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Mutilación Genital Femenina

La Mutilación Genital Femenina y cómo la COVID-19 agrava la situación

Hay consecuencias de la pandemia por coronavirus que no vemos y una de ellas es el impacto que tiene en una de las peores formas de violación de los Derechos Humanos: la Mutilación Genital Femenina.

grupo de niñas de tribu africana
Fuente: Adrián Mgaya/AMREF

Aún hay lugares en el mundo donde las niñas no pueden ser niñas y son víctimas de discriminaciones que acaban con todos los derechos inherentes a su condición humana. Niñas que no conocen el significado de la educación y la libertad y que cargan, en sus diminutos hombros, con el peso de un honor familiar del que deriva más dolor que integridad.

¿Qué es la Mutilación Genital Femenina?

Una de las peores situaciones a la que se enfrentan a diario estas niñas es la ablación genital, más conocida como Mutilación Genital Femenina (MGF). La mutilación genital es, antes que cualquier otra cosa, una violación de los derechos humanos de las niñas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la MGF comprende todos los procedimientos consistentes en la resección parcial o total de los genitales externos femeninos, así como otras lesiones de los órganos genitales femeninos por motivos no médicos.

En la actualidad, 200 millones de mujeres han tenido que resignarse ante la MGF, y sufrir las consecuencias de una condición sexuada que no pudieron elegir. África es uno de esos lugares que celebra, a modo de festejo, la mutilación genital femenina, pero no es el único, también es una práctica usual en algunas zonas de oriente medio y Asia o incluso, en comunidades inmigrantes con origen en estos sitios y que ahora residen en Europa, América y Oceanía.

Durante 2020, Sudán dio un pequeño paso adelante al prohibir la MGF y sumarse al total de 26 países africanos que la criminalizan, sin embargo, en otras localizaciones como Guinea y Somalia, más del 90% de las mujeres y las niñas son sometidas a alguna forma de mutilación o ablación genital.

La OMS informa de que en la mayoría de los casos, este proceso se realiza durante la infancia (entre la lactancia y los 15 años) y generalmente es llevado a cabo por circuncisores tradicionales, es decir, personas sin ningún tipo de estudios o titulación sanitaria de las propias comunidades.

¿Por qué es peligrosa para las niñas y las mujeres?

La MGF constituye una forma extrema de discriminación de la mujer que acarrea consecuencias físicas y psicológicas a corto y largo plazo.

Ninguno de los distintos procedimientos existentes para llevar a cabo esta mutilación aporta beneficios a la salud de las mujeres y de las niñas. Sin embargo, deja en ellas una huella que les acompañará durante toda la vida.

Las complicaciones médicas durante el proceso van desde dolor intenso hasta hemorragias prolongadas, infecciones, infertilidad e, incluso, la muerte. Pero una vez que la operación termina, empieza el auténtico terror: las mujeres que han sido mutiladas no experimentan placer sino dolor en las relaciones sexuales y presentan complicaciones al dar a luz, como hemorragias posteriores al parto, muertes fetales o muertes prematuras de sus hijos recién nacidos. Los efectos psicológicos a menudo generan ansiedad y depresión en toda la vida adulta.  

¿Por qué se practica la MGF?

Los motivos por los cuales se lleva a cabo esta mala praxis varían según el lugar, pero suelen responder a lo que estas culturas consideran modelos culturales de feminidad y recato, para asegurar la virginidad antes del matrimonio y la fidelidad después de él.

Silenciada por las propias mujeres en la mayoría de las sociedades, la MGF se considera una tradición cultural, que se trasmite de generación en generación, argumento que se utiliza a menudo para mantener su práctica.

¿Cuál puede ser la solución para erradicar la MGF?

Diversas asociaciones como UNICEF, Ayuda en Acción, Plan Internacional o Amref Salud África, consideran que la mejor forma de suprimir la MGF es promover ritos de paso de niña a mujer alternativos contra la mutilación genital femenina.

La idea de las ONGs es que las comunidades eliminen las prácticas dañinas para las niñas pero que al hacerlo, mantengan intacta su identidad cultural.

Desde UNICEF informan de que gracias a esto, solo en 2020, 450 niñas realizaron un rito de paso alternativo, con el que mantienen la celebración cultural de esta transición pero eliminan este tipo de violencia. Esta sería por el momento, la mejor manera de salvarlas de la mutilación.

La pandemia de la COVID-19 agrava la situación

Las organizaciones alertan de que con la crisis pandémica, la prevención y la acción están siendo reducidas. Las escuelas que enseñaban a las mujeres y niñas sobre educación, sexualidad y reproducción, han cerrado sus puertas y la precariedad económica es un aliciente para nuevos matrimonios forzosos que conllevan MGF.

De seguir así, los avances conseguidos en el camino de erradicar esta práctica, corren un serio peligro. Así lo advierte la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que alerta de que dos millones de niñas podrían sufrir mutilación genital femenina de aquí al 2030 como daño colateral de la pandemia.

Esto es una prueba más de que hay muchos efectos de la COVID-19 que pasan invisibles ante nosotros, pero que impactan, despedazan y destruyen las vidas de muchas personas, sobre todo las de aquellas que se encuentran en las situaciones más vulnerables.

Foto Carla

Carla SMG

Soy periodista y algún día también seré escritora. Me gusta jugar con las palabras para crear mundos y derribar muros, para contar historias, informar, concienciar, emocionar e inspirar. Vivo de atardeceres líquidos, escapadas al monte y recuerdos en hojas de papel.

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