Solidaridad

Más de trece millones de niños no pueden acudir al colegio

Los conflictos bélicos de Oriente Medio y el Norte de África impiden a la mayoría de niños seguir formándose en su educación.

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Más de trece millones de niños no pueden acudir al colegio


¿Os imagináis que toda la población infantil de España no pudiera acudir al colegio?

Para que nos hagamos una idea en nuestro país hay, aproximadamente, 8.300.000 niños y en la actualidad, y debido a los conflictos bélicos que suceden en Oriente Medio y el Norte de África, hay más de 13.000.000 de chicos y chicas sin escolarizar y sin la posibilidad de ir al colegio, ya sea porque sus escuelas han sido destruidas o reutilizadas como refugio para familias sin hogar u hospitales, o bien porque debido al miedo a que les suceda algo de camino al colegio, o mientras están en él, los padres impiden su asistencia. Es decir, es como si todos los niños de España, y 4 millones y medio más, no solo vivieran en situación de conflicto sino que, además, se les privara de su educación.

UNICEF, a través de su último estudio “Educación bajo el fuego”, ha analizado el impacto que la violencia está teniendo en los niños y en los sistemas educativos de países como Siria, Líbano, Iraq o Jordania, entre otros.

La destrucción de las escuelas es uno de los motivos principales por el que estos niños no pueden ir a clase. Solo en Siria, Iraq, Yemen y Libia, casi 9.000 escuelas han dejado de servir como tal ya que, o están destrozadas, o sirven como refugio a los civiles desplazados.

“Los niños están experimentando el destructivo impacto del conflicto en toda la región”, cuenta Peter Salama, director regional de UNICEF para Oriente Medio y África del Norte. “No es solo el daño físico que se ha hecho a las escuelas, sino la desesperación que siente una generación de alumnos que ve sus esperanzas y futuro destrozados”.

El impacto del conflicto en Siria

Aparte del impacto visible en las infraestructuras escolares, el conflicto en Siria ha puesto en juego muchos otros obstáculos para que los niños de este país puedan completar su educación tanto dentro del territorio como en las naciones colindantes, en las que más de cuatro millones de refugiados han encontrado asilo. En este país el conflicto lleva ya cinco años en desarrollo y ha provocado que la atención de servicios públicos en el país, incluida la educación, se haya visto reducida hasta el punto de ser prácticamente inexistente. En la mayoría de las áreas en las que el gobierno sirio mantiene el poder, la educación pública se conserva: la mayoría de los colegios siguen abiertos y tanto el plan de estudios como los exámenes se llevan a cabo. Sin embargo, la mayoría de los niños que se encuentran en los países vecinos como refugiados no acuden a clase debido a que las escuelas están sobresaturadas o bien, en su huida no pudieron coger los documentos oficiales que permiten el registro y acceso a los servicios oficiales. 

Otros retos a los que deben enfrentarse los niños sirios refugiados son, por ejemplo, la diferencia idiomática en Turquía, la falta de escolaridad en Líbano o el sobresaturamiento del sistema educativo en Jordania. Además, según estudios de UNICEF los niños con estatus de acogidos sufren mucha más violencia y bullying en los colegios que el resto de los escolares.

En conclusión, más de 700.000 niños sirios no pueden ir al colegio en los países en los que son refugiados porque la infraestructura educativa está sobrecargada y no puede asumir una carga extra de alumnos.

Las posibles soluciones a este gravísimo problema son varias: aumentar el espacio de las escuelas para que puedan acoger más alumnos, la inversión por parte de otros países para reflotar la educación y la validación de la certificación de los servicios educativos no formales en los países afectados por la crisis de Siria, como puede ser la enseñanza no presencial.

En cualquier caso y como la educación es un tema prioritario, tanto para padres como para hijos, las necesidades de ayuda son, y seguirán siendo, continuas.

Fuente: UNIFEC España y el estudio “Educación bajo el fuego”.

Etiquetas: colegio, derechos del niño, educación, niños, solidaridad

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