Vídeo de la semana

Baños este verano

Ríos y pozas: los sitios menos recomendables para refrescarse este verano

Sin duda, la pandemia mundial por el coronavirus condicionará nuestros días y vacaciones veraniegos. Esta última recomendación científica es prueba de ello: es más recomendable bañarse en playas y piscinas que en ríos y pozas.

virus
Fuente: Istock

En condiciones normales, a estas alturas del año tendríamos nuestras vacaciones veraniegas reservadas y estaríamos descontando días para ir a cualquier destino rural donde darse un buen chapuzón. Pero resulta que en marzo decidió visitarnos un virus que todavía sigue pululando por nuestras vidas, que nos ha instado a llevar a cabo una ‘nueva normalidad’ y que nos ha chafado todos los planes de cara a lo que queda de año.

Sin duda, el coronavirus está afectando a todas las facetas posibles de la convivencia y el día a día en España. Y una de ellas es, como comentamos, las vacaciones de verano, sobre las cuales las autoridades sanitarias no se cansan de emitir recomendaciones.

¿La última? Tiene que ver con los lugares más apropiados para darse un chapuzón estos meses en los que el calor apretará como todos los años. Parecer ser que, vista la evolución y la supervivencia del virus, unos lugares son más recomendados que otros debido a la salubridad y el estado del agua.

Mejor playas y piscinas

Y es que, el CSIC estuvo revisando hace unos días toda la literatura científica existente sobre la transmisión y la supervivencia del SARS-CoV-2 en diferentes tipos de agua y ha emitido un informe en el que llega a una conclusión clara: “la supervivencia de SARS-CoV-2 en agua de ríos, lagos, pozas de agua remansada dulce y no tratada puede ser superior a la que se produce en piscinas y en el agua salada”.

¿Por qué sucede esto? De acuerdo a la información ofrecida por el CSIC, para llegar a esta conclusión se han centrado en diversos estudios centrados en otros coronavirus con características similares al que nos acontece. Los mismos demostraron que en estos lugares, esos virus seguían siendo infecciosos, ya que su supervivencia dependía mucho de la temperatura del agua, el nivel de materia orgánica y la presencia de bacterias.

Resumiendo, que el agua de ríos, lagos y pozas remansada de agua dulce no tratadas hace que la supervivencia de este coronavirus sea superior a la de piscinas y agua salada, por lo que en estos medios habrían de extremarse las precauciones: respetar la distancia de seguridad del espacio exterior del baño o controlar el número de bañistas para no sobrepasar los límites.

Por eso, el CSIC advierte: “estos medios acuáticos son los más desaconsejables para su uso recreativo frente a otras alternativas”.

Sin embargo, el informe también explica que “es muy poco probable que una persona pueda contraer el coronavirus bañándose en playas, piscinas y otras zonas recreativas”. Y es que, el calor, sumado a la temperatura de la arena en las playas, la sal y otros productos que se usan para desinfectar y tratar el agua en estos medios, hacen de su agua un medio más seguro de cara a contraer el coronavirus, porque la supervivencia es mucho más baja: “cabe pensar que las concentraciones de cloro libres recomendadas en el agua de piscinas serían suficientes para la inactivación del virus y, por tanto, suficientes para evitar los riesgos de contaminación durante el baño”, afirman.

Eso sí, no pierden de vista el hecho de que la manera más frecuente y posible de contagio se dan en el ambiente de estos lugares y no en el agua como tal: “la principal vía de transmisión es a través de secreciones respiratorias que se generan con la tos y los estornudos, así como el contacto persona a persona por lo que deben mantenerse las recomendaciones relativas a cualquier otro lugar”.

Ojo con la arena de la playa

Motivo imprescindible para guardar también la distancia de seguridad en las playas es la presencia del virus en la arena: “la probabilidad de que arenas o tierras infectadas alcancen las manos y posteriormente la boca, nariz u ojos de algún bañista es baja pero no inexistente”, afirma el CISC.

Y es que, el coronavirus puede llegar a la arena después de que las visiten personas asintomáticas o se encuentren cerca de aguas fecales; aunque, eso sí, el CSIC afirma que la probabilidad de encontrar virus infecciosos en las aguas residuales tratadas es baja.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

Continúa leyendo