Apoyo judicial

Un juez de Orense autoriza el cambio de sexo a un niño de 8 años

El juez considera que el menor “Posee un grado de madurez muy elevado y ciertamente sorprendente pese a su corta edad".

Alejandro, un niño de Orense de 8 años, ha recibido el apoyo judicial para que en su documentación personal conste que su sexo es masculino.

Con 5 años sus padres decidieron cambiarle el nombre en el DNI, pero en el Registro Civil y en el documento de identidad se indicaba que su sexo era femenino, como nació. Esto dejará de ser ser así tras la decisión de un juez del Registro Civil de As Burgas (Orense) de permitir que se rebaje la edad para que Alejandro, a punto de cumplir los 9 años, cambie de seno a nivel legal. La decisión la ha tomado tras valorar su "elevado grado de madurez" y comprobar que “piensa y actúa como un varón”.

Para la madre del menor, María José Rodríguez, que participó en las protestas frente al Congreso de los Diputados hace dos años según informa La Voz de Galicia, "Es una gran victoria y una alegría inmensa". En su opinión, esta decisión judicial que afecta a su hijo de manera exclusiva “supone un avance enorme para la infancia y para todos los colectivos que estamos luchando para que los menores se vean reconocidos”, ha añadido tras hacerse público el fallo, insistiendo además en que ser trans es “una cuestión de identidad”. 

Elevado grado de madurez

La familia de Alejandro asegura que el niño "Desde muy pequeño siempre se manifestaba como niño y hablaba en primera persona en masculino". Con la ayuda de la asociación Euforia Familias Trans-Aliadas iniciaron el «proceso de transición social» por el cual le cambiaron el nombre al menor y empezó a llevar uniforme masculino al cole, si bien esto es algo que hoy muchos centros educativos que exigen su uso ya no etiquetan como tal —las chicas pueden llevar pantalón igual que los chicos, por ejemplo—.

El año pasado les fue denegado el cambio registral “sin ni siquiera hablar con el niño”, señala María José Rodríguez. Alegaron falta de madurez. La familia de Alejandro recurrió el fallo y un año después el juez Darío Carpio Estévez Pérez ha aceptado su petición. "Decidimos presentar un recurso, porque se alegaba que mi hijo no tenía la suficiente madurez como para decidir sobre el tema cuando no se le había escuchado en ningún momento, nadie había hablado con él", asegura en La Voz de Galicia. 

El juez Estévez considera que Alejandro cumple con los requisitos legales para elegir libremente su identidad. “Posee un grado de madurez muy elevado y ciertamente sorprendente pese a su corta edad”, advierte el magistrado. Además, el juez habla de “situación estable de transexualidad” de Alejandro. 

Por su parte, la madre del menor señala que acompañar a su hijo fue la mejor decisión que pudieron tomar. "Desde el momento en que decidimos dar este paso y mostrar a la sociedad quién era, Alejandro empezó a ser Alejandro, no ha tenido ningún problema ni en el colegio ni con la familia. Es verdad que hay personas que preguntan, pero más por desconocimiento e ignorancia", indica María José, que en La Voz de Galicia asegura el impacto que a nivel social tiene esta decisión para su hijo. "Yo sé que mi hijo es un niño y él también lo sabe, al igual que sus compañeros de colegio, pero es importante que se reconozca a nivel social porque ahora va a ser todo más fácil para él", concluye. 

Precedente para el futuro

El fallo del juez Estévez ha coincidido en fechas con la aprobación en el Consejo de Ministros de la segunda vuelta de la 'ley Trans'. Esta reconoce el derecho a la libre autodeterminación de género a partir de los 16 años sin la necesidad de aportar informes médicos ni psicológicos. Antes de esa edad, establece que de 12 a 14 años los menores que deseen cambiar de sexo necesitaran una autorización judicial para ello. La norma, que será remitida próximamente para su debate al Congreso de los Diputados, estipula que no se puede negar el derecho a la identidad de género por el hecho de ser menor de edad. 

Para la madre de Alejandro, María José, el caso de su hijo espera que “valga de algo”, y defiende el "el poder de decidir sobre sus vidas sin que nadie decida por ellas y sin necesidad de presentar informes de un equipo de psiquiatría o patología, porque no es ninguna enfermedad mental".

Según la progenitora del niño gallego, Alejandro no es el único caso. De hecho, estima que la sociedad "siempre va uno, dos o tres pasos por delante de lo que marcan las leyes".

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

Continúa leyendo