Reflexión

La maternidad en las series: un reflejo de la evolución social en las últimas décadas

Tanto las series de época como las contemporáneas reflejan a la perfección la evolución de la mujer en la sociedad moderna y con ello el de la maternidad.

Madres trabajadoras (Foto: Netflix)
Madres trabajadoras (Foto: Netflix)

La cultura es un bien social común a todos, que nos hace crecer como sociedad y que es también el mejor testigo de lo que somos en cada época. La pintura, la literatura, la arquitectura, la fotografía, el cine recientemente y demás disciplinas artísticas reflejan las virtudes y defectos de la humanidad a lo largo de la historia y lo siguen haciendo, si bien el fenómeno cultural de este siglo es, sin lugar a dudas, la serie.

Poco a poco, este formato audiovisual ha cogido carrerilla hasta ponerse a la altura del séptimo arte en influencia mediática y social. Pero, al contrario de lo que muchas personas creen, no es un formato con un origen reciente, sino que ya a lo largo de la segunda mitad del siglo XX tuvo un espacio importante de la mano de la introducción masiva del televisor en los hogares. 

Prueba de ello es que hoy en día es posible profundizar en el recorrido que la maternidad ha tenido en la historia de las series. Cómo estas han reflejado la evolución de la crianza de los niños en el ámbito familiar, que ha pasado de ser una tarea exclusivamente femenina primero y eminentemente femenina después durante todo el siglo XX a ser una labor de corresponsabilidad, compartida cada vez por más familias al 50-50 en la actualidad. 

El cambio social de la mujer en la historia

El cambio social en el mundo occidental en lo que respecta a la estructura familiar en general y a la maternidad en particular se aprecia tanto en series antiguas como en las conocidas como series de época, ficciones contemporáneas cuya historia se desarrolla en el pasado. 

Es el caso de Mad Men, una de las mejores series de la historia y también una de las que mejor refleja el cambio de chip de la mujer occidental en el ámbito urbano en la década de los 60 y los 70. Es cierto que su trama se desarrolla en Nueva York, ciudad adelantada a su tiempo, pero lo que en ella se plasma ocurrió después en todas las ciudades occidentales, incluidas las españolas, aunque en estas llegara más tarde por nuestras peculiaridades sociales de la época. 

En Mad Men, aunque el protagonista es un hombre, Don Draper (Jon Hamm), las mujeres tienen una importancia capital en la trama. Especialmente dos: Betty Draper, esposa del protagonista, mujer criada para encontrar un hombre y criar a su vez a sus hijos, y Peggy Olsen, la secretaria que pone por encima de todo la ambición profesional y el deseo de ser independiente en lo económico y en lo social. Ambos papeles, interpretados respectivamente por January Jones y Elisabeth Moss, son polos opuestos, fiel reflejo de la evolución del papel de la mujer en la segunda mitad del siglo XX, factor que tiene una repercusión directa sobre la maternidad. 

Este crecimiento personal de la mujer y su introducción masiva en el mundo académico y profesional se multiplica en los años 80, lo cual impacta de lleno en la organización familiar, algo que también se refleja en las series. Ejemplo de ello son los personajes de Maggie (Joanna Kerns) en la mítica sitcom Los problemas crecen y de Donna Clarke (Kerry Bishe) en ese serión que poca gente vio en su momento pero que atrapa a cada espectador que la da una oportunidad, Halt and Catch Fire.

Esta última es una mujer inteligente, con estudios universitarios, que deja a un lado su ambición profesional para dar prioridad a la crianza de sus hijos hasta que se da cuenta de que no tiene por qué hacerlo. A lo largo de la serie vive una evolución que es fiel reflejo del nuevo paradigma de madre en la época, sobre todo en el ámbito urbano: estudios universitarios y ambición por desarrollar una carrera profesional de éxito al mismo tiempo que atiende a sus hijos. Muy parecido es el caso de Maggie en Los problemas crecen, una periodista que vuelve a ejercer tras unos años retirada que coinciden con la niñez de sus hijos. Con su reincorporación al mundo laboral su marido, Jason (Alan Thicke), debe aumentar su implicación en las necesidades del hogar y de sus hijos. Nada que no hayamos visto en millones de familias en los últimos 40 años.

La conciliación de maternidad y trabajo en las series

Las series de los 90 y los años dosmil están repletas de figuras maternas que compaginan la crianza de sus hijos con su trabajo. Tres ejemplos con las que conectará de lleno cualquier lector millenial: Lourdes (Concha Cueto) en Farmacia de Guardia, Lucía (Belén Rueda) en Los Serrano, profesora del instituto, y Rocío (María Garralón), conserje del colegio Azcona y mamá de Valle y Lolo en la mítica Compañeros. Son tres ejemplos de madres trabajadoras de la sociedad española, pero la lista es enorme. 

Seguramente tus series favoritas de la época, también en las internacionales, contengan muchos referentes similares a estos tres. Ojo, también de la otra gran figura de la época: la matriarca, líder de un clan familiar, generalmente de mediana edad, que no trabaja pese a estar en edad de ello. De todas las series que hemos visto, que son muchas, uno de los ejemplos de esta mujer es el personaje de Ruth Fisher (Frances Conroy), la madre de A dos metros bajos tierra, otra de las mejores series de la historia, creada por Alan Ball a comienzos de los dosmil. El detalle que convierte en especial a Ruth, uno de ellos en realidad, es que con la pérdida de su marido también se da cuenta de que ambiciona su independencia, lo cual no está reñido por el amor por sus hijos, ya mayores en este caso.

La maternidad en las series contemporáneas

Todo lo descrito hasta este punto de la pieza es el camino de la sociedad contemporánea hasta lo que somos hoy. Con la mujer plenamente incorporada al trabajo, la corresponsabilidad es un concepto al auge dentro de las estructuras familiares con hijos

Claro está que todavía queda camino por recorrer para llegar a la equidad real en la crianza de nuestros hijos -las mujeres, por ejemplo, siguen siendo las que mayoritariamente se reducen la jornada para criar a sus hijos-, pero se han dado pasos de gigante en este sentido. 

Sin embargo, si hay un elemento común denominador de las series contemporáneas que tratan, en mayor o medida, la maternidad que merezca ser destacado, esa es la capacidad y el compromiso que han demostrado para mostrar la cara B de la maternidad, la parte más dura y menos bella

No parece casualidad que casi todas las series que así lo han hecho tengan una mujer a los mandos. Es el caso de Better Things, la serie de autora de Pamela Adlon en la que ella misma interpreta a una actriz de Hollywood madre de tres hijas a las que cría en solitario; Vida perfecta, la serie premiada y alabada por la crítica creada y protagonizada por Leticia Dolera donde reflexiona sobre la maternidad y refleja muy bien el embarazo; Madres trabajadoras, la serie canadiense de Catherine Reitman que es un éxito en Netflix; o The Letdown, la divertida visión de la maternidad de la australiana Alison Bell. 

Como excepción, a esta lista merece la pena incluir una serie con sello masculino que es un muy buen ejemplo del cambio de perspectiva que cada vez más hombres tienen acerca de la paternidad una vez la experimentan, Mira lo que has hecho, de Berto Romero.

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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