Vacunas

Los casos de paperas se triplican en 2013

Las últimas estadísticas revelan que en el año 2013 los casos de paperas se han triplicado. No es una enfermedad grave, pero sí muy contagiosa.

¿Es malo vacunar a los niños?

Según el último informe de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, durante las primeras seis semanas del año se registraron en España 2.649 casos de paperas, mientras que para el mismo periodo en 2012 se notificaron tan solo 829.

¿Por qué aumentan los casos de paperas?

¿Cuál es la causa de este aumento de casos? La vacuna frente a las paperas está formada por virus atenuados que no llegan a provocar la enfermedad, pero que inmunizan al organismo del niño frente a ella.

Sin embargo, entre los años 1996 y 1998 el virus que se utilizó para elaborar la vacuna estaba tan atenuado que no ofrecía una protección adecuada. Por eso, las personas vacunadas durante ese periodo podrían ser más vulnerables a la enfermedad. Por ejemplo, en Castilla y León se ha observado que los jóvenes de 15 a 19 años, que recibieron una dosis de esta cepa defectuosa, han sido el grupo más afectado por la enfermedad.

Por otro lado, algunos expertos opinan que es posible que la vacunación de la triple vírica, que incluye sarampión, rubéola y paperas, haya disminuido en los últimos años, ya que hay un número creciente de padres contrarios a ella. Sin embargo, esta vacuna está incluida en el calendario común de vacunación infantil aprobado a comienzos de este año, y en los calendarios de todas las comunidades autónomas.

Ante este repunte algunas comunidades autónomas, como la de Madrid, han recomendado revisar y actualizar las cartillas de vacunación, poniendo especial hincapié en las personas nacidas entre el 1 de enero de 1995 y 31 de diciembre de 1998 y 1 de enero de 1985 y 31 de diciembre de 1988.

Los síntomas de las paperas

La parotiditis, conocida popularmente como paperas, es una enfermedad viral leve pero muy contagiosa que se caracteriza por la tumefacción de la glándula parótida, aunque también puede extenderse a otras glándulas salivales. Se transmite por medio de la saliva y de secreciones faríngeas.

El periodo de contagio comienza uno o dos días antes de la aparición de tumefacción y no concluye hasta aproximadamente una semana después. Los síntomas más frecuentes son dolor de cabeza, fiebre ligera, molestias alrededor del oído y malestar general.

El médico recomienda reposo, dieta blanda y aislamiento durante unos cinco días desde que comienzan los síntomas.

Debe mantenerse una escrupulosa higiene en la boca y, a veces, el pediatra recomienda un antitérmico para bajar la fiebre y un antiinflamatorio.

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