Vacunación infantil

¿Qué pasa si un progenitor quiere vacunar a su hijo y el otro no?

Puede darse el caso de que uno de los dos progenitores del menor quiera vacunarlo contra la COVID-19, pero otro se oponga por completo. En este caso, ¿se puede vacunar o no?

La estrategia de vacunación para los menores de 5 a 11 años comenzó en España el pasado 15 de diciembre. Antes de ella, el pasado verano concretamente, ya dio inicio la que está inmunizando a los menores de entre 12 y 16 años de edad.

Aunque las dosis que están recibiendo son diferentes (las dosis de los niños pequeños tienen una composición parecida, pero distinta y en menor cantidad que la de los mayores y adultos), lo cierto es que ambos grupos necesitan asistir al lugar de vacunación con un papel que les permitirá recibir la vacuna: la autorización de los padres. Y decimos solo ambos grupos porque, aunque la mayoría de edad en España se establece en los 18 años, a partir de los 16 los chavales tienen la capacidad legal para decidir si quieren o no recibir la vacuna.

Pero, ¿qué pasa si uno de los dos progenitores se opone? Hemos querido indagar en el tema para resolver dudas aunque adelantamos que la solución es más compleja (y polémica) de lo que parece.

Autorización de un solo progenitor

En el caso de la vacunación a adolescentes y niños contra la COVID-19, la autorización que han de llevar a la hora de inocular el suero basta que esté firmada por, al menos, uno de los dos progenitores. “Independientemente de la situación de custodia (la ostenta uno de los padres, compartida o en trámites judiciales), oído del propio niño si tiene, al menos, 12 años, bastaría el consentimiento verbal de uno de los padres (normalmente el custodio) si no consta fehacientemente la oposición del otro”, argumenta el Ministerio de Sanidad en un documento con las preguntas más frecuentes sobre vacunación infantil. Ese consentimiento verbal será válido si la vacunación se lleva a cabo en vacunódromos o centros autorizados. Pero, si se da en el colegio, tendrán que llevar una autorización a casa que habrán de devolver devuelta y firmada: por uno de los dos progenitores en caso de que no estén separados y por ambos si lo están.

Y es que, de acuerdo a sus palabras, si un progenitor se opone de manera rotunda a que se vacune a su hijo, no basta con que lo diga: necesita hacerlo constar de manera “personal e inequívocamente” para que su posición sea tenida en cuenta. “Los servicios sanitarios no tienen la obligación de recabar la opinión de ambos padres en cada caso”, explica el Ministerio.

O sea, que mientras el menor vaya acompañado por uno de los dos que autorice que se le ponga esa vacuna, la opinión del otro (a no ser que lo haya expresado) importa poco porque la vacuna se tratará como una vacuna más del calendario de vacunación oficial infantil.

¿Qué pasa si uno de los padres ha expresado a los sanitarios su oposición de manera explícita?

Aquí viene la parte más importante. Citamos literalmente al Ministerio de Sanidad: “En el caso de que uno de los padres autorice la vacunación y el otro haya expresado su oposición de forma explícita en el centro de vacunación y ante la entidad responsable de su gestión, deberá ser la autoridad judicial quien decida finalmente, a instancias de la parte favorable a la vacunación”, argumenta.

Eso sí, aunque desde el Ministerio se asegura que la autoridad judicial se decidirá a instancias de la parte favorable, Fernando Isaac Juan, CEO de Fernando Juan Abogados, explica a Ser Padres lo siguiente: “La realidad jurídica es mucho más compleja y habrá que ajustarse a las circunstancias y la realidad de cada caso ya que, atendiendo a esas circunstancias individuales, la decisión podría verse modificada”.

De hecho, ya existe en España la primera sentencia firme sobre la vacunación a un menor: se produjo en Palma el pasado mes de noviembre. Una jueza dio la razón al padre de un menor para vacunarlo pese a que la madre se oponía. Para llegar a la sentencia final, el menor también testificó a favor de ponerse la vacuna.  

Marta Moreno

Marta Moreno

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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