidades de que los síntomas del insomnio empeoren hasta convertirse en insomnio en adultos (22,0 % de los niños, 20,8 % de los adolescentes) fueron 2,6 y 5,5 veces mayores entre los niños y adolescentes que duermen poco, respectivamente”.

Conclusiones que deben alertar a los profesionales médicos

Para Julio Fernández-Mendoza, «el hallazgo clave de este estudio es que los síntomas de insomnio en la niñez tienen muchas más probabilidades de persistir en el tiempo de lo que creíamos anteriormente». En su opinión, a partir de ahora, las familias y los profesionales de la salud no deben asumir que los síntomas del insomnio son «molestias benignas que desaparecerán con la edad».

Además, deja caer la posibilidad de que en muchas de las personas a las que se diagnostican problemas del sueño en la adulta puedan los problemas se arrastran desde la infancia. “Aunque los problemas de sueño de los adultos tienden a desencadenarse por los factores estresantes de su vida más reciente, para algunas personas, su insomnio puede remontarse a problemas de sueño que comenzaron en la infancia», expone. 

Por lo tanto, en opinión del investigador de la universidad de Pensilvania, la intervención temprana cobra mayor importancia si cabe en el tratamiento del insomnio, siendo la adolescencia el momento vital más trascendente para abordar problemas crónicos del sueño. 

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