Saber cuánto te costará el seguro del coche es más fácil de lo que imaginas

De la misma manera que existe una gran variedad de automóviles en el mercado, encontraremos distintos tipos de seguro y deberemos decidir por el que más se ajuste a nuestras necesidades.

Acabas de aprobar el carné de conducir. Vas a estrenar coche nuevo o de segunda mano, o, incluso, de tercera. Es igual, es un momento ilusionante. Sin embargo, la primera pregunta que surge es: ¿Qué seguro contrato? ¿Puedo elegir exactamente qué coberturas quiero? ¿Cuánto me va a costar? De la misma manera que existe una gran variedad de automóviles en el mercado, encontraremos distintos tipos de seguro y deberemos decidir por el que más se ajuste a nuestras necesidades.

Para ello tenemos a nuestro alcance herramientas online que nos facilitan muchísimo la tarea de búsqueda de información. Podemos hacer las comparativas de precios y coberturas correspondientes y, finalmente, tomar la mejor decisión con calculadoras como esta. El proceso resulta muy rápido y sencillo. En apenas 2 minutos dispondremos de todos los datos que necesitas.

La primera consideración que debemos tener en cuenta a la hora de emprender la exploración de un seguro de automóvil es que podemos personalizarlo al 100%. No existe un único precio, inmutable ni estandarizado que se aplica sin excepciones a todos los casos y situaciones.

La variable más importante se refiere a las coberturas que queremos contratar. Existen muchas variables, pero lo habitual es elegir una de las 4 grandes tipologías de seguro que existen en el mercado español: a terceros; a terceros con franquicia; a todo riesgo; y a todo riesgo con franquicia.

  1. A terceros: cubre la responsabilidad civil obligatoria que está tipificada por ley, y una ampliación de esta cobertura que es voluntaria. Es decir, el usuario puede elegir contratarla o no. Con la cobertura básica es la aseguradora quien responde frente a terceros de los daños materiales y personales que podamos ocasionar a otro vehículo y sus ocupantes.
  2. A terceros con franquicia: En este caso, la póliza cubre los daños que hayamos ocasionado a terceras personas menos el importe o porcentaje franquiciado, que irá a cargo del asegurado. Es una manera de reducir el precio de la prima.
  3. A todo riesgo: El asegurado cuenta con una amplia cobertura, incluyendo el robo de partes o cuando se produce la desaparición forzada del automóvil. Incluso hay compañías que ofrecen vehículos de sustitución en caso necesario.
  4. A todo riesgo con franquicia: Nos encontramos con el caso anterior, pero con el importe o porcentaje franquiciado que, en caso de accidente o siniestro, le corresponderá abonar al asegurado.

Hay más variables que debemos tener en cuenta. Por ejemplo, podemos elegir con qué tipo de coberturas específicas queremos contar en cada una de estas tipologías de seguro. Como es fácil imaginar, la definición de estas variables determinará el coste final.

Además, reconozcámoslo, no hay dos coches iguales ni hay dos conductores iguales. Muchísimos parámetros entran en juego a la hora de calcular el precio de nuestro seguro: edad, localidad de residencia, antigüedad del carné de conducir, kilómetros anuales que previsiblemente recorreremos, si el automóvil ‘duerme’ a cubierto o en la calle, el tipo de coche e incluso el color y, por supuesto, las estadísticas históricas de siniestralidad. Algo así como un archivo detallado de todos los accidentes de tráfico.

Tres datos muy reveladores

Unespa, patronal del sector asegurador, ha determinado en qué situaciones podemos estar pagando más por nuestro seguro. La variable básica hace referencia a la probabilidad de sufrir un accidente. Este dato se obtiene a partir de datos históricos de siniestralidad y todas las variables que podamos imaginarnos. Por ejemplo, la relación entre los siniestros registrados y el total de vehículos de nuestra localidad.

Uno de los resultados estadísticos más relevantes es que si tienes entre 18 y 35 años es más probable que padezcas un accidente que los conductores de más edad.

De este modo, un conductor de apenas 18 años tiene 4 veces más probabilidades de tener un accidente grave que una persona mayor de 35 años. Alguien que se acaba de sacar el carné está en perfectas condiciones de conducir, pero las estadísticas señalan que es, por decirlo de algún modo, más propenso a los accidentes.

En este sentido, el IV Informe sobre la juventud al volante: Por qué es necesario ser prudente, elaborado a partir de los datos de la Estadística de Seguros de Automóviles (ESA), nos sorprende con más datos curiosos. Aunque este estudio señala la falta de experiencia al volante como un factor de peligro importante y que se concentra en los conductores de menor edad, lo cierto es que a partir de los 50 años el riesgo vuelve a crecer y se agudiza a medida avanza la edad. En este caso, la clave es la pérdida progresiva de reflejos y otras cualidades, que la experiencia no siempre puede compensar.

Una tercera cifra se centra en el primer coche usado por los conductores noveles. Los registros de las aseguradoras muestran que el conductor novel tiende a conducir vehículos que ha heredado o ha comprado de segunda mano. Únicamente el 11% de los nuevos conductores estrenan coche. Obviamente, tanto la edad como el kilometraje de nuestro vehículo determinarán también la cantidad mensual a abonar en concepto de seguro.

En cualquier caso, con independencia de la modalidad de seguro que elijamos, debemos tener en cuenta que es obligatorio contratar un seguro de automóvil. Sin esta protección, la ley no nos permite circular. Y si lo hacemos nos exponemos a ser sancionados económicamente y a la retirada de los correspondiente puntos del carné.

No debemos ver esta norma de obligado cumplimiento como un mero trámite que sin la menor trascendencia ni importancia. Al contrario, es una garantía que hace que podemos conducir por nuestras ciudades y carreteras con la total tranquilidad de estar cubiertos en caso de sufrir cualquier tipo de contratiempo. Porque el seguro también incluye una serie de servicios muy necesarios, como la asistencia en carretera.

Sin el seguro, conducir no sería una experiencia tan maravillosa.

En colaboración con Albert López Corbella.

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