Células madre

¿Por qué es buena idea guardar los dientes de leche de tus hijos?

Un estudio norteamericano afirma que los dientes de leche pueden salvar vidas gracias a las células madre que los componen y que pueden aplicarse en diversos avances del ámbito de la salud.

El Centro Nacional de Información Biotecnológica de Estados Unidos ha publicado un estudio que revela la importancia de conservar los dientes de leche para futuros procedimientos médicos. La utilidad de estos reside en la enorme cantidad de células madre que los componen, alrededor de 100 millones, con las que, entre otros avances, pueden reconstruir órganos y tejidos que resulten dañados.

Concretamente, estas células se localizan en la pulpa del diente, es decir, la parte interior de este formada por una masa gelatinosa donde el 75% es agua.

La caída de los dientes de leche supone el comienzo de un ritual familiar: los padres colocan la pequeña pieza bajo la almohada de su hijo para que el Ratoncito Pérez lo recoja y el niño, cuando despierte por la mañana, se encuentre con un regalo. No obstante, esta tradición podría verse en peligro de extinción tras darse a conocer la investigación norteamericana de la que se deduce que estos dientes pueden salvar vidas.

Hasta el 2013, se sabía que las células madre, aquellas que son capaces de dividirse en más células madre o de convertirse en cualquier otro tipo de célula del cuerpo, se podían hallar en la médula ósea, el cordón umbilical o el líquido amniótico. Sin embargo, ese mismo año, científicos del National Institute of Health, anunciaron que la pulpa de los dientes de leche posee una rica fuente de células madre que se mantienen vivas hasta poco después de la caída.

Ahora, la publicación de este reciente estudio insta a los adultos a guardar los dientes de leche de sus hijos, menos expuestos a daños medioambientales y, por tanto, más valiosos que los de los padres. Y, es que, las células madre de ellos no solo permitirían la reconstrucción de órganos y tejidos dañados, también son un recurso fundamental en la lucha contra el cáncer o para el tratamiento de la diabetes. Además, dado los múltiples beneficios de estas células, las líneas de investigación abiertas sobre ellas son numerosas.

Eso sí, conservar estos dientecitos no es para nada barato. El precio para mantenerlos oscila entre los 600 y 2.500 euros anuales. Por otra parte, las células madres durarían bajo las condiciones adecuadas durante 20 o 25 años.

En Estados Unidos ya se han constituidos los primeros bancos de dientes de leche para los interesados que quieran conservar los suyos, un proceso que se conoce como criopreservación, en el que el material, primero, es congelado en nitrógeno líquido para que luego ser extraído en el banco y almacenado a temperaturas mínimas y debajo de los cero grados.

En el caso de España, esto es un tema del que todavía no se conoce mucho pero, aun así, el país dispone de clínicas que ofrecen a sus clientes depositar en ellas las pulpas dentales.

Respecto a los dientes, únicamente pueden ser utilizados los de leche o los de los adultos aunque, como ya se ha dicho, los primeros son más valiosos. Asimismo, las piezas deben encontrarse en buen estado, por lo que no pueden estar empastados o con algún tipo de rotura.

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