Polémica

Ona Carbonell visibiliza la dificultad para conciliar lactancia materna con los juegos olímpicos

La denuncia pública de varias deportistas lactantes hizo que el COI aceptara que puedan viajar los bebés lactantes a Tokyo, pero la catalana denuncia que las condiciones son “incompatibles” con rendir en unos Juegos.

Instagram @ona_carbonell
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El próximo 23 de julio arrancarán en Tokyo los Juegos Olímpicos más atípicos de este siglo. Un año después de su fecha original por la pandemia que sigue condicionando nuestras vidas, los Juegos se celebrarán en unas condiciones nunca vistas: sin público, ni siquiera de origen local, y sin familiares y allegados de los atletas en la capital nipona. Solo los bebés lactantes, y después de la denuncia de varias atletas, podrán hacerlo, pero la deportista española Ona Carbonell ha hecho público su caso para demostrar que no es suficiente.

Antes de detallar lo que la nadadora catalana ha contado a través de sus redes sociales, es importante añadir contexto a su testimonio para que se entienda en plenitud. 

En Tokyo, los deportistas vivirán en una burbuja -ya lo hacen los primeros que han aterrizado en la capital de Japón en estos últimos días- al estilo de lo que ya se ha hecho en el último año y medio en otras competiciones deportivas, como es el caso de la fase final de la NBA el año pasado.

Esta condición impuesta por el Comité Olímpico Internacional (COI), añadida a la imposibilidad de que viajen familiares, hacen que sea incompatible que los hijos lactantes de las deportistas puedan estar junto a sus progenitoras y, en consecuencia, tengan la posibilidad de continuar con la lactancia materna durante el tiempo que sus madres estén en la burbuja olímpica de Tokyo. 

Esta realidad motivó la crítica pública de varias mujeres lactantes que competirán en los Juegos. Una de las más conocidas a nivel mundial, la futbolista estadounidense Alex Morgan, que dijo al respecto que es importante "permitir que las madres tengan la opción de tener a sus hijos con ellas cuando compiten". La futbolista reiteró su queja días más tardes cuando el COI acabó admitiendo que viajaran los bebés “cuando fuera necesario”.

Aunque es la más conocida, no fue Morgan la primera en manifestarse públicamente, sino que esta siguió los pasos de Kim Smith Gaucher, jugadora canadiense de baloncesto de la selección femenina, que denunció el hecho de que la obligaran “a decidir entre ser madre o una deportista olímpica” y la atleta norteamericana Aliphine Tuliamuk, que también mostró su disconformidad en Twitter por tener que alejarse de su bebé de seis meses -ha sido portada en las últimas horas del Washington Post su historia. 

Estas declaraciones, además del eco mediático que tuvieron, provocaron que hace unos días el COI admitiera que los niños lactantes sí pudieran acompañar a sus madres atletas en Tokyo. Sin embargo, Ona Carbonell, estrella de la delegación española y de la natación sincronizada mundial, ha compartido un vídeo en sus redes sociales donde demuestra que esta medida es insuficiente para que las deportistas puedan conciliar lactancia materna y alto rendimiento deportivo en Japón. Al menos, en su caso, que debe estar más de 20 días en el país asiático.

El testimonio de Ona

Cuenta Ona Carbonell en un vídeo grabado mientras da el pecho a su hijo Kai que cuando vio que podía ponerse en forma para llegar a tiempo a los Juegos Olímpicos de Tokyo, preguntó si podía llevarse con ella a su hijo pero la respuesta fue negativa por los motivos que hemos descrito anteriormente. 

No fue hasta las quejas públicas de las deportistas mencionadas cuando la atleta española volvió a insistir para no “tener que escoger entre la conciliación familiar y la lactancia y competir en unos Juegos Olímpicos”, dice. 

 

Con la ayuda del COE (Comité Olímpico Español), del CSD (Consejo Superior de Deportes) y de su equipo, Ona Carbonell presentó una petición al COI para llevarse a su hijo Kai a Japón. “Nos dijeron que sí se podía pero que las condiciones las ponía el Gobierno de Japón”, explica antes de detallar cuáles son esas condiciones y por qué ha tenido que renunciar finalmente a llevar a Kai con ella. 

Según la medallista olímpica en natación sincronizada, su pareja, Pablo, y su hijo, tendrían que estar en un hotel sin saber todavía a qué distancia de la villa olímpica y no podrían salir de la habitación en los más de 20 días que pasarían en Japón. “Y encima tendría que estar saliendo de mi burbuja a diario y pondría en riesgo también a mi equipo”, añade Ona.

Por ello, la catalana ha tenido que renunciar a tener a Kai a su lado en tierras niponas y explica que ha tenido que dejar leche para que su hijo pueda seguir la lactancia mientras ella no está a su lado. “Me sabe muy mal”, reconoce. “Espero que cuando vuelva siga teniendo leche y pueda seguir la lactancia y Kai se enganche de nuevo al pecho que es algo que a mí me importa mucho”, cuenta Ona Carbonell en un vídeo que ha publicado, dice, para “dar visibilidad a algo que debería ser normal y no lo es”. 

Ona estará, por lo tanto, en sus terceros Juegos Olímpicos después de estar en Londres 2012 y Río 2016, pero lo hará sin su hijo pequeño a su lado en los que serán sus primeros juegos después de haber sido mamá por primera vez en agosto del año pasado. “He tenido que tomar una decisión muy dura con mi familia y mi equipo porque las condiciones del Gobierno son incompatibles con rendir en unos Juegos Olímpicos y que tu familia esté lo mejor posible”, concluye la nadadora barcelonesa de 31 años. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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