Violencia de género

Juana Rivas condenada a 6 años sin la patria potestad de sus hijos

La granadina madre de dos niños de 12 y 4 años es sentenciada a 6 años sin sus hijos tras huir de Italia escapando de los malos tratos de su expareja, quien denunció un delito de sustracción de menores.

El juez Manuel Piñar del penal 1 de Granada ha declarado culpable a Juana Rivas por sustracción de menores, y ha decidido privarla 6 años de la patria potestad de sus dos hijos, de 12 y 4 años.

La granadina, que huyó de Italia, en donde vivía con su pareja, en 2016 con sus dos hijos para así escapar de una vida llena de malos tratos tanto psicológicos como físicos, ha sido condenada tras ser su pareja quien la denunciase por sustracción de menores y negarse a llevárselos de vuelta, después de haber sido los tres víctimas de violencia de género. Juana, que se amparaba en una denuncia por violencia de género que duerme en los juzgados de Granada, pedía al juez que no permitiesen la vuelta de los niños con su padre dado el historial de malos tratos que este tenía (anteriormente Juana ya le había denunciado por agredirla brutalmente, denuncia que ganó).

Debemos fomentar el debate

Con esta historia, salta a la plaestra los problemas a los que se enfrenta una mujer que le quitan la patria potestad de los hijos, a pesar de los malos tratos. Ya en 2016 los datos a favor de las madres que habían denunciado a sus parejas empezaban a favorecerlas, llegando a la suspensión de la patria potestad de los padres en un 280%, y de la guardia y custodia en un 65%. Unas medidas que llegan en un momento clave, con la suspensión de régimen de visitas en aumento. Esto quiere decir que la ley ya les ve como víctimas directas de la violencia ejercida por el padre, pero aún siguen siendo los grandes olvidados en estas disputas que más que parecer denuncias, tiene ápices de divorcio contencioso. La experta Victoria Assiego declaraba para el Observatorio de la Violencia de Género que “no se puede obviar que las visitas sirven a los maltratadores para instrumentalizar a los menores como arma arrojadiza contra la madre, además de la violencia que supone para ellos”, por lo que debemos fomentar un debate sobre si la suspensión debería ser automática o no.

Juana, aun así, también ha sido condenada a 5 años de cárcel y a la indemnización de 30.000 euros a su expareja por el daño moral y material a este, así como el pago de los costes del juicio.

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