Maternidad

Laura Baena (Malasmadres): “La pandemia ha puesto de manifiesto que la conciliación no existe en España”

Conciliación, maternidad, culpa…hablamos con Laura Baena, fundadora del Club de Malasmadres y presidenta de la Asociación "Yo No Renuncio”, sobre estos y otros muchos temas que nos preocupan.

Hay nombres y rostros que necesitan poca presentación, sobre todo, cuando están detrás de un Club que se ha convertido en todo un movimiento social, una gran familia en la que la lucha por visibilizar una maternidad real, con sus luces y sus sombras, ha ayudado (y mucho) a romper con el mito y las cadenas de “la madre perfecta”. Si decimos Laura Baena, muchos ya saben de quién hablamos y si continuamos añadiendo que es el motor de Malasmadres ya no quedan dudas. ¿Se puede conciliar en España? ¿Por qué la culpa es la eterna compañera de viaje en la maternidad? ¿Qué nos está enseñando esta pandemia? Nos adentramos en todas estas incógnitas de la mano de Laura.

El problema de la conciliación en España

Las familias tienen muchos problemas para conciliar, esta es una realidad que no es un secreto para nadie y la pandemia no ha hecho más que evidenciar aún más esta situación, ha puesto de manifiesto que la conciliación, en realidad, es una utopía: “La pandemia ha puesto de manifiesto que la conciliación no existe en España. Nosotras ya lo sabíamos, pero la conciliación estaba camuflada tras los abuelos/as y los colegios, que sustentaban como podían este problema social y se convertían en las únicas estructuras existentes para que las familias pudieran trabajar, que no conciliar. Porque conciliar no es sobrevivir a una situación donde los usos del tiempo quedan capitalizados por el trabajo productivo y los cuidados. No hay tiempo de calidad, de desconexión, de salud mental para las madres, principales sostenedoras de los cuidados en este país”, argumenta Laura Baena.

Para que exista una conciliación real son necesarios cambios, pero sobre todo, que exista voluntad de cambio: “Para solventarlo hace falta un compromiso de verdad de todos los agentes sociales, hace falta un diálogo social y que la conciliación sea una competencia política. Es necesario un consenso político y trabajar en un Plan Nacional de conciliación, como venimos reclamando desde la Asociación Yo no renuncio durante cinco años. Este Pacto de Estado debe poner sobre la mesa un plan de medidas que actúe en las distintas esferas y que priorice la corresponsabilidad social”, afirma.

Como decíamos, desde la Asociación Yo no renuncio llevan años reivindicando un compromiso político para abogar por la conciliación real, pero la COVID-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de contar con medidas concretas y urgentes: “Nuestro objetivo desde hace cinco años es un Pacto de Estado por la conciliación, pero ahora vemos urgentes cuatro medidas que están descritas en el manifiesto “Esto no es conciliar”, que lanzamos debido a la crisis del coronavirus para que las familias puedan trabajar y no tengan que renunciar”, asegura Baena. Bajas laborales, teletrabajo por imperativo legal, adaptación de la jornada y ayudas económicas son las claves de estas medidas que solicitan. En el artículo “Las 4 medidas urgentes para conciliar con el Covid-19” de su web se pueden consultar con detenimiento.

El teletrabajo como ayuda a la conciliación. ¿Realidad o quimera?

Durante la pandemia que estamos viviendo causada por la COVID-19 el teletrabajo se ha instaurado en muchas empresas y, en demasiadas ocasiones, se ha aludido a él como una herramienta de ayuda a la conciliación. Sin embargo, las familias han podido experimentar durante este tiempo, que teletrabajar, tal y como se está haciendo estos meses, no es conciliar: “Lo que hemos hecho y estamos haciendo en tiempos de pandemia no es teletrabajar. Para teletrabajar es necesaria la formación, la regulación de los tiempos de desconexión, tener un espacio adecuado para ello y sobre todo no compaginarlo con el cuidado. Apostamos por un teletrabajo semipresencial, con perspectiva de género para que no se convierta en una trampa más de la conciliación para la mujer, como ocurre con medidas como la reducción de la jornada o la excedencia. En junio subimos nuestra propuesta del teletrabajo. Es fundamental que a la hora de aplicar el teletrabajo se entienda que no es posible si no hay flexibilidad y confianza. La regulación del trabajo a distancia del pasado 22 de octubre deja a la voluntad del acuerdo empresa-empleado/a el acogerse a este modelo de trabajo. Así no avanzaremos”, asegura la malagueña.

La culpa en la maternidad

El sentimiento de culpa es el eterno compañero de viaje en la maternidad. ¿Por qué está tan arraigado? Para Laura, la respuesta es muy clara: “Porque seguimos cargando con un modelo social de maternidad que está obsoleto. El sistema patriarcal nos obliga o empuja a las mujeres a renunciar porque no se trabaja en cambiar las estructuras. No se ponen los cuidados en el centro, no se visibiliza la maternidad, no se apoya la crianza y por tanto las mujeres madres que no queremos renunciar a nuestra carrera profesional ni a ver crecer a nuestras hijas o hijos sentimos LA CULPA porque no hay apoyos, medidas ni recursos para apostar por un nuevo modelo donde la conciliación y la corresponsabilidad sean el camino, donde se entienda que apostar por la maternidad es el futuro de una sociedad sin reemplazo poblacional”.

