La mejor

Keishia Thorpe, ganadora del Nobel de la Educación a la mejor profesora

"Esto es para alentar a todos los niños y niñas negros que se parecen a mí, y a todos los niños del mundo que se sienten marginados y tienen una historia como la mía”, ha dicho.

La fundación Varkey ha entregado el premio al mejor docente del mundo, un galardón premiado con un millón de dólares americanos, a la profesora estadounidense de origen jamaicano Keishia Thorpe.

Este premio, que equivale para muchos al inexistente Nobel de Educación y se entrega en la sede de París de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, ha recaído en la joven profesora, que imparte clases de 12º grado de inglés en el High School Langley Park, situado en Maryland, Estados Unidos, por rediseñar el plan de estudios de manera que trate temas de relevancia cultural para sus estudiantes, la mayoría de ellos procedentes de familias que emigraron a Estados Unidos desde otras zonas del mundo que además tienen ingresos reducidos.  

Por ello, la inmigración y los refugiados, cuyos hijos también tienen presencia en su centro educativo —África, Medio Oriente, el Caribe, América del Sur y Centroamérica—, es la temática protagonista en el proyecto educativo de la ganadora del prestigioso premio. Gracias a su trabajo, sus estudiantes de inglés han mejorado hasta en un 40% en capacidad lectora, lo cual se ha visto reflejado en el nivel general de la escuela, que ha aumentado en un 10% en los puntajes de WIDA, que son los que miden el progreso de los estudiantes en el aprendizaje del inglés.

La candidatura de Thorpe al Global Teacher Prize se ha impuesto a más de 8.000 docentes de 121 países distintos, un éxito que la premiada ha agradecido con un discurso lleno de significado: "Esto es para alentar a todos los niños y niñas negros que se parecen a mí, y a todos los niños del mundo que se sienten marginados y tienen una historia como la mía, y sienten que nunca importaron", ha dicho después de escuchar su nombre en boca de la actriz francesa Isabelle Huppert.

Keishia Thorpe, ahora la mejor profesora del mundo, comparte con su alumnado su origen, ya que nació y fue criada en Jamaica por su abuela. Junto a su hermana gemela Treisha, Keishia emigró a Estados Unidos gracias a una beca deportiva que les concedió a ambas para competir en atletismo la universidad de Howard, situada en Washington DC. Allí se graduó en inglés y pre-derecho.

Las dos hermanas, profesora y doctora respectivamente, fundaron el US Elite International Track and Field, Inc, “una organización sin fines de lucro que brinda a estudiantes-atletas en riesgo de exclusión social de todo el mundo la oportunidad de usar sus talentos como vehículo para acceder a becas totalmente financiadas para colegios y universidades estadounidenses”, explica la organización del Global Teacher Prize.  Además, Keishia ha creado también “una Convención Anual de Becas y Atletismo, donde los entrenadores universitarios y los equipos de admisiones informan a los estudiantes-atletas económicamente desfavorecidos sobre las admisiones universitarias e interactúan con ellos individualmente, lo que permite que muchos sean reclutados allí mismo”, añade la organización del premio en un texto en el que profundiza en los logros de la ganadora del “Nobel de Educación 2021”.

Un premio de un millón de dólares

Thorpe ha explicado en declaraciones posteriores a recibir el premio que invertirá el millón de dólares que ha ganado al ser elegida como la mejor docente del mundo en potenciar y expandir estos proyectos citados que ya tiene en marcha para que estudiantes sin recursos puedan cursar estudios universitarios sin contraer deudas y también para brindar más servicios a niños y familias inmigrantes. 

La profesora norteamericana sucede en el palmarés de este premio que se entrega desde el año 2015 a Ranjitsinh Disale, profesor indio, por su labor en la enseñanza de las alumnas de la escuela primaria Zilla Parishad, situada al oeste de la India, lugar al que llegó en 2009 cuando, según el Global Teacher Prize, “era un edificio en ruinas, encajado entre un establo y un almacén y la mayoría de las niñas provenían de comunidades tribales donde la asistencia a la escuela a veces podía ser tan baja como el 2% y el matrimonio de adolescentes era común”.

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