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Coronavirus

Según los expertos, la COVID-19 se transformará en un resfriado en menos de 10 años

Los profesionales de la investigación viral afirman que es muy probable que la COVID-19, cuando la población esté vacunada, deje de matar y pase por una infección asintomática en adultos y un leve catarro en niños.

niño y peluche con mascarilla
Fuente: iStock

Hay una pregunta que resuena en todas nuestras cabezas desde el pasado mes de marzo: ¿cuándo terminará esto?

Se nos antoja lejana y nostálgica la época en la que no conocíamos la palabra coronavirus, cuando los parques estaban llenos de niñas y niños y veíamos la sonrisa de las personas por la acera, sentíamos el calor de la muchedumbre en los conciertos, o los bares eran el lugar de encuentro para celebrar alegrías y penas por igual, pero sobre todo, no teníamos miedo de acariciar, abrazar y besar a nuestros seres queridos.

Parece que el final de este mal sueño está a punto de llegar y es que hay una palabra que nos devuelve la esperanza a los rostros mientras promete ganar el pulso al término coronavirus. Y se llama: “vacuna”.

El mundo entero acaba de iniciar el proceso de vacunación que puede poner fin a la pandemia, pero, ¿supondrá también el adiós al coronavirus? Para la mayoría de los expertos, el SARS-CoV-2 no desaparecerá nunca sino que vivirá una metamorfosis hasta quedar reducido a una infección asintomática en adultos y un catarro leve en niños.

Estos son los resultados de una nueva investigación difundida en la revista Science y dependerán, principalmente, de la vacunación de la población. Jennie Lavine, investigadora de la Universidad Emory (Estados Unidos), primera autora del estudio junto con sus compañeros, basan la afirmación en un modelo matemático que reproduce la propagación del virus.

De virus mortal a resfriado común

El plazo de tiempo exacto dependerá de lo rápido que se propague el virus, de la velocidad de vacunación y también de cuánto dure la inmunidad, tanto la que se genera después de pasar la infección, como la que regala la vacuna, aunque apuntan que esta transición de virus mortal a resfriado común podría ocurrir en “unos años o a lo sumo en unas pocas décadas”.

Los científicos señalan que a partir de entonces, la COVID-19 dejará de ser un virus pandémico y pasará a ser uno endémico, esto quiere decir que estará presente siempre y causará brotes puntuales sin mucha infección. Si se cumple el pronóstico, pasará a ser un catarro más de los muchos que pululan por el ambiente durante todo el año.

Los niños que nacerán lo vivirán como un resfriado

En el momento en que la mayor parte de la población esté vacunada, lo más probable para los expertos es que el virus deje de causar enfermedades graves. Entonces, los niños recién nacidos, como no estarán protegidos con la vacuna, serán los únicos que puedan manifestar la sintomatología del virus: unos leves indicios de un resfriado común.

Estos niños podrían reinfectarse en años sucesivos, pero los investigadores señalan que los síntomas serían cada vez más leves o incluso, inexistentes. “Estos resultados refuerzan la importancia de seguir con las medidas de aislamiento hasta que las campañas de vacunación durante esta fase pandémica hayan concluido. Es posible que sea necesario continuar la vacunación en la fase endémica”, alertan los autores del trabajo.

Por lo tanto, esta investigación pone sobre la mesa la evidencia de que el coronavirus no desaparecerá porque siempre podrá encontrar cobijo en un niño o también en un animal. Lo que sí que cambiará será la forma en la que vivimos su existencia.

Porque cada día está más cerca el momento de quitarnos el mantón de miedo y preocupación, de que la palabra coronavirus deje de pesar tanto y se convierta en el desapacible recuerdo que unió al mundo entero pero que también sacó el mejor lado de los profesionales, los voluntarios y de muchas otras personas.

Foto Carla

Carla SMG

Soy periodista y algún día también seré escritora. Me gusta jugar con las palabras para crear mundos y derribar muros, para contar historias, informar, concienciar, emocionar e inspirar. Vivo de atardeceres líquidos, escapadas al monte y recuerdos en hojas de papel.

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