Coronavirus

Piscina y playa en tiempos de COVID-19: guía útil

Ahora que nos vamos adentrando en la "nueva normalidad", es normal que muchas familias tengan dudas acerca de si pueden disfrutar tranquilas de un agradable día en la piscina o en la playa.

Ahora que ya nos vamos -poco a poco- adentrando en la denominada como “nueva normalidad”, muchas familias se encuentran decidiendo qué hacer con las esperadas y ansiadas vacaciones de verano. De hecho, hoy hemos conocido que el Gobierno finalmente ha conseguido sacar adelante el decreto de la “nueva normalidad”, y que servirá para regular los próximos meses que vivirá nuestro país con la finalidad de encarar la salida de forma coordinada y con cautela de la crisis del coronavirus en la que hemos estado inmersos en los últimos meses.

Así, mientras que las fronteras ya comenzaron a abrirse hace apenas unos días, todavía hoy muchas familias se están planteando si organizar sus vacaciones y, por ejemplo, optar por algún complejo turístico fuera del país (en algún lugar permitido de Europa), quedarse en España pero viajar a alguna provincia sobre todo cerca de la costa, o bien, disfrutar del descanso en casa.

Sea como fuere, si algo es cierto son las dudas que esa “nueva normalidad” supone especialmente en unos momentos cuando el calor ya ha comenzado a apretar, los niños no tienen cole ni tareas académicas que hacer en casa, y dudamos acerca de si disfrutar de un día de playa o de piscina es seguro en tiempos de COVID-19.

Pero si ya haz acudido a la playa recientemente es muy probable que hayas vivido en carne propia algunos de los cambios asociados al coronavirus. Por ejemplo, algunos Ayuntamientos o Comunidades Autónomas han tomado la decisión de evitar que los usuarios puedan colocar toallas en plena pleamar, en especial en algunas zonas de las playas donde no hay demasiada extensión como para evitar que las personas se junten y no puedan ser capaces de mantener la distancia de seguridad recomendada.

Más concretamente, hace apenas unos días, también se decidió el cierre completo de determinadas playas ante la llegada de la Noche de San Juan, precisamente con la finalidad de evitar las aglomeraciones que habitualmente se producen cada año en ellas para celebrar esta festividad.

¿El COVID-19 se puede transmitir a través del agua?

De acuerdo a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), al menos por el momento no existen evidencias de que el nuevo coronavirus pueda transmitirse a las personas a través del agua presente en las piscinas (comunitarias o privadas), jacuzzis o spas. Esto es debido principalmente a las diferentes tareas de mantenimiento que comúnmente se llevan a cabo en estas instalaciones, en las que generalmente se utilizan desinfectantes (los cuales, de hecho, inactivan el virus).

Sin embargo, ¿qué ocurre con el agua del mar? Por el momento tampoco está claro que el agua del mar pueda propagar el virus. En este sentido, hace algunas semanas, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) emitió un informe en el que analizaba cuáles eran las probabilidades -reales- de infección en el agua de mar o en la piscina.

Según los expertos, el agua de mar, por su contenido en sal, desactivaría o destruiría la COVID-19, de la misma manera que ocurre con una buena cantidad de virus. Existen muchos organismos que no son capaces de sobrevivir en un entorno o ambiente salino. Dado que el agua de mar tiene una densidad de iones (osmosis), es capaz de matar a una buena cantidad de familias de virus. El COVID-19 está envuelto por una cápside de proteínas, y un núcleo que contiene material genético. Al igual que ocurre con otros coronavirus respiratorios, se encuentra a su vez recubierto por una envoltura lipídica. 

Esto haría que el virus en sí pueda sobrevivir un poco mejor en agua dulce, en comparación con el agua del mar, donde moriría de forma mucho más rápida. A este efecto deberíamos añadirle una especie de “efecto dilución”, lo que significa que el virus se diseminaría en el agua, lo que rebajaría su poder de infección.

Para infectarnos debemos estar expuestos a un número mínimo de partículas virales. Cualquier secreción que ocurra en el agua, como tos o estornudos, tendería originalmente a diluirse, y además de forma rápida, lo que haría que la probabilidad de que nos expongamos a la cantidad mínima de partículas virales necesarias para ocasionar una infección sea muy pequeña.

Algunos consejos útiles cuando estés en la playa y en la piscina

En cualquier caso, no hay datos científicos suficientes que demuestren que la playa o la piscina sean más seguras, dado que no existe ciencia que respalde que el COVID-19 se pueda transmitir por el agua. Por tanto, todo dependerá de la decisión personal de cada cual.

Lo que sí coinciden en señalar muchos expertos es que la playa podría ser más segura que la piscina, dado que el agua está mucho más diluida, cuya extensión hace que el virus se diluya rápidamente. Además, en la playa es más sencillo mantener la distancia de seguridad, cosa que no sucede en las piscinas, sobre todo en las piscinas comunitarias, donde en un día de calor es habitual que se llenen mucho.

Es esencial seguir las normas establecidas por cada Ayuntamiento o cada Comunidad Autónoma cuando nos encontremos en la playa. Y, en el caso de las piscinas, seguir las normas establecidas por el establecimiento turístico.

Es conveniente llevar siempre consigo toallitas desinfectantes o desinfectante para manos, y mantener siempre el distanciamiento físico adecuado. Igualmente, a menos que se pueda mantener una distancia segura, será necesario el uso de mascarilla, incluso en la piscina o en la playa.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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