Pandemia de coronavirus

Pandemia de coronavirus: ¿por qué cierran los parques infantiles?

A día de hoy es normal preguntarse por qué en algunas ciudades los parques infantiles continúan cerrados. ¿Cuáles son los motivos y por qué ocurre?

Por qué cierran los parques infantiles
Foto: Istock

Después de unos meses tan duros y complicados tanto para los niños como para sus padres, especialmente después del confinamiento domiciliario que se mantuvo durante más tiempo del esperado en un primer momento, muchos nos hemos preguntado por qué una de las medidas que se han mantenido vigentes hasta ahora (aunque todo depende de las medidas adoptadas por cada Comunidad Autónoma), es el cierre de los parques infantiles.

Y es que con las diferentes olas que hemos vivido ya a lo largo de los meses anteriores (acabaríamos de pasar la cuarta, según indican los expertos), y con los contagios aumentando y disminuyendo de forma dispar en cada Comunidad Autónoma, es normal que, como papá o mamá, hayas sido testigo/a de algunas medidas adoptadas muy complicadas o difíciles de entender, como ocurriría con los parques infantiles.

Lo cierto es que se trata, es verdad, de una medida que no solo se ha adoptado en España. Otros países de Europa, al igual que determinados estados y ciudades de Estados Unidos (como sería el caso de Los Ángeles) también han hecho lo mismo. Pero, ¿por qué se toma? ¿Cuáles son los motivos?

Como indican los expertos desde un primer momento, en aquellos casos en los que el porcentaje de infecciones puede acabar siendo cada vez mayor, es justo y normal preguntarse si los parques infantiles son realmente una buena idea en esos instantes. Es más, siempre que seamos prudentes, sería muchísimo más recomendable caminar al aire libre, que ir al parque. Pero vayamos por partes.

¿Qué puede ocurrir en los parques infantiles?

Lo primero que debemos tener en cuenta es que los riesgos de contraer el virus a partir de las superficies son originalmente más bajos de lo que se suponía en un principio. De hecho, a lo largo de estos meses se han publicado distintos estudios científicos que han mostrado que, en realidad, las probabilidades son muy pequeñas.

En el caso de los parques infantiles, sin embargo, es cierto que nos encontramos con bastantes superficies en las que puede encontrarse el virus: desde toboganes y columpios a paredes de roca, pasando por cuerdas, remos y mucho más.

No obstante, esa baja probabilidad la conocemos gracias a los avances en la investigación de fómites de COVID-19. Un fomite consiste en cualquier partícula u objeto que se encuentra cubierto con partículas de virus, posiblemente porque alguien tosió o estornudó recientemente gotas respiratorias sobre él. Y, precisamente, los fomites pueden incluir, ropa, utensilios, tablas deslizantes y mucho más. Así, si tocamos un fomite y luego nos llevamos las manos a la boca, la nariz o los ojos, podríamos acabar infectándonos con ese virus.

Parques infantiles cerrados
Foto: Istock

A pesar de que al comienzo de la pandemia había muchísima preocupación sobre esta forma de transmisión, distintos estudios han mostrado que, en realidad, las superficies no se convierten en la principal forma de propagación del coronavirus. Y bastantes investigaciones han fortalecido estas conclusiones.

En cualquier caso, debemos tener en cuenta otro detalle importante: aunque el riesgo de transmisión desde las superficies sea en realidad bajo, no se encuentra ausente. Pero, ¿qué ocurre entonces con los parques infantiles?

Dado que desde un punto de vista epidemiológico, los fómites no se convierten en una gran fuente de transferencia viral, es poco probable que los niños puedan contraer el virus e infectarse mientras se deslizan por un tobogán

Sin embargo, el mayor riesgo lo encontramos en la transmisión respiratoria, por lo que es fundamental que se sigan algunas de las pautas generales: mascarilla, desinfección de las manos después de la visita al parque infantil y, sobre todo, mantener el distanciamiento físico mientras el niño/a se encuentre jugando dentro.

Especialmente en el caso de los niños pequeños, la mascarilla no es recomendable u obligatoria hasta los 6 años de edad. A lo que se le suma que, en realidad, es enormemente difícil evitar que un niño pequeño interactúe con otro (que no conoce), y que, además, lo haga muy cerca. 

Por tanto, aún cuando los parques se encuentren al aire libre, estos son los motivos principales por los que pueden continuar cerrados durante la actual pandemia de coronavirus. Además, es común que el parque se encuentre cerrado cuando la situación epidemiológica en nuestra ciudad esté complicada, por lo que todo dependerá de si las autoridades sanitarias de nuestra CCAA han aumentado de nivel y, por ende, cerrado los parques.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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