Aprendizajes de la pandemia de COVID-19

Si hay una cosa clara, es que la pandemia de COVID-19 nos ha hecho parar, detenernos y reflexionar sobre muchos aspectos de nuestra vida. En el caso de Laura, ese parón ha llevado a ella y a su familia a cambiar de ciudad y dar un giro a su vida, pero asegura que no es el único aprendizaje que está sacando de todo esto: “A nivel personal he aprendido que nos habíamos acostumbrado a tenerlo todo controlado y que nos habíamos acostumbrado a un ritmo vital poco sostenible a todos los niveles. Ha tenido que llegar una pandemia, pararnos a todos y a todas, para que repensemos nuestros pasos y digamos “¿es esto lo que queremos?”. A nivel social se ha puesto de manifiesto que la conciliación no existe, al caerse los dos pilares que sustentaban este problema: los abuelos y las abuelas y los colegios y las escuelas infantiles. Ahora ya nadie podrá poner en duda lo de que “la conciliación es el cuento chino que nos creímos''. Y como aprendizaje o deseo a futuro es que no nos quedemos ahí, sino que trabajemos hacia una sociedad más justa, comprometida e igualitaria” reflexiona.

Además de hacernos pensar a nivel personal y haber hecho que nos demos cuenta de muchos aspectos de nuestro modo de vida, lo cierto es que la pandemia sanitaria ha sacado a la luz grandes carencias en cuanto al apoyo y el sustento que tienen las familias. Para la fundadora del Club de Malasmadres es más que evidente “que no hay estructuras de conciliación, que no está en la agenda política y que nadie se está haciendo cargo de este tema. Toca seguir reivindicando, luchando y visibilizando la necesidad de un cambio social. Este problema no se solucionará a menos que todos los agentes sociales trabajemos en el mismo camino y con el mismo propósito”.

Las mujeres, las más afectadas en esta crisis: una realidad que duele

La renuncia es una constante en la vida laboral de muchas mujeres y la situación actual es una nueva sacudida a nuestra realidad: “Las mujeres somos las más afectadas en esta crisis. Lo somos y lo seremos. Si antes de la crisis seis de cada diez mujeres renunciábamos a nuestra carrera profesional al ser madres, ahora seremos muchas más. Hace un mes salían los datos de un estudio de McKinsey que dice que cuatro de cada diez mujeres estadounidenses van a tener que renunciar a su trabajo. Somos las más perjudicadas porque ocupamos los puestos más precarios, los más golpeados por la crisis. Nos va a costar muchos años recuperarnos, por eso la crisis de los cuidados, la perspectiva de género y la conciliación son temas de emergencia política y social que no podemos dejar de mirar de frente”, alerta.

Lo mejor y lo peor de la maternidad

La maternidad tiene luces, sí, muchas, pero también sombras y hasta hace un tiempo se hablaba poco de ellas. La visión de una maternidad idealizada y poco real ha generado muchos tabús que poco a poco se van derrotando, aunque quede aún trabajo por hacer. Para Laura, como para la mayoría de las mujeres que son madres, la maternidad tiene aspectos maravillosos y otros no tan positivos: “Para mí, lo peor es la renuncia a la que te ves empujada, la pérdida de identidad y por supuesto la gran culpa que sientes siempre. También los juicios absurdos hagas lo que hagas, por eso en Malasmadres abogamos por una maternidad libre, donde la sororidad y el respeto sean nuestra bandera. Lo mejor es todo: esa sonrisa cuando te miran de bebé. Esa complicidad cuando crecen y se miran en ti como un espejo que imitar. Pero sobre todo lo mejor para mí ha sido el viaje al autoconocimiento que me ha regalado la maternidad después de la crisis tan brutal que viví con la primera maternidad, que me llevó a crear este club de Malasmadres, esta comunidad emocional que nos permite sentirnos menos solas. La maternidad me ha hecho ser mejor persona por todo lo sufrido, vivido y celebrado. Ellas, mis tres hijas, son lo mejor de la maternidad. Su amor incondicional”.

Como madre de tres hijas, Laura reconoce que hay diferencias entre cómo está viviendo la maternidad con su pequeña Lucía, que nació en febrero, y su experiencia cuando tuvo a sus otras dos "buenashijas", como las llama ella: “Hay mucha diferencia porque son casi nueve años después de la primera. La experiencia y el momento en el que lo vivo ahora hacen que sea una maternidad más consciente. Y eso me parece maravilloso. Sí que es verdad que no esperábamos que a los quince días de nacer, estaríamos confinadas. Pero Lucía ha sido un regalo y nos ha dado a toda la familia la luz que necesitábamos para vivir esta época con más serenidad”.

Una nueva aventura: el podcast del Club de Malasmadres

Storytel
Storytel

Por si fuera poco todo lo que hace (y lo que ha hecho), esta mujer "todoterreno" ahora se ha lanzado a una nueva aventura laboral: el podcast del Club de Malasmadres con la ayuda de Storytel, en el que, junto a grandes invitadas, habla de los temas que preocupan a las mujeres y madres de nuestro país: “Estoy emocionada, sobre todo porque en solo unos días nos colocamos en el TOP de tendencias y programas de distintas plataformas como Podimo, Spotify y Apple Podcast. Para mí es una ventana de oxígeno, la oportunidad de disfrutar de un proyecto que tenía en mente desde hace mucho, de aprender, compartir y sobre todo agradecer a grandes mujeres que me han acompañado en estos seis años desde que una noche de madrugada me declarara Malamadre en redes sociales. No sería posible sin el apoyo y confianza de Storytel. Soy fan de los audiolibros y no puede haber mejor partner, sobre todo, porque han creído en mí y me han facilitado el camino. ¡Lo estoy disfrutando tanto!”, reconoce emocionada Baena.

foto firma

Cristina Cantudo

Soy periodista y mi pasión es comunicar, conectar con la gente y convertir en palabras las ideas. Soy amante de la lectura, la poesía, me encanta viajar, descubrir y aprender. Intentaré compartir con vosotros todo lo que me resulte interesante y emocionante.

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