Lo estás haciendo bien

No eres peor madre o padre por sentir alguna de esas cosas

Es tan común sentirse así que hay profesionales que ya han puesto nombre y apellidos a este conjunto de sentimientos: ‘síndrome de la mala madre’.

Foto: Pexels
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Es tan común sentir que eres una mala madre de tus hijos (o padre), que hay psicólogos que han descrito dicho conjunto de sentimientos, porque no es solo uno, como el "síndrome de la mala madre". Es una forma de etiquetar el que probablemente sea el más extendido de todos los “síndromes” entre los padres y madres de este planeta, ese que es provocado por una sensación de no llegar a nada pese a querer llegar a todo.

Y cuando consigues rebajar tus expectativas y sientes que esta vez sí has llegado, tampoco te salva eso de pensar que no lo haces lo suficientemente bien o que algo estarás haciendo mal si tu hijo ha tenido equis comportamiento, por ejemplo. En realidad, lo único que te ocurre es algo que le pasa  a la mayoría de los mortales que tienen menores a su cargo, así que ni mucho menos eres peor madre o padre por sentirte así. 

Pero ni por sentir que no llegas a todo ni por otros muchos sentimientos similares que en realidad van de la mano y que tampoco implican que seas peor o mejor madre o padre de tus hijos. Es el caso de la necesidad, súplica según qué días, de que llegue la hora de que los peques se acuesten y te den un respiro o el deseo de escaparme un fin de semana sin ellos para recuperar energía, potenciar tu salud mental y volver con ilusiones renovadas. 

En definitiva, la sensación de asfixia, de cansancio mental y físico extremo e incluso de impotencia cuando a esto se añade una racha mala en casa por el motivo que sea en relación a la crianza, es muy común entre los padres y madres contemporáneas. Y aunque es difícil, por no decir imposible, ponerse a estas alturas de la película a comparar con lo que ocurría hace décadas, parece lógico pensar que la conciliación con el trabajo tiene mucho que ver en ello porque eleva la dificultad de la ecuación. 

No quiere decir esto que haya que dejar el trabajo ni nada por el estilo -”ojalá pudiera”, pensarán algunos, ¿verdad?-, pero es evidente que combinar una carrera profesional con la crianza no es sencillo, y que no lo sea implica que aumenten los casos de mamás y papás que sienten, con mayor o menor recurrencia, sentimientos negativos como los expuestos que les hacen pensar, equivocadamente, que no son buenos padres y madres. 

Sirvan estas líneas para tender puentes entre todos aquellos que alguna vez se han sentido así. Para nada sois malos padres y madres, tenéis todo el derecho a sentir que no llegáis a todo y legimitimar y reconocer que así os pasa es el primer paso para intentar ponerle remedio y lidiar mejor con una situación que no es buena para vosotros. 

Y en caso de que no sea posible tocar alguna tecla de vuestra rutina familiar para que tengáis este tipo de sensaciones tan a menudo, el solo hecho de reconocer cómo os sentís y poder compartirlo con alguien de confianza o con un psicólogo es la mejor manera de aprender a sobrellevar mejor la situación hasta que tengáis la oportunidad de cambiarla a mejor. 

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