Cambio el nombre de mis hijos

¿Por qué confundes constantemente el nombre de tus hijos?

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Un estudio publicado revela que solemos cambiar de nombre a nuestros hijos porque los categorizamos dentro de un grupo social que llamamos familia.

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¿Por qué confundes constantemente el nombre de tus hijos?

¡ María, Lucía, digo Juan! Y tus hijos o tus nietos se han quedado boquiabiertos al ver el lapsus mental que acabas de tener. Y es que, ¿a quién no le ha pasado? Papás, abuelos…han intentado decir el nombre de su hijo o nieto y han dicho todos menos el que querían.

La frase más recurrente ante ese jaleo de nombres es decir: “madre mía, ¡dónde tengo la cabeza…!” Y no, no es cuestión de que estemos agobiados, estresados o con la mente en otro sitio. La razón por la que ocurre esto son unas etiquetas que crea nuestro cerebro al intentar categorizar las cosas.

El estudio de la Duke University cuenta que confundimos el nombre de nuestros hijos, básicamente, porque en nuestro subconsciente los hijos están categorizados como “familia”, por lo que podemos cambiar el nombre a todos los que nosotros tenemos categorizados dentro de esta etiqueta.

De hecho, ocurre incluso si tenemos mascotas, lo que indica que las tenemos categorizadas dentro de esta etiqueta a la que llamamos familia.

Además, suele pasar, sobre todo, si los nombres son parecidos o empiezan por la misma letra: Sandra y Marta, que ambos llevan la misma vocal y tienen el mismo número de sílabas.

Se trata pues, de pertenecer al mismo grupo social, esa sensación de pertenencia que todos sentimos en un grupo, ya sea de amigos, trabajo, familia, etc. Por ello, es más sencillo confundir nombres dentro de etiquetas, es decir, usaremos el nombre de nuestro grupo familia para otro familiar; igual pasa con el grupo de amigos.

Asimismo, el estudio señala que lo que solemos confundir son nombres propios y no comunes, es decir, los nombres de personas o lugares son en los que normalmente erramos.

"Lo tengo en la punta de la lengua"

Por otro lado, también se habla de la famosa frase “lo tengo en la punta de la lengua” que hace referencia a cuando quieres decir una palabra, sin embargo, no te acuerdas de ella.

Igualmente, puede ocurrir con los nombres: estás a punto de recordar el nombre de ese alguien, pero no eres capaz. Este proceso se asemeja al de confundir los nombres, en este caso, de nuestros hijos.

Lo que sucede es que intentas recordar un nombre o una cosa y no logras hacerlo; después, te sale una parecida que no es la correcta; por último, el cerebro se queda con esa palabra, bloqueando que recuerdes la que verdaderamente querías decir.

La diferencia entre tener “una palabra en la punta de la lengua” y confundir el nombre de tus hijos es que, con la primera, tardas tiempo en recordar la palabra adecuada y, con la segunda, sale al instante la corrección del error.

Así que, ahora que ya conocéis la razón, no penséis que estáis locos, sino que hay una explicación científica para llamar a tus hijos por todos los nombres que se te ocurran, menos por el suyo.

 

Fuente: All my children: The roles of semantic category and phonetic similarity in the misnaming of familiar individuals.

 

Etiquetas: abuelos, habilidades sociales, madre, nombres niños, nombres bebé, nombres raros, padre

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