Coronavirus

Pediatras recomiendan la vuelta a las aulas tras el verano por considerar que la transmisión de COVID-19 entre niños es baja

Desde el principio de la pandemia se está hablando del papel de los niños en la transmisión del virus. A medida que avanzan las investigaciones aparecen nuevos datos y, ante algunos de los últimos, numerosos pediatras aprueban la vuelta a las aulas tras el verano por el bajo índice de transmisión de los niños.

niños transmisión
Foto Istock

En esta ocasión ha sido un artículo publicado en la revista Pediatrics, la revista oficial revisada por pares de la Academia Estadounidense de Pediatría, la que ha concluido que los niños transmiten la COVID-19 entre sí o a los adultos con poca frecuencia, es decir, el índice de transmisión es bajo. Ante esta información, consideran que las escuelas pueden abrir tras el verano, eso sí, siempre y cuando se sigan las pautas de distanciamiento social y teniendo en cuenta las tasas de transmisión en su comunidad en cada momento. Esto, sin embargo, colisiona con la noticia que conocíamos hace poco de que más de la mitad de los profesores considera que los colegios no están preparados para abrir en septiembre con seguridad.

El artículo o comentario publicado se titula ''Transmisión y niños COVID-19: El niño no tiene la culpa'' y ha sido realizado por Benjamin Lee y William V. Raszka, Jr., especialistas en enfermedades infecciosas pediátricas en la Facultad de Medicina Larner de la Universidad de Vermont, en Estados Unidos. Basan la información que recogen en él en las conclusiones del estudio ‘COVID-19 en Niños y la dinámica de la infección en Familias’ publicado en la edición actual de 'Pediatrics', y en otros cuatro estudios recientes que analizan la transmisión del virus por parte de los niños.

Índice bajo de transmisión de Covid-19 entre niños

En el nuevo estudio en el que los autores han basado sus comentarios, Klara M. Posfay-Barbe, miembro de la Facultad de la Escuela de Medicina de la Universidad de Ginebra (Suiza), y sus colegas estudiaron los hogares de 39 niños suizos infectados con COVID-19. Al realizar el rastreo de contactos se descubrió que solo en tres (8%) era un niño el caso índice sospechoso, con síntomas anteriores a la enfermedad en los contactos adultos en el hogar.

Como decíamos, para afirmar que la transmisión del virus por parte de los niños es baja, los expertos han analizado otros estudios similares:

- En un estudio reciente en China, se hizo el rastreo de contactos y de los 68 niños con COVID-19 ingresados en el Hospital de Mujeres y Niños de Qingdao del 20 de enero al 27 de febrero de 2020, el 96% eran contactos domésticos de adultos previamente infectados.

- Otro estudio realizado en niños en China, reveló que nueve de cada diez niños ingresados en varios hospitales provinciales fuera de Wuhan contrajeron Covid-19 de un adulto y solo hubo una posible transmisión de niño a niño.

- Por otro lado, un estudio francés analizó el caso de un niño con COVID-19 que expuso a más de 80 compañeros de clase en tres escuelas a la enfermedad y ninguno la contrajo.

- En Nueva Gales del Sur, se realizó otro estudio en el que nueve estudiantes infectados y nueve personas que formaban parte del personal de 15 escuelas expusieron a un total de 735 estudiantes y 128 miembros del personal a Covid-19. Ante esta exposición solo se produjeron dos infecciones secundarias, una transmitida por un adulto a un niño.

Ante los resultados de dichos estudios e investigaciones, el Doctor Raszka ha manifestado que “la conclusión clave es que los niños no están conduciendo la pandemia. Después de seis meses, tenemos una gran cantidad de datos acumulados que muestran que los niños tienen menos probabilidades de infectarse y parecen menos infecciosos, y es la congregación de adultos que no siguen los protocolos de seguridad quienes son responsables de conducir la curva ascendente".

Además, el experto también afirma que el apoyo adicional a esta idea de que los niños no son vectores significativos de la enfermedad proviene de modelos matemáticos, que encuentran que el cierre de escuelas por sí solo puede ser insuficiente para detener la propagación de la epidemia y tener impactos generales modestos en comparación con medidas de distanciamiento físico más amplias en toda la comunidad.

Partidarios de la vuelta a las aulas

“Por lo tanto, se debe considerar seriamente las estrategias que permiten que las escuelas permanezcan abiertas, incluso durante los períodos de propagación de COVID-19. Al hacerlo, podríamos minimizar los costos sociales, de desarrollo y de salud adversos potencialmente profundos que nuestros hijos seguirán sufriendo hasta que se pueda desarrollar y distribuir un tratamiento o vacuna eficaz o, en su defecto, hasta que alcancemos la inmunidad colectiva”, agrega el experto.

Una idea que los autores del artículo refuerzan señalando que han reabierto las escuelas en muchos países de Europa occidental y en Japón sin que esto se haya traducido en un aumento en las transmisiones de la comunidad.

foto firma

Cristina Cantudo

Soy periodista y mi pasión es comunicar, conectar con la gente y convertir en palabras las ideas. Soy amante de la lectura, la poesía, me encanta viajar, descubrir y aprender. Intentaré compartir con vosotros todo lo que me resulte interesante y emocionante.

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