Alimentación

La dieta de los niños españoles es baja en Omega-3

¿Hay alguna forma de aumentar la ingesta de grasas de perfil saludable como el omega-3 DHA sin recurrir a los pescados? Un estudio analiza cómo las leches infantiles enriquecidas pueden ayudar a conseguir la cantidad recomendada.

pescado con omega 3
Fuente: Pixabay

Ya hemos visto en otras ocasiones cómo la dieta de las niñas y niños españoles es elevada en grasas saturadas, que son aquellas que en exceso son perjudiciales e inflamatorias para el organismo. Ahora, gracias al último trabajo del Estudio ‘EsNuPi (Estudio Nutricional en Población Infantil Española), sabemos que también es deficitaria con respecto a las recomendaciones internacionales de ácidos grasos esenciales y poliinsaturados como los omega-3.

El informe realizado por la Fundación Española de la Nutrición (FEN) y la Fundación Iberoamericana de la Nutrición (FINUT) y publicado en la revista científica ‘Nutrients’, pone el ojo en el ácido docosahexaenoico (DHA), porque es esencial para el desarrollo cognitivo y visual en la infancia.

Los autores observaron que los niños que habitualmente consumen leches infantiles enriquecidas, presentaban un perfil más saludable de consumo de grasas, con ingestas más cercanas a las recomendaciones de grasas totales, concretamente, ingestas 4,5 veces superiores de omega-3 DHA.

Para descubrirlo, lo que ha hecho 'EsNuPI' es analizar la ingesta habitual de grasas en la población infantil española no vegana, comparando una muestra de referencia representativa con otra de niños consumidores de estas leches infantiles enriquecidas.

Con los datos se evaluó el cumplimiento de las recomendaciones nutricionales internacionales y se observó que 4 de cada 10 niños españoles de 1 a 10 años presentan ingestas de grasa total y ácidos grasos saturados superiores a lo recomendado, aunque la muestra de niños consumidores de leches infantiles enriquecidas presenta una mejor adecuación a las recomendaciones dadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Las leches infantiles enriquecidas ayudan a conseguir la ingesta recomendada

Las recomendaciones saludables de las entes profesionales es que la ingesta de grasas saturadas no supere el 8% de la ingesta energética total y este porcentaje llega al 13% en la población infantil general y al 12% en el grupo de los niños consumidores de leches infantiles enriquecidas.

Asimismo, el porcentaje de niños que cumplen las recomendaciones de grasas poliinsaturadas se sitúa en el 21,5% en el caso de los consumidores de leches infantiles enriquecidas y en el 11,2% en el grupo de población infantil general.

Las tres fuentes principales de grasa total en la dieta de los niños estudiados fueron la leche y productos lácteos, los aceites y grasas y las carnes y productos cárnicos. En la población general infantil, en los tres grupos de edad analizados, la fuente principal de DHA fueron los pescados y mariscos, seguido de la carne y productos cárnicos y de la leche y productos lácteos. En cuanto a los niños consumidores de leches infantiles enriquecidas, la leche y productos lácteos aparecen en primer lugar como fuente de DHA, seguido de los pescados y mariscos y las carnes y productos cárnicos.

El presidente de FINUT y catedrático de Bioquímica y Biología Molecular por la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada, Ángel Gil, ha resaltado en rueda de prensa que "las grasas son la principal fuente de energía de la dieta y debe suponer el 35%-40% de la ingesta energética total en los niños de 1-3 años y del 20%-35% y del 20%-35% en los niños mayores de 4 años".

La ingesta de estas grasas en las que destacan el Omega-3, tiene una implicación directa en el crecimiento, en el desarrollo físico y cognitivo y en la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles como las cardiovasculares, la diabetes o el cáncer.

Además del DHA de la serie Omega-3, también se refieren a los ácidos grasos monoinsaturados presentes en el aceite de oliva o los poliinsaturados presentes en los aceites de origen vegetal. Gil advierte de la importancia de “incluirlos de forma frecuente en la dieta para garantizar el cumplimiento de las ingestas recomendadas".

La trascendencia del DHA

El DHA (ácido docosahexaenoico) es un ácido graso poliinsaturado de la serie omega-3 fundamental para la formación y funcionalidad del sistema nervioso central, especialmente del cerebro y la retina. Por tanto, en la infancia el DHA juega un papel esencial en el desarrollo cognitivo y la agudeza visual de niñas y niños.

Los expertos recomiendan a las madres y madres incluirlo en la dieta a través de los pescados azules. Sin embargo, el catédratico es consciente de la dificultad de introducir este tipo de alimentos en la dieta de los niños con la frecuencia necesaria para lograr las ingestas diarias recomendadas, por eso aconseja “utilizar alimentos fortificados y enriquecidos como los lácteos”.

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