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Cambio Climático

El cambio climático reduce los deseos de tener hijos, según un estudio

Un estudio reciente señala que un alto porcentaje de la población concienciada está muy preocupada por el cambio climático en relación a la calidad de vida de sus hijos, ¿estamos ante una nueva crisis de natalidad?

madre e hija
Fuente: iStock

El cambio climático es una realidad que cada vez preocupa a más gente, sobre todo a las generaciones más jóvenes, que miran al futuro con temor e incertidumbre. Y, cuando meditan acerca de la posibilidad de tener hijos, buscan mejorar todo lo posible la situación actual y futura del planeta para dejar el mejor legado posible a las generaciones venideras.  

Preocupaciones eco-reproductivas en la era del cambio climático. Este es el nombre que recibe un estudio reciente publicado en la revista Climatic Change sobre el impacto de la preocupación climática en el deseo de maternidad.

Los expertos entrevistaron a un total de 607 personas, de entre 27 y 45 años, sobre el cambio climático: el 96,5% de los encuestados se mostraron “muy” o “extremadamente preocupados” por el bienestar de sus hijos (actuales, esperados o hipotéticos) en este mundo acechado por los efectos de la crisis climática.

De hecho, muchos de ellos aseguraban que esa inquietud les había llevado a decidir no tener hijos y un 6%, que ya eran padres en el momento de la encuesta, mostraban su arrepentimiento por serlo. los motivos los achacaban al futuro tan negativo que vislumbraban, con crisis climáticas, ecológicas, epidemiológicas, económicas, políticas, sociales, etc.

¿Estos resultados implican una disminución de la natalidad? No, si tenemos en cuenta que los encuestados eran un grupo de personas que partía con una mínima conciencia ambiental y con estudios superiores, porque la muestra de la investigación no es representativa de la sociedad americana, cuanto menos de otros países.

Existen movimientos como Birth Strike o Conceivable Future, donde las mujeres y los hombres renuncian a la descendencia ante el progresivo deterioro del medio ambiente. Pero, que no salten las alarmas, por el momento, son un grupo muy reducido de la población mundial.

Principales motivos por los que no se tienen hijos

Si bien es cierto que hay personas a las que sí les afecta la preocupación medioambiental hasta el punto de no querer concebir, la intranquilidad frente a la concepción para la mayoría de la gente viene motivada por otros factores.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), los principales motivos por los que las familias españolas no tienen hijos son razones económicas (desempleo, precariedad e incertidumbre laboral), el bajo apoyo institucional a la crianza y a la conciliación de la vida laboral, familiar y personal y la aún significativa desigualdad de género en el reparto del trabajo doméstico y familiar.

En la Encuesta de Fecundidad de 2018 del INE, entre los motivos para no tener hijos la preocupación por el cambio climático afecta a un 14% de mujeres de entre 25 y 39 años. Sin embargo, es menos frecuente que otros factores barrera que acompaña la maternidad.

La Eco-Ansiedad

Más allá de que sea o no un factor clave para no tener hijos, hay una realidad fehaciente, y es que el cambio climático está causando ansiedad y estrés en las personas con conciencia del problema.

Los expertos acuñan el nombre de Eco-ansiedad a la sintomatología derivada de la alarmante información sobre el deterioro de los recursos naturales y la escasa reacción política y social ante esta. Es muy probable que, para las personas que sufren de ansiedad por las consecuencias que tiene nuestro comportamiento en el planeta, la preocupación ambiental sí que pese más a la hora de concebir.

En el caso de que la situación no revierta y que cada vez vivamos más los efectos de la crisis ambiental, el grupo de personas altamente preocupadas por el futuro del planeta crecerá y en ese caso y consecuentemente, sí que podría repercutir en la natalidad.

Foto Carla

Carla SMG

Soy periodista y algún día también seré escritora. Me gusta jugar con las palabras para crear mundos y derribar muros, para contar historias, informar, concienciar, emocionar e inspirar. Vivo de atardeceres líquidos, escapadas al monte y recuerdos en hojas de papel.

